Energía nuclear contra el Cambio Climático: ¿Sí o no?

La energía nuclear es una alternativa a la energía generada con combustibles fósiles que amplifican el cambio cambio climático, pero, ¿se debería potenciar su uso en un futuro?

Mario Picazo

Mario Picazo

El debate de la Comisión Europea sobre si la energía nuclear puede ser considerada como ‘energía limpia’ está en boca de todos. Esto sucede porque no emite CO2. Hoy lo analizamos en profundidad.

El cambio climático de origen humano requiere que nos pongamos manos a la obra para realizar otro cambio rápido: uno que nos lleve hacia una economía neutra en CO2.

Esa adaptación es fundamental si realmente queremos mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de 2?C, o, preferiblemente, por debajo de 1.5?C (en comparación con los niveles preindustriales). 

Para 2050, la economía global debería ser neutra en emisiones de CO2. Conseguir ese ambicioso objetivo requiere medidas de mitigación del Cambio Climático a corto y medio plazo. Un cambio que influiría de manera contundente en el sistema de suministro de energía, que actualmente se basa principalmente en el uso de combustibles fósiles.

Un reciente estudio publicado por científicos del Institute of Safety- and Risk Sciences de la Universidad de Ciencias y Recursos Naturales en Viena, Austria, pone de manifiesto el valor que en la actualidad y en un futuro puede tener la energía nuclear como fuente de energía limpia.

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La energía nuclear como fuente de energía limpia para sustituir a los combustibles fósiles en la lucha contra el cambio climático a debate.

La energía nuclear reduce poco la emisión de gases de efecto invernadero 

Una de esas alternativas, es el uso de la energía nuclear. Su uso es un tema que trae cola por el debate que suscita cada vez que se plantea como fuente de suministro de energía. Muchos expertos en la materia consideran que la contribución de la energía nuclear a la mitigación del cambio climático es y será muy limitada

Según la planificación actual, la energía nuclear evitaría anualmente como máximo entre el 2 y el 3 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero entre los años 2020 y 2040. Además, resulta complicado que su red se pueda ampliar para convertirse en la principal fuente de generación de electricidad en el futuro. 

La energía nuclear evitaría anualmente solo entre el 2% o 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero entre 2020 y 2040

Los escenarios de expansión que se han valorado requieren un aumento en la extracción del uranio en el que se basa esta tecnología. Sin embargo, en este punto existen dos importantes limitaciones. 

Limitaciones de la energía nuclear como fuente de energía del futuro

– En primer lugar, el nivel de producción de uranio difícilmente podría mantenerse al ritmo necesario durante la fase de expansión. La causa de esto es que la cantidad total disponible es limitada. Con escenarios limitados las nuevas plantas de energía nuclear se quedarían sin combustible durante su vida útil planificada. 

– En segundo lugar, la nueva generación de reactores reproductores rápidos prometen una solución al problema de los recursos limitados de uranio 235. El inconveniente es que no estarán disponibles para su despliegue comercial antes de la década de 2040 a 2050. 

Los planes de futuro de las centrales nucleares en general no insinúan escenarios de expansión. Más bien se plantea reemplazar las centrales que están fuera de servicio por nuevas construcciones. Posiblemente sean combinadas con la extensión de la vida útil de los reactores actualmente en funcionamiento. 

Tampoco hay que olvidar que los reactores nucleares actuales, por muy seguros que sean, siempre conllevan un riesgo residual de accidentes graves y catastróficos. Estos accidentes llevan intrínsecas grandes emisiones de materiales radiactivos.

Los reactores de nueva generación sí que contemplan reducir el riesgo residual. Aún así, incluso con las tecnologías futuras actualmente previstas, no se puede excluir por completo una catástrofe nuclear. 

VÍDEO: ¿CÓMO FUNCIONAN LAS PLACAS SOLARES?

Cambiaremos las centrales nucleares por otras fuentes de energía limpia

Hoy en día, la contribución de la energía nuclear a la mitigación del cambio climático es pequeña según la planificación actual. Además, se va a mantener en ese nivel en un futuro cercano o incluso a medio plazo. 

Las estrategias de expansión nuclear no son factibles debido sobre todo a las limitaciones de los recursos que se requieren. Además, la nueva tecnología nuclear libre de limitaciones no estará disponible para el período de acción crítico que empieza ya y se extiende hasta 2050.

El tiempo de investigación, licencias, planificación y construcción de la industria nuclear alargan excesivamente los plazos. A eso hay que sumar el elevado coste que supone la construcción de una central nuclear.

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La energía eólica y la solar llegan pisando fuerte como fuentes alternativas de energía limpia y podría acabar sustituyendo gran parte de la generación de energía nuclear en un futuro.

La planificación a día de hoy mantendría la capacidad nuclear en el nivel actual a base de extender el tiempo de vida de los reactores existentes. Sin embargo, los expertos consideran que, dada la contribución limitada que aportan a la mitigación del cambio climático, su eliminación también sería una opción factible.

Está en nuestras manos decidir, dados los inconvenientes del uso de la energía nuclear, si debemos seguir apostando por ella como fuente de energía. Tal vez sea el momento de empezar a apostar de forma mucho más contundente por otras tecnologías de mitigación del cambio climático. Otras que son más eficientes que la energía nuclear.