¿Es normal una ola de calor en junio? 5 claves para entender este episodio con Mar Gómez

Una dorsal en altura, aire africano abrasador y un Mediterráneo recalentado marcarán la primera ola de calor del verano, que arranca este sábado.

Mar Gómez

La primera ola de calor de 2025 está a punto de instalarse en España. Según explica Mar Gómez, doctora en Físicas y responsable de meteorología en ElTiempo.es, este episodio se desarrollará desde el sábado 28 de junio hasta al menos el martes 1 de julio.

El panorama que se avecina está marcado por temperaturas excepcionalmente altas, noches tropicales persistentes y la posible formación de tormentas puntuales. Un fenómeno que se adelanta en el calendario y que, por su intensidad y singularidad, no responde al patrón habitual. Estas son cinco claves para comprender su alcance.

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1. Un cóctel atmosférico perfecto para disparar los termómetros

Detrás del ascenso térmico hay una combinación explosiva: una dorsal potente instalada sobre la península y una masa de aire sahariano que asciende desde el norte de África. Este doble mecanismo no solo eleva las máximas, sino que dispara también las mínimas.

Se espera que los 40 ºC se superen ampliamente en zonas del Guadalquivir, Guadiana, valle del Ebro y Tajo. En algunos puntos del sur peninsular podrían alcanzarse incluso los 45 ºC entre el domingo y el lunes, según datos actualizados.

Además, a partir del domingo por la tarde, el calor dará paso a tormentas convectivas que, aunque no serán generalizadas, podrían dejar rachas de viento intensas y fenómenos locales destacados.

2. Junio, cada vez más en el radar del calor extremo

Históricamente, junio no es el mes rey de las olas de calor. De las más de 80 contabilizadas desde 1975, solo nueve han comenzado en este mes. ¿El motivo? La llamada canícula, ese tramo entre julio y agosto en el que tradicionalmente se concentran los días más calurosos del año.

Sin embargo, la ola de calor de este año comienza oficialmente el 27 de junio, anticipándose incluso a su activación más habitual. El calor se generalizará durante el fin de semana en casi toda la península, con la excepción del noroeste y el litoral cantábrico.

«El calor extremo ya no espera a la canícula, se adelanta y gana terreno», señala Mar Gómez. Lo que antes era una rareza, ahora empieza a parecer una tendencia.

Fuente: ElTiempo.es

3. El Mediterráneo, convertido en una caldera invisible

Las temperaturas del mar Mediterráneo están por encima de lo habitual, con anomalías térmicas de hasta +3 °C en algunas zonas. Este exceso de calor actúa como un combustible atmosférico: añade humedad, refuerza la sensación térmica y favorece noches tropicales más persistentes.

A esto se suma la entrada de polvo en suspensión —la calima— prevista a partir del domingo por la tarde, sobre todo en la mitad occidental peninsular y Canarias. Esto podría intensificar la sensación térmica, dificultar la visibilidad y añadir más inestabilidad al episodio.

«El mar más cálido alimenta la atmósfera y prolonga los episodios de calor. Es una de las señales más claras del cambio climático», advierte Mar Gómez.

Entrada de calima a la Península
Fuente: ElTiempo.es

4. No es una premonición del verano, pero sí una señal de alerta

¿Una ola de calor en junio significa un verano infernal? No necesariamente. El clima es un sistema complejo, donde influyen muchos factores. Pero sí es un síntoma: el umbral de lo que considerábamos normal se ha desplazado.

Los modelos estacionales de Copernicus y AEMET apuntan a un verano más cálido de lo habitual. Este primer episodio podría prolongarse más allá del primer fin de semana de julio, con registros que seguirían por encima de los 38 ºC o incluso 40 ºC en el suroeste.

Según los modelos, las noches tropicales y tórridas serán una constante. Las mínimas podrían no bajar de los 25 °C en algunas zonas, dificultando la recuperación nocturna y aumentando el estrés térmico acumulado.

Noches tropicales
Fuente: ElTiempo.es

5. El verano se estira, las estaciones se encogen

El patrón se repite: veranos más largos, primaveras más breves y otoños cada vez más inestables. «El calor extremo se cuela en semanas que antes eran de transición», dice Mar Gómez.

Ya desde el jueves 26, el calor se irá extendiendo desde el suroeste hacia el resto de la península. En regiones como Castilla y León, se prevé superar los 35 ºC de forma generalizada. En Baleares y el interior del sureste, se alcanzarán los 38 ºC.

Y con él llegan noches sin respiro, eventos extremos más frecuentes y precipitaciones cada vez más irregulares. Lo que antes eran excepciones, hoy empieza a formar parte de una nueva normalidad climática.