El quebrantahuesos «Centenario» cae en Picos de Europa envenenado en plena temporada de cría
El ejemplar liberado en 2017 aparece muerto por veneno en Picos de Europa, un golpe directo al programa de recuperación del quebrantahuesos.
María Rivas
No fue un hallazgo casual. La alerta saltó en una pantalla. El emisor satelital de «Centenario» empezó a mandar posiciones anómalas y, tras ese rastro, los técnicos de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) acabaron encontrándolo sin vida en un punto limítrofe entre Peñarrubia y Cillorigo de Liébana (Cantabria), dentro del entorno de Picos de Europa.
La necropsia realizada en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria confirmó la causa: envenenamiento. Un episodio que, más allá del impacto ambiental, golpea un trabajo de años en uno de los enclaves clave para recuperar a la especie en la Cordillera Cantábrica.
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Un caso con protocolo, rastreo y análisis toxicológicos
Tras la localización del cadáver del reconocido quebrantahuesos, se activó el procedimiento previsto para una muerte no natural. Se levantó acta, se recogieron muestras biológicas y se aseguró su custodia para su traslado y análisis.
El siguiente paso apunta a laboratorio. Las muestras se preparan para enviarse al Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC), dependiente del CSIC, donde se realizarán pruebas toxicológicas para identificar la sustancia empleada y abrir una investigación de trazabilidad: qué fue, de dónde pudo salir y cómo llegó hasta allí.
Mientras, el foco también está en el terreno. En los días posteriores se organizó un dispositivo de batidas y rastreo para localizar posibles cebos o restos tóxicos que puedan seguir activos. En ese despliegue participaron unidades especializadas en detección canina de venenos, agentes del Medio Natural, guardas del Parque Nacional y efectivos del SEPRONA, junto a personal técnico de la fundación.
Por qué la muerte de «Centenario» pesa más de lo que parece
«Centenario» no era un ejemplar más dentro del seguimiento. Era un macho cedido por el Gobierno de Aragón, liberado en julio de 2017 en la vertiente asturiana de Picos de Europa, dentro del programa de recuperación del quebrantahuesos en la Cordillera Cantábrica.
La FCQ sitúa su pérdida como un golpe directo a la reproducción. El ave formaba parte de la primera unidad reproductora establecida en Cantabria desde la desaparición de la especie en la región hace aproximadamente 70 años. Y el momento agrava el daño: el episodio llega en plena campaña reproductora, cuando cada individuo cuenta para consolidar el regreso de la especie.
La organización lo resume con una idea difícil de suavizar: además de afectar a una especie amenazada, reduce de manera drástica las opciones de que el proceso reproductivo salga adelante.
Qué dice la ley cuando el veneno alcanza a una especie protegida
El caso abre también una vía legal. La fundación recuerda que los delitos contra la fauna silvestre protegida están contemplados en el Código Penal y que, cuando la víctima pertenece a una especie en peligro, el marco se endurece.
En paralelo, la normativa administrativa en materia de biodiversidad contempla sanciones económicas elevadas para infracciones calificadas como muy graves. A partir de ahora, la clave está en el análisis toxicológico y en lo que pueda aparecer —o no— durante el rastreo: cualquier indicio que permita reconstruir la cadena completa antes de que el episodio se repita.