España vs. Argentina: el partido del Mundial que también juega la atmósfera

España se enfrenta a Argentina en la final del Mundial este domingo. Estas son algunas caracteríticas climáticas de ambos países.

Mar Gómez

España y Argentina se verán las caras este domingo en la final del Mundial, pero más allá del fútbol, ambos países comparten una característica sorprendente: son dos auténticas potencias meteorológicas.

— FIFA World Cup (@FIFAWorldCup) July 15, 2026

Aunque se encuentran en hemisferios opuestos y separados por más de 10.000 kilómetros, sus paisajes y fenómenos atmosféricos presentan numerosas similitudes, pero también diferencias que los hacen únicos.

Un país mediterráneo frente a un país de todos los climas

España concentra una enorme variedad climática en un territorio relativamente pequeño: desde el clima oceánico del Cantábrico hasta el árido de Almería, pasando por el mediterráneo, el continental o el subtropical de Canarias.

Fuente: Pixabay

Argentina, gracias a sus casi 3.700 kilómetros de longitud, también reúne prácticamente todos los grandes climas del planeta: subtropical en el norte, templado en las Pampas, árido en Cuyo, mediterráneo en parte de los Andes y subpolar en la Patagonia y Tierra del Fuego.

La cordillera marca el tiempo en ambos países

Si en España las montañas condicionan la llegada de las borrascas y generan fenómenos como el efecto Foehn, en Argentina es la inmensa cordillera de los Andes la que domina gran parte del clima. Actúa como una barrera que impide el paso de la humedad del Pacífico hacia el este, favoreciendo regiones muy secas como Mendoza o San Juan y originando el famoso viento Zonda, un viento cálido y seco muy parecido al Foehn que puede disparar las temperaturas y aumentar el riesgo de incendios.

Olas de calor cada vez más frecuentes

Los dos países están experimentando un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor. España ha vivido veranos con temperaturas superiores a los 45 ºC, mientras que Argentina también ha batido récords recientes, especialmente en la región central y norte del país. Ambos territorios figuran entre los más vulnerables a los extremos térmicos asociados al cambio climático.

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España tiene DANAs; Argentina, la «Pampa Húmeda»

En España, algunos de los episodios de lluvia más destructivos están relacionados con las DANAs, depresiones aisladas en niveles altos. Se forman cuando una bolsa de aire frío queda separada de la circulación general en altura y se sitúa sobre una superficie mucho más cálida. Cuando coincide con la entrada de aire muy húmedo desde el Mediterráneo, la atmósfera se vuelve extremadamente inestable y pueden desarrollarse tormentas muy intensas y persistentes.

lluvia puente Pilar DANA

La DANA, por sí sola, no garantiza lluvias torrenciales. Para que se produzca un episodio extremo deben coincidir distintos ingredientes: aire frío en altura, humedad abundante, temperaturas elevadas en el mar, convergencia del viento en superficie y una configuración atmosférica que mantenga las tormentas sobre una misma zona. Cuando todo encaja, pueden caer enormes cantidades de agua en pocas horas y producirse inundaciones repentinas, especialmente en ramblas, barrancos y áreas urbanizadas.

En Argentina, el gran escenario de la meteorología extrema es la Pampa Húmeda y, en general, las llanuras del centro y nordeste del país. No se trata de un fenómeno comparable directamente con una DANA, sino de una extensa región geográfica con unas condiciones excepcionales para generar tormentas severas. Allí pueden encontrarse masas de aire muy cálido y húmedo procedentes de zonas tropicales con irrupciones de aire frío que avanzan desde la Patagonia y el entorno antártico.

A ese contraste se suma el aire seco que desciende desde los Andes y una intensa cizalladura del viento, es decir, cambios de velocidad y dirección con la altura. Esta combinación aporta energía y organización a las tormentas, permitiendo que algunas evolucionen hasta convertirse en supercélulas, estructuras rotatorias muy duraderas capaces de producir granizo de gran tamaño, lluvias torrenciales, rachas destructivas y tornados.

Un duelo también entre hemisferios

Quizá la diferencia más curiosa sea que, mientras España disfruta del verano y afronta una posible nueva ola de calor coincidiendo con la final del Mundial, Argentina vive pleno invierno.

La explicación está en la inclinación del eje de la Tierra, de unos 23,5 grados, y no en la distancia al Sol. Mientras la Tierra gira alrededor de nuestra estrella, cada hemisferio recibe distinta cantidad de radiación solar según la época del año. Cuando el hemisferio norte está inclinado hacia el Sol, recibe más horas de luz y los rayos solares llegan de forma más perpendicular, por lo que las temperaturas aumentan y es verano. Al mismo tiempo, el hemisferio sur queda inclinado en sentido contrario, recibe menos energía solar y atraviesa el invierno.

Ambos países comparten muchas características meteorológicas, pero con las estaciones completamente invertidas por encontrarse en hemisferios opuestos.

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