El volcán Kilauea reanuda su actividad con fuentes de lava que superan los 300 metros

El emblemático volcán hawaiano ha vuelto a entrar en erupción. Las emisiones de lava alcanzaron alturas cercanas a los 1.000 pies durante la madrugada del 9 de julio.

Javier Castaño

A las 4:10 de la madrugada, hora local, la tierra volvió a rugir en la isla de Hawái. El volcán Kilauea, uno de los volcanes más activos del planeta, entró de nuevo en erupción. Desde su cráter principal, en Halemaʻumaʻu, la lava comenzó a brotar con fuerza.

Apenas dos horas después, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmaba que las fuentes de lava habían alcanzado los 305 metros de altura.

Un nuevo episodio en una secuencia que parece no tener fin

Es el episodio número 28 desde que la actividad eruptiva se reactivó a finales de 2023. No es una sorpresa. La vigilancia es constante, y cada nuevo pulso recuerda que este gigante sigue vivo. No se han registrado daños, pero las autoridades continúan monitorizando la situación con atención.

Desde hace meses, el volcán ha mantenido una actividad irregular. Erupciones breves. Algunas más intensas. Otras apenas perceptibles. Pero siempre latente. La de esta semana se ha manifestado de forma repentina, aunque dentro del patrón que los vulcanólogos ya conocen.

Los gases volcánicos, especialmente el dióxido de azufre, representan el mayor riesgo en estas fases. Según el USGS, el viento podría arrastrarlos hacia áreas habitadas. No es la primera vez que ocurre. Por ello, se recomienda limitar la exposición en zonas cercanas, sobre todo para las personas con afecciones respiratorias.

Tal vez te interese:

Un volcán que fascina y preocupa a partes iguales

El Kilauea es más que un volcán activo. Es un laboratorio natural. Uno de los más estudiados del mundo. Y también uno de los más fotografiados. Su ubicación, su accesibilidad y su historial eruptivo lo han convertido en un punto de referencia para la ciencia. Pero también en un lugar de riesgo constante.

Forma parte del sistema volcánico que dio origen a Big Island, modelado por el magma durante siglos. Su actividad se explica por un punto caliente en el manto terrestre, el mismo que alimenta al Mauna Loa.

Por ahora, el nivel de alerta se mantiene en naranja, lo que indica erupción en curso, pero sin riesgo inmediato para la aviación comercial.

Volacán Kilauea: vigilancia continua en un entorno cambiante

Los expertos del Observatorio Volcánico de Hawái siguen cada detalle. Analizan la presión interna del magma, las deformaciones del terreno, los registros sísmicos. Lo hacen sin pausa. No se trata solo de prever lo que puede pasar. También buscan comprender cómo funciona este complejo sistema natural.

No se han detectado indicios de que el episodio actual desemboque en una erupción mayor. Pero en volcanes como este, la situación puede cambiar en cuestión de horas. Por eso, la vigilancia no se detiene.