Geoingeniería para reducir el impacto del ¨Super¨ El Niño este 2026

Algunos expertos proponen sembrar nubes con agua de mar para debilitar el super El Niño que se está gestando este año pero con estos riesgos

Mario Picazo

Pulverizar agua de mar sobre determinadas zonas del océano Pacífico es una manera de hacer que las nubes reflejen más radiación solar. Esa técnica de geoingeniería permite enfriar ligeramente la superficie marina y limitar el desarrollo de los episodios más intensos de El Niño.

Esta es la posibilidad que plantea un nuevo estudio basado en simulaciones climáticas con el apoyo de un experimento natural, los grandes incendios que afectaron a Australia entre 2019 y 2020.

Los resultados obtenidos no significan que exista ya una tecnología capaz de detener El Niño ni que se esté preparando una intervención sobre el Pacífico. El trabajo se basa en modelos y deja abiertas numerosas preguntas científicas, técnicas y políticas.

Aun así, introduce una idea controvertida, emplear la geoingeniería durante unos meses para modificar una oscilación natural del clima, en lugar de utilizarla de manera permanente contra el calentamiento global.

Anomalía de temperatura de la superficie de mares y océanos el 2 de agosto de 2026. fuente: NOAA

Cómo enfriar el océano aumentando las nubes brillantes


La propuesta se denomina abrillantamiento o blanqueamiento de nubes marinas. Consistiría en generar una niebla muy fina de agua de mar y lanzarla hacia las nubes bajas que se forman sobre el océano. Cuando el agua se evapora, quedan suspendidas pequeñas partículas de sal que pueden actuar como núcleos en torno a los cuales se condensan nuevas gotas.

Una nube con un mayor número de gotas pequeñas suele reflejar más luz solar que otra compuesta por menos gotas de mayor tamaño. Al devolver una parte adicional de esa energía al espacio, llegaría menos radiación a la superficie del mar y el agua situada bajo las nubes podría enfriarse.

El método no es el mismo que se aplica para la siembra de nubes que en algunas zonas se usa para intentar provocar lluvia o nieve. En este caso, el objetivo no sería aumentar directamente las precipitaciones, sino modificar la capacidad reflectante de ciertas nubes oceánicas.

Aunque pueda parecer un mecanismo sencillo, pero reproducirlo de forma controlada no es fácil. Supondría elegir con precisión el tamaño de las partículas, la cantidad liberada, el lugar de aplicación y el momento adecuado. Como se comporten las nubes también depende de la humedad, el viento, la estabilidad atmosférica y la contaminación que haya en el aire.

El Niño afecta a medio planeta aunque se centre en el Pacífico

El Niño afecta de forma notable el clima de muchas zonas del planeta. Este fenóemno aparece cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental alcanzan temperaturas superiores a las habituales y se producen cambios relacionados en los vientos alisios y en la circulación atmosférica.

El fenomeno se repite cíclicamente y puede alterar las lluvias, las temperaturas y la actividad de las tormentas en regiones muy alejadas del Pacífico. Pero cada fenómeno de El Niño es diferente pero habitualmente la probabilidad de sequías, inundaciones, olas de calor y pérdidas agrícolas en distintas partes del mundo, aumenta.

La expresión “super El Niño” se utiliza desde hace décadas para referirse a episodios excepcionalmente intensos de El Niño. Además, una temperatura oceánica muy elevada no garantiza por sí sola un determinado impacto en cada país, modifica las probabilidades, pero otros patrones atmosféricos también intervienen.

En julio de 2026, varios centros de investigación del mundo ya daban por hecho que El Niño seguía activo y tenía muchas probabilidades de fortalecerse durante la segunda mitad del año. Estos organismos recuerdan, que incluso los episodios más intensos no producen siempre los efectos considerados típicos en todas las regiones.

El blanqueamiento de nubes es una de varias técnicas propuestas para modificar el clima de forma controlada. foto: NOAA

Los incendios de Australia han sido la referencia para el estudio

La investigación partió de lo ocurrido durante el denominado Verano Negro australiano de 2019 y 2020. Los incendios liberaron una cantidad extraordinaria de humo y aerosoles, parte de los cuales alcanzó el Pacífico suroriental e interactuó con las nubes.

Las partículas aumentan el brillo de algunas nubes y ayudan a reflejar una mayor proporción de la radiación solar al espacio. En estudios anteriores ya se ha relacionado esta alteración con cambios en la circulación atmosférica y con el refuerzo de las condiciones de La Niña que aparecieron posteriormente.

El episodio proporcionó a los investigadores un caso real con el que comprobar si los modelos eran capaces de reproducir la respuesta de las nubes y del sistema climático. A partir de ahí, el equipo simuló qué habría sucedido si una modificación parecida se hubiese producido antes de los intensos episodios de El Niño de 1997-1998 y 2015-2016.

Las simulaciones consiguen reducir la intensidad de dos episodios

Los autores emplearon un sistema de predicción estacional para simular el aumento del brillo de las nubes sobre el Pacífico suroriental. Según sus resultados, la intervención habría debilitado los dos grandes episodios históricos analizados y reducido algunos de sus efectos climáticos a distancia.

En anteriores simulaciones de larga duración ya se había mostrado la capacidad para conseguir que el Pacífico ecuatorial se aproximara a condiciones neutras. Por eso, tomar una decisión de este tipo tendría que adoptarse con suficiente antelación. Pero en ese caso las predicciones sobre la evolución de El Niño todavía tienen un margen importante de incertidumbre.

El estudio, ha sido desarrollado por expertos del Instituto Scripps de Oceanografía y del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos. En el se plantea utilizar el abrillantamiento de nubes de forma temporal y dirigida contra un episodio concreto, no mantenerlo durante décadas.

Cañones para abrillantar nubes oceánicas. foto: Southern Cross University/NOAA

¿Cómo afectaría esta técnica al clima en España?

Dada la lejanía del fenómeno, sabemos que la influencia directa de El Niño sobre España es mucho menos clara que en las regiones del Pacífico. En la Península Ibérica, el régimen de precipitaciones y las temperaturas dependen en gran medida de variaciones en la dinámica atmosférica cercana. La oscilación del Atlántico Norte, la circulación de borrascas atlánticas y la posición de la corriente en chorro.

Hay varios estudios que ya han analizado esa posible conexión y confirman que no está completamente definida la relación entre El Niño y la oscilación del Atlántico Norte. Por este motivo, no resulta correcto atribuir automáticamente una sequía, una temporada lluviosa o un invierno cálido en España a la situación del Pacífico tropical.

La aplicación de la geoingeniería para modificar El Niño podría generar efectos indirectos en el clima de Europa, pero no permitiría precisar el tiempo que haría en España.

El sistema climático está conectado mediante teleconexiones y una alteración regional puede propagarse a miles de kilómetros. En consecuencia, enfriar una zona del Pacífico podría reducir ciertos riesgos y, al mismo tiempo, cambiar las precipitaciones o las temperaturas en otros territorios.

Una tecnología todavía limitada a modelos climáticos

El trabajo demuestra una posibilidad dentro de un modelo, no la eficacia de un sistema listo para utilizarse. Todavía no se sabe si sería posible producir, transportar y dispersar las cantidades necesarias de partículas de sal ni si las nubes responderían en el mundo real tal como lo hacen en las simulaciones.

Otro apartado que habría que analizar con detalle es el efecto que está técnica podría tener sobre la precipitación, los ecosistemas marinos, la química atmosférica y la capa de ozono. En un reciente estudio de modelización, se ha estimado que aplicar el abrillantamiento de nubes de forma continuada sobre el Pacífico subtropical podría reducir de manera notable la variabilidad de El Niño y La Niña.

Un cambio de esa magnitud afectaría al regimen de lluvias, pero también a la pesca y diferentes actividades agrícolas que dependen del ciclo natural del océano. El Pacífico influye en el clima de numerosos países, de modo que una decisión adoptada por un solo estado podría tener consecuencias fuera de sus fronteras.

El abrillantamiento de nubes en los océanos puede ayudar a reflejar radiacion solar de vuelta al espacio, favoreciendo el enfriamiento de la atmósfera y del agua del mar. foto: NOAA

Si se acaba llevando a cabo, sería necesario acordar quién autoriza una determinada intervención. Hay que tener en cuenta que acabaría generando un nivel de riesgo. Alguien tendría que vigilar sus efectos y responder ante posibles daños.

Aunque la técnica llegara a aplicarse y funcionara, no eliminaría el dióxido de carbono acumulado en la atmósfera. Tampoco solucionaría problemas potenciales puntos de no retorno como el colapso de determinadas corrientes oceanicas o el deshielo de los glaciares. En el mejor de los casos, actuaría durante un periodo limitado sobre una parte concreta del sistema climático para reducir su calentamiento.

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