El Pacífico se agita y los científicos vigilan un posible súper El Niño

Tras una La Niña débil, el Pacífico entra en fase de transición y los modelos climáticos contemplan que El Niño podría reaparecer e intensificarse en 2026.

Mario Picazo

El Niño es uno de los procesos naturales que más influyen en el comportamiento del clima a escala planetaria. Se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual durante varios meses seguidos. Aunque el cambio ocurre en una región concreta de este océano, sus efectos repercuten mucho más allá.

Ese calentamiento de las aguas altera la relación entre el océano y la atmósfera, desencadenando así, una serie de cambios en los patrones meteorológicos. Como resultado, pueden modificarse las lluvias, temperaturas o la frecuencia de tormentas en distintas partes del mundo.

En condiciones normales, los vientos alisios soplan a lo largo del ecuador empujando el agua cálida hacia el Pacífico occidental, cerca de Indonesia y Australia. Esto permite que frente a la costa de Sudamérica afloren aguas más frías desde las profundidades del océano.

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Sin embargo, durante un episodio de El Niño esos vientos se debilitan o cambian de dirección. El agua cálida se desplaza entonces hacia el Pacífico central y oriental, alterando la distribución de temperaturas en el océano.

Fuente: ElTiempo.es

¿Cuándo se habla de un “súper El Niño”?

No todos los episodios de El Niño tienen la misma intensidad. Algunos años el calentamiento del océano es especialmente fuerte y se mantiene durante más tiempo de lo habitual. Cuando ocurre algo así, los climatólogos utilizan el término “súper El Niño”.

Estos episodios extremos son poco frecuentes, pero cuando se producen pueden amplificar de forma notable sus efectos climáticos. El océano libera grandes cantidades de calor acumulado hacia la atmósfera, lo que influye en los sistemas meteorológicos de muchas regiones del planeta.

En las últimas décadas se han registrado varios eventos muy intensos, especialmente los de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Todos ellos coincidieron con importantes anomalías climáticas a escala global.

Además, los años dominados por un El Niño fuerte suelen situarse entre los más cálidos registrados. Esto ocurre porque parte del calor almacenado en el océano se libera hacia la atmósfera, elevando temporalmente la temperatura media del planeta.

Evolución de la temperatura superficial del océano en los últimos meses en los trópicos. Se puede observar que el fenómeno frío de La Niña alcanza su punto máximo en diciembre y luego se disuelve rápidamente, mientras que las anomalías cálidas ya comienzan a extenderse desde el oeste y el este. Fuente: ECMWF

¿Qué podría ocurrir en 2026 si llega a formarse un súper El Niño?

Durante los primeros meses de 2026 el sistema climático del Pacífico se encuentra en una fase de transición. Tras un episodio de La Niña relativamente débil, los modelos climáticos apuntan a que el océano podría pasar primero a una fase neutral y, más adelante, evolucionar hacia condiciones de El Niño.  

Según estimaciones recientes, existe aproximadamente entre un 50 % y un 60 % de probabilidad de que El Niño se desarrolle a partir del verano u otoño de 2026.  

Algunos modelos climáticos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas sugieren incluso que, si el calentamiento del Pacífico continúa intensificándose, el fenómeno podría llegar a convertirse en uno de los episodios más fuertes registrados.  

Predicción de anomalías de temperatura de la superficie del mar en la región 3.4 de El Niño menos la media tropical. Algunos modelos proyectan para el otoño de 2026 una anomalía positiva que podría superar los 2 grados. Fuente: ElTiempo.es

Un evento de este tipo tendría repercusiones globales. Los científicos advierten que podría contribuir a que las temperaturas mundiales alcancen nuevos récords en los próximos años, ya que el calor acumulado en el océano se libera hacia la atmósfera.  

Sin embargo, los expertos recuerdan que las previsiones sobre El Niño todavía contienen incertidumbres importantes. La primavera es uno de los periodos en los que los modelos climáticos suelen tener más dificultades para anticipar la evolución exacta del fenómeno.

Impactos y desafíos para la predicción climática

Los efectos de El Niño no se manifiestan de la misma forma en todas las regiones del planeta. En algunos países de la costa del Pacífico sudamericano suele provocar lluvias intensas que pueden causar inundaciones. En cambio, en lugares como Australia o parte del sudeste asiático puede favorecer sequías prolongadas.

También puede influir en la intensidad de los monzones en Asia, modificar la actividad de tormentas en el Pacífico o alterar la formación de ciclones tropicales. En el Atlántico, por ejemplo, las condiciones asociadas a El Niño suelen dificultar el desarrollo de huracanes.  

En Europa los efectos suelen ser más indirectos. El fenómeno no determina por sí solo el tiempo en el continente, pero sí puede modificar la circulación atmosférica global y alterar algunos patrones meteorológicos.

Comprender cómo evoluciona El Niño es fundamental para anticipar fenómenos meteorológicos extremos y prepararse ante sus posibles consecuencias. Aunque se trata de un proceso natural del sistema climático, su interacción con un planeta cada vez más cálido plantea nuevas preguntas para la investigación científica. Saber cómo evolucionará en las próximas décadas será clave para entender mejor el futuro del clima global.