Escapadas costeras tranquilas: playas menos concurridas en España para el verano 2025

¿Cansado de playas abarrotadas? España aún guarda rincones donde la arena no está colonizada por miles de toallas. Esta guía recoge algunas de las playas menos concurridas del país.

Juan Carlos Broncano

Las ganas de playa crecen, pero también lo hacen las multitudes. Cada año, España recibe aproximadamente 41 millones de turistas internacionales durante el verano, según las estimaciones del Ministerio de Industria para 2024.

Por suerte, todavía existen rincones donde escapar de las aglomeraciones es posible. Playas menos concurridas, alejadas del ruido, pero que conservan la paz que otras muchas han perdido.

Antes de lanzarte a la aventura, no está de más echar un vistazo a la previsión del tiempo, el estado del mar o posibles restricciones de acceso. En nuestra página dedicada a playas encontrarás información actualizada para planificar mejor tu escapada y evitar sorpresas de última hora.

Playas menos concurridas España
Fuente: Pixabay

Norte de España: naturaleza y brisa cantábrica

Playa de Gulpiyuri (Asturias)

Una rareza de la naturaleza. Esta pequeña playa de interior —sí, de interior— está conectada al mar por una cueva subterránea. A unos 100 metros del Cantábrico, Gulpiyuri se llena de agua salada y se vacía con las mareas. Nunca hay demasiada gente: no cabe.

Playa del Silencio (Asturias)

Cerca de Cudillero, su nombre ya lo dice todo. Rodeada de acantilados y vegetación, esta playa de cantos rodados es una de las menos masificadas de Asturias. Y como buena playa virgen, no hay bares, ni duchas, ni apenas cobertura.

Playa de Laga (Vizcaya, País Vasco)

Escondida entre los pliegues de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, esta playa de arena dorada y paisaje escarpado se mantiene al margen del turismo de masas. Incluso en pleno agosto, es fácil encontrar tu sitio y disfrutar del mar sin demasiada gente alrededor.

Mediterráneo e Islas Baleares: calas que se hacen desear

Cala Escorxada (Menorca)

Quien llega aquí lo hace por convicción. Hay que caminar durante un buen rato (unos 45 minutos) entre pinares y caminos de tierra, pero el esfuerzo tiene premio: una cala virgen, con aguas transparentes y apenas unas pocas personas alrededor.

Cala Estreta (Girona, Costa Brava)

Pequeña y escondida entre acantilados y pinares, se accede a pie desde la playa del Castell. Un lugar para olvidarse del reloj, el móvil y cualquier otra distracción.

Cala Pola (Tossa de Mar, Costa Brava)

Aunque está cerca de zonas turísticas, sigue conservando un aire salvaje. Rodeada de vegetación y sin grandes servicios alrededor, es una de esas calas que recuerdan cómo era la Costa Brava antes de que llegaran los grandes complejos hoteleros.

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Playa des Coll Baix (Mallorca)

Otra que requiere piernas. El camino no es fácil —se puede acceder en barco o a pie por un camino empedrado—, pero cuando se abre la vista, el esfuerzo se olvida: acantilados altos, mar azul profundo y una playa sin chiringuitos ni tumbonas. No esperes servicios, pero sí un entorno intacto.

Playas menos concurridas España
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Andalucía y sur mediterráneo: playas largas y paisajes intactos

Playa de los Genoveses (Almería)

Dentro del Parque Natural de Cabo de Gata, sin construcciones ni carreteras pegadas, esta playa se conserva casi como siempre ha sido. Hay que caminar un poco, aunque se puede acceder en autobús lanzadera. Lo que se gana: espacio, silencio y un entorno puro.

Playa de los Muertos (Almería)

Pese al nombre, es uno de los paisajes más vivos del sur. Aguas limpias, rocas, fondo marino perfecto para el snorkel y una caminata de acceso que la mantiene alejada de las multitudes.

Playa la Ventilla y El Toyo (Almería)

Más accesibles y con servicios, estas dos playas urbanas en Roquetas de Mar y Almería capital sorprenden por su baja densidad de visitantes en comparación con otras zonas. Buen equilibrio entre calma y comodidad.

Playa de Bolonia (Tarifa, Cádiz)

Aunque cada año se hace más conocida, Bolonia sigue manteniendo su carácter. La gran duna, las ruinas romanas y sus más de dos kilómetros de arena sin urbanizar la salvan, de momento, del turismo masivo. Desde luego, sigue siendo uno de los lugares más especiales del litoral andaluz.

Comunidad Valenciana: arena fina y rincones desconocidos

Playa Rabdells (Oliva, Valencia)

Playa virgen y tranquila de arena fina, poco conocida y de ambiente familiar, recomendada para un baño sereno fuera de los clásicos circuitos turísticos.

L’Arbre del Gos (Valencia)

A medio camino entre El Saler y Pinedo, es una de las playas menos masificadas de la zona. Tiene bandera azul, está rodeada de naturaleza y, al ser nudista, conserva un ambiente respetuoso y sin masificaciones. Eso sí, no es la más adecuada si viajas con niños.

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Canarias: paisajes únicos y aislamiento asegurado

Playa de Cofete (Fuerteventura)

Pocas playas en Europa transmiten tanta sensación de aislamiento como Cofete. Al sur de Fuerteventura y separada por una pista de tierra, se abre como un desierto de arena frente al Atlántico.

Playa de Maspalomas (Gran Canaria)

Aunque el nombre suene turístico, sus dunas siguen guardando rincones solitarios. Caminando un poco desde los accesos principales se pueden encontrar zonas donde solo se oye el viento y las gaviotas.

Playas menos concurridas España
Fuente: Pixabay

Más rincones que valen el paseo

  • Cala Sa Tuna (Begur, Girona): casitas blancas, barcas en la orilla, agua transparente. Una cala con aire de otro tiempo.
  • Playa de Arousa (Pontevedra, Galicia): dentro del Parque Natural de Carreirón, las aguas son tranquilas, el ambiente sosegado y, si te animas, puedes recorrer la costa en kayak o probar con el paddle surf.
  • Playa de Los Caballos (Miengo, Cantabria): de acceso algo escondido, poco frecuentada y con vistas que te obligan a parar, se llega a pie por un sendero desde el que se aprecian los imponentes acantilados.

Consejos para disfrutar de verdad

Si quieres evitar el gentío, lo mejor es madrugar o ir a última hora. A primera hora de la mañana muchas de estas playas están casi vacías y, al atardecer, la luz cambia y el ambiente se vuelve más tranquilo. Ahora bien, no vayas a lo loco.

Muchas de estas playas no tienen ni un grifo ni una sombra, así que conviene llevar agua, algo para picar, protección solar y, si el acceso es largo, calzado cómodo. Parece obvio, pero más de uno se da la vuelta por no haberse informado antes.

De hecho, algunas están dentro de espacios protegidos y pueden tener horarios, limitaciones o incluso estar cerradas en ciertos momentos del año.

No cuesta nada mirarlo y te evitas sorpresas. Y sobre todo, cuida el lugar. Si al llegar tienes la sensación de que nadie ha estado antes, no es casualidad. Respeta el entorno, recoge tus residuos y evita alterar el paisaje