El volcán Kilauea levanta un remolino de ceniza que parece un tornado sobre la lava
Un remolino de ceniza en Kilauea se elevó sobre la lava durante el último episodio eruptivo del volcán hawaiano, captado en vídeo por el USGS.
Barbara
Un remolino Kilauea se formó este lunes sobre el volcán hawaiano durante una nueva fase eruptiva que dejó imágenes especialmente llamativas.
El vídeo, captado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), refleja como una columna estrecha empieza a girar sobre la zona volcánica, asciende durante unos segundos y termina disipándose en el aire.
La escena se produjo el 1 de junio, coincidiendo con el episodio eruptivo número 48 del Kilauea. Durante esa fase, las fuentes de lava volvieron a brotar desde el cráter Halemaʻumaʻu.
Y esto generó un entorno muy inestable por la mezcla de calor extremo, la emisión de gases y la presencia de ceniza y pequeños fragmentos volcánicos.
Aunque la imagen puede recordar a un tornado, este remolino en Kilauea no tiene el mismo origen que un tornado meteorológico clásico.
De hecho no tienen nada que ver. Ya que este remolino de ceniza no nace de una tormenta organizada, sino de un intenso contraste térmico generado en esta zona volcánica activa.

Qué es el remolino de ceniza del Kilauea y cómo se forma
En Hawái, este tipo de remolino se conoce como «puahiohio». De forma más coloquial, también se ha popularizado el término «volnado», una mezcla entre volcán y tornado.
Tal vez te interese:
- Impresionante: un piloto capta la erupción del Kīlauea como muy pocos la han visto
- El imparable volcán Kilauea en Hawaii: lava, lluvia ácida y gases tóxicos
- Fuentes de lava de hasta 400m: El volcán Kilauea vuelve a entrar en erupción
Sin embargo, su funcionamiento se parece más al de un remolino de polvo, aunque alimentado por una fuente de calor mucho más intensa: la lava.
La clave está en el aire caliente. La superficie volcánica, los gases y el material incandescente calientan rápidamente el aire situado sobre el cráter.
Ese aire, al volverse menos denso, asciende con fuerza. Si en ese ascenso encuentra pequeñas variaciones del viento, turbulencias o cambios de dirección cerca del suelo, la columna puede empezar a girar.
El fenómeno se vuelve visible porque el giro arrastra ceniza, polvo volcánico y partículas de material expulsado por la erupción. Por eso aparece como una especie de embudo oscuro elevándose sobre la lava.
Estos remolinos suelen ser breves y muy localizados, pero muestran hasta qué punto una erupción puede alterar las condiciones del aire en su entorno más próximo.
El riesgo de este remolino no reside en él. Sino en la presencia de gases volcánicos, tefra, ceniza y cambios repentinos del viento producidos entorno al cráter.