El vídeo de una aurora boreal excepcional captada desde la ISS: cuando el cielo presume

Zena Cardman registra desde la ISS una aurora boreal inusualmente intensa sobre EE.UU., consecuencia de un marcado aumento del viento solar.

María Rivas

La atmósfera terrestre volvió a ofrecer un espectáculo digno de ser observado desde la primera fila… o desde unos 400 kilómetros de altura. La astronauta de la NASA Zena Cardman, al frente de la misión Crew-11 de SpaceX, registró a mediados de noviembre una aurora boreal de intensidad poco habitual proyectándose sobre amplias zonas de Estados Unidos.

Un fenómeno que, visto desde la Estación Espacial Internacional, parece decidido a recordarnos que la magnetosfera también sabe hacer efectos especiales.

Cardman acompañó el vídeo con un comentario revelador —y ligeramente envidiable—: nunca ha visto una aurora desde la superficie, pero en órbita disfruta de estas luminiscencias “con sorprendente frecuencia”. La registró mientras la ISS avanzaba sobre Houston, Florida y el Golfo de México, antes de que el amanecer iluminara una serie de tormentas sobre Sudamérica.

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La escena es consecuencia directa de un repunte del viento solar, cuya interacción con el campo magnético terrestre desencadena este tipo de resplandores. La colisión de partículas energéticas con átomos de oxígeno y nitrógeno a distintas altitudes produce las tonalidades verdes y rojas que Cardman observó desde su ventana privilegiada. Un recordatorio más de que la actividad solar —caprichosa y variable— continúa marcando el pulso de muchos fenómenos atmosféricos.

Las auroras se concentran habitualmente en las latitudes altas del hemisferio norte, pero los episodios más intensos pueden expandir su influencia hacia el sur, como ocurrió en este caso. La amplitud del arco luminoso sugiere un índice geomagnético elevado, confirmando la magnitud del evento.

El vídeo difundido por Cardman no solo ilustra un episodio especialmente brillante, sino que también aporta información científica valiosa sobre el estado de la magnetosfera. Y, de paso, recuerda que algunas de las mejores vistas del planeta continúan reservadas a quienes orbitan sobre él.