El regreso de La Niña: qué consecuencias puede traer este otoño

La Niña tiene intenciñon de vlver en otoño para alterar la meteorologia en medio planeta y aqui en España notaremos su impacto así

Mario Picazo

Este otoño volvemos a estar pendientes de La Niña y de la evolución de las temperaturas del agua del mar en el Pacífico ecuatorial. Según las predicciones, La Niña tiene más de un 50 % de probabilidades de volver como un episodio breve y débil entre septiembre y diciembre de 2025

Aunque durante el verano las condiciones han sido neutras, los modelos apuntan a un enfriamiento gradual del Pacífico. Ahora mismo la probabilidad de que se instalen condiciones de La Niña oscila entre el 55 % y el 60 %. Mientras que la neutralidad se mantiene arriba del 40 %. Aunque esas predicciones varían de un centro de investigación a otro, todos coinciden en la misma tendencia. 

Anomalia de la temperatura del mar el 9 de septiembre de 2025. mapa: NOAA

La Niña es un fenómeno climático que ocurre cuando las aguas del océano Pacífico tropical se enfrían más de lo normal durante varios meses seguidos. Ese enfriamiento cambia los vientos y las lluvias en distintas partes del mundo, provocando que en unas zonas haya más tormentas e inundaciones y en otras sequías y calor más intenso.

La Niña es un fenómeno que tiene sus impactos más claros en el Pacífico y en América, pero también influye de forma indirecta en el Atlántico y, por tanto, en Europa. Sus efectos aquí en España no son tan fuertes ni regulares como en otras regiones, pero la teleconexión existe a través de cambios en la corriente en chorro y en la Oscilación del Atlántico Norte (NAO).

El regreso de una débil La Niña en otoño

El Centro de Predicción Climática (CPC) de Estados Unidos prevé condiciones neutras hasta finales de este verano boreal. Luego, la tendencia es que con una probabilidad del 56% llegue un episodio breve de La Niña en otoño y principios del invierno, antes del regreso a condiciones neutrales.

Por otra parte, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima (IRI) estima un 68 % de probabilidad de condiciones neutras entre septiembre y octubre, y un 30 % de que se forme La Niña. Entre septiembre y noviembre baja la neutralidad al 57 % y La Niña sube a 39 %.

También hay que contar con la predicción de la Organización Meteorológica Mundial (WMO) calcula un 55 % de probabilidad de La Niña para el periodo septiembre a noviembre, y alrededor de 60 % para el de octubre a diciembre.

Predicción probabilística de ENSO hasta el verano de 2026. fuente. NOAA

Coincidiendo con otras predicciones la NOAA estima un 50% de probabilidad de La Niña entre octubre y enero. En conjunto todo apunta a que será un episodio débil y breve de La Niña durante el otoño de 2025, aunque la condición neutral sigue siendo una opción fuerte. El Niño parece altamente improbable.

Según el CPC y el IRI, después de este breve episodio de La Niña, lo más probable es un retorno a condiciones neutrales en invierno y durante la primera mitad de 2026., pero entre febrero y abril baja al 25 %, con un 60 a 65 % de probabilidad de neutralidad  .

La Niña con la vista puesta en Norteamérica y Europa

En relación con las proyecciones del Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), en otoño se espera un patrón similar a una La Niña débil. Se muestran anomalías de presión típicas con altas presiones en el Pacífico Norte y bajas en el este de Canadá extendiéndose hacia Europa. 

Esta configuración sugiere un vórtice polar debilitado y un chorro desplazado, lo que facilita la llegada de masas de aire más frías al continente americano. Para Norteamérica, el ECMWF proyecta un otoño más cálido y seco en gran parte de Estados Unidos, con más precipitaciones en el noroeste del Pacífico y el sur de Canadá, y nevadas concentradas en las Rocosas, los Apalaches y zonas de los Grandes Lagos.

En Europa, el impacto será más visible durante el invierno 2025–2026. El ECMWF prevé temperaturas más frías de lo normal en el norte, centro y oeste de Europa.

En Europa, el impacto será más visible durante el invierno boreal 2025–2026. El ECMWF prevé temperaturas más frías de lo normal en el norte, centro y oeste de Europa. Especialmente en enero de 2026, debido a bloqueos anticiclónicos que permiten la entrada de flujos más fríos desde el noreste. 

En cuanto a precipitaciones, el modelo señala mayor probabilidad de lluvias y nieve en el noroeste (Reino Unido, Escandinavia) y en el sur del continente. Mientras que en la mayor parte del territorio europeo las precipitaciones se mantendrían en valores normales o incluso algo por debajo. 

Con respecto a la nieve, la señal es de menos nevadas que lo habitual en gran parte del continente, salvo en Escandinavia y algunas zonas del Reino Unido donde podría nevar más de lo normal.

Probabilidad de anomalia de precipicipación en Europa durante los meses de diciembre, enero y febrero. fuente: Copernicus CCS

Impacto general de La Niña en Europa

Los inviernos de La Niña varían. Sin embargo, tienden a estar asociados con un patrón de presión más alto en el Atlántico Norte y bloqueos anticiclónicos hacia Groenlandia o el Ártico. Esto favorece que la corriente en chorro se desplace más al sur y que haya mayor probabilidad de intrusiones de aire frío en Europa.

En el norte y centro de Europa suelen registrarse inviernos más fríos de lo normal, especialmente si coincide con fases negativas de la NAO. También puede aumentar la frecuencia de episodios de nieve en Europa del norte y central, aunque no siempre implica más precipitación en general.

En Europa occidental, la señal es más incierta. Aún así, algunos inviernos de La Niña se han relacionado con temporadas más frías y secas que lo habitual.

En España, el impacto de La Niña es aún más difuso porque el país está en la zona de transición la corriente en chorro que llega por él Atlántico. Aun así, hay algunas tendencias observadas:

  • Mayor probabilidad de inviernos fríos, sobre todo si la NAO entra en fase negativa, lo que favorece la llegada de aire polar continental.
  • Riesgo de episodios de olas de frío más marcados en invierno, aunque no todos los años de La Niña los presentan.
  • En cuanto a precipitaciones, algunos estudios muestran que La Niña puede estar ligada a menos lluvias en el oeste y sur de la península. A veces algo más de precipitación en el norte, pero no es un patrón constante.
  • En el Mediterráneo y especialmente en el sureste, los inviernos de La Niña pueden resultar más secos, ya que la corriente en chorro se mantiene más al norte y las borrascas entran con menor frecuencia.

En la tabla inferior aparecen algunos casos recientes del impacto de La Niña en la meteorología durante los meses de invierno en España.

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