El sistema de alertas meteorológicas necesita mejoras y deberíamos aprender de estos países

Los sistemas de alertas de muchos países del mundo incluida España necesitan ser más eficaces y enviarse con el debido tiempo para que podamos actuar debidamente

Mario Picazo

Las alertas tempranas pueden salvar cientos de miles de vidas según datos de la Organización Meteorológica Mundial. Con el paso del tiempo y el auge de la tecnología se ha visto cómo el número de muertes por fenómenos meteorológicos extremos, sobre todo relacionados con el agua, ha disminuido drásticamente desde 1970.

Hoy sabemos que un planeta más cálido genera fenómenos meteorológicos más extremos que a su vez aumentan en intensidad y frecuencia. Aunque las alertas son más importantes que nunca siguen fallando más de lo que deberían y no acaban de realizar su función. 

En Estados Unidos, donde llevan años enviando alertas meteorológicas para avisar a la población, el primer aviso de tornado se emitió en 1948. La Oficina Meteorológica del Reino Unido empezó a enviar alertas a la población en 1988 y Francia envió sus primeras alertas meteorológicas de emergencia durante tormentas en julio de 2023.

En septiembre de 2023, España utilizó por primera vez su sistema de alerta de telefonía móvil para advertir a la gente sobre el riesgo de inundaciones en Madrid tras unas precipitaciones récord. Posteriormente se han utilizado en otras ocasiones, aunque la reciente situación de DANA vivida en Valencia ha generado numerosas críticas. 

Un buen número de países de toda Europa prueban y actualizan constantemente sus sistemas, pero ¿son las alertas eficaces? Con tanto en juego la pregunta también es si ¿podrían nuestras alertas ser más eficientes?

Las alertas por intensas precipitaciones son de las más comunes en muchos paises del mundo.
foto: Unsplash

¿Qué hay detrás del sistema de alertas?

Alrededor del 95 por ciento de la población mundial tiene acceso a redes móviles y el 75 por ciento posee un teléfono móvil. Con un solo mensaje puedes llegar a cientos, miles o incluso millones de personas en todo tipo de situaciones de emergencia.

La tecnología de estas advertencias es más simple de lo que parece. Lo difícil es que la gente comprenda lo que realmente significa el mensaje. Un pronóstico o advertencia sólo tiene valor si el destinatario de esa información la comprende y toma las medidas correctas.

La tecnología de estas advertencias es más simple de lo que parece. Lo difícil es que la gente comprenda lo que realmente significa el mensaje.

Comunicar la gravedad de la amenaza y los próximos pasos que las personas deben dar puede ser la parte más difícil de crear un sistema de alerta eficaz. Aunque la predicción meteorológica sea 100 por cien certera, lo importante es generar un mensaje eficaz que permita a la población tomar las medidas adecuadas

Necesitamos crear un mensaje eficaz que también le diga a la gente cómo prepararse. Alertar a la población de que pueden caer 100 litros en una hora está muy bien, pero la gente necesita entender que implica esa cantidad en su entorno, sobre todo si no han vivido una situación similar antes.

¿Por qué algunos sistemas de alerta no son tan eficientes? 

En ocasiones, como vimos en Valencia el 29 de octubre de este año, las alertas no llegaron a tiempo y la población y los servicios de emergencia no pudieron actuar debidamente. Algo similar a lo que ocurrió con las precipitaciones récord en Europa occidental en 2021 y que provocaron inundaciones en Alemania y Bélgica matando a más de 200 personas.

El Servicio Meteorológico Nacional de Alemania emitió la alerta máxima y estaba claro que estaba a punto de ocurrir un evento grave. Aun así, una buena parte de la población no entendía bien lo que iba a suceder una vez se registrara tanta lluvia y el impacto fue grande.

A la gente le costó comprender el peligro en términos reales en comparación con situaciones del pasado que se limitaban a algunos sótanos, garajes o carreteras inundadas. De ahí que educar a la gente en todos los niveles de lo que implican ciertas situaciones de riesgo sea tan importante. 

Una buena predicción meteorológica tiene que ir seguida de una sistema de alerta eficaz pero habiendo previamente educado a la población sobre el riesgo y claro está, como actuar ante el. foto: Unsplash

Aprendiendo de otros países para mejorar las alertas

En Europa aún queda mucho trabajo que hacer para mejorar el sistema de alertas meteorológicas. Hay muchos otros países haciendo cosas interesantes para mejorar sus sistemas como Estados Unidos. Es un país de climas extremos que lleva años desarrollando un sistema eficaz de alertas que funciona relativamente bien. 

El sistema norteamericano es capaz de difundir información fácil de entender para el ciudadano cuando se producen fenómenos meteorológicos extremos. De hecho, hasta se han realizado estudios sociológicos para mejorar la información enviada por su sistema inalámbrico de alerta de emergencia conocido como WEA (Wireless Emergency Alert).

Estas alertas sólo se envían en caso de condiciones climáticas extremas. Las alertas WEA traducen la jerga científica a un lenguaje cotidiano que todos entienden, lo que los lleva a actuar de la manera más eficaz. 

Concienciar a la población del riesgo que corren por fenómenos meteorológicos adversos en su zona es fundamental para que una vez recibida la alerta sepan como actuar. foto: Unsplash

Alertar pero también educar y concienciar a la población

También se utilizan transmisiones de televisión y publicaciones en redes sociales con representaciones prácticas de los impactos climáticos, como animaciones 3D de inundaciones, para visualizar mejor la amenaza y entender así el riesgo real del fenómeno.

A una buena previsión meteorológica, es fundamental que sigan buenas advertencias y una buena comunicación de los impactos. También se trabaja y mucho el aspecto de la concientización del ciudadano, algo que debe suceder mucho antes de que llegue la situación meteorológica extrema. 

El Cambio Climático va a encargarse de que estas situaciones extremas que hoy vivimos ya con más frecuencia sean más frecuentes aún y más intensas. Las alertas que informan a la población tienen que ser mucho más tempranas y entendibles para que realmente ayuden al ciudadano afectado a actuar contra estas situaciones de forma óptima salvando así miles de vidas.