Grazalema se ahoga bajo 580 mm de lluvia, más de lo que cae en Madrid en un año
La localidad gaditana se situa como el punto más lluvioso de España mientras una nueva borrasca apunta al fin de semana
Mar Gómez
Las lluvias no dan tregua en Grazalema, que en lo que llevamos de episodio ya ha acumulado 581,5 mm de precipitación, convirtiéndose una vez más en la zona con mayores registros de todo el país.
Este enclave de la provincia de Cádiz es conocido por una zona especialmente lluviosa, y el episodio actual vuelve a confirmarlo.
En este caso, el volumen acumulado no responde a una tormenta aislada, sino a la persistencia de varios pulsos de lluvia muy intensa encadenados durante días, asociados al paso de la borrasca Leonardo. Esa continuidad ha hecho que el episodio escale de lo meteorológico a lo hidrológico, con un sistema ya completamente cargado de agua.

El agua no solo corre por las calles, sino que sale por los enchufes eléctricos, se filtra por baldosas y paredes, colapsa las redes de drenaje y devuelve el agua desde abajo hacia arriba en viviendas e infraestructuras.
Este comportamiento es característico de situaciones en las que el nivel freático asciende hasta cotas muy superficiales. Cuando el subsuelo ya no puede almacenar más agua, esta busca cualquier vía de escape, incluso a través de conducciones, cimentaciones y puntos normalmente secos.
¿Por qué llueve tanto en Grazalema?
La explicación está en su orografía y en su posición frente a los vientos húmedos del Atlántico.
Las sierras que rodean la localidad actúan como una barrera natural que obliga al aire cargado de humedad a ascender rápidamente. Al subir, el aire se enfría, el vapor de agua se condensa y se generan lluvias muy intensas y persistentes, un proceso conocido como precipitación orográfica.
A este mecanismo se suma un factor muy local: la canalización del flujo a través de pasos como el Corredor del Boyar, donde el aire se acelera al comprimirse, intensificando los ascensos y reforzando la eficiencia del sistema para transformar humedad en precipitación.

Además, en los últimos días han llegado masas de aire especialmente húmedas —reforzadas en algunos momentos por ríos atmosféricos— que han alimentado las borrascas, disparando los acumulados en esta zona del sur peninsular.
En algunos tramos horarios se han superado registros excepcionalmente altos, con más de 200 l/m² en apenas 12 horas y balances diarios superiores a 500 l/m², mientras que el acumulado de fondo de los últimos diez días se aproxima a 1.300 l/m² en el municipio.
Situación para hoy: lluvias aún presentes y aviso por viento
Durante la jornada de hoy se esperan todavía chubascos en la zona, aunque en general con menor intensidad que en días anteriores.
Eso sí, se mantienen avisos amarillos por viento intenso, con rachas fuertes en áreas de sierra y zonas expuestas.

Estas rachas pueden complicar las labores de emergencia y favorecer la caída de ramas o pequeños desprendimientos en un terreno ya muy debilitado por la lluvia persistente.
Una nueva borrasca llegará el sábado
Lejos de estabilizarse, la atmósfera volverá a activarse de cara al sábado, cuando una nueva borrasca atlántica impactará de nuevo en el sur de España.
Esta nueva perturbación traerá más lluvias, que podrían volver a ser intensas en zonas de sierra como Grazalema, viento fuerte y un empeoramiento del estado del mar, lo que prolongará un episodio ya muy cargado de agua.

El gran problema ahora: el suelo ya no absorbe más
El principal factor de riesgo en estos momentos es la saturación del suelo tras varios días consecutivos de precipitaciones intensas y persistentes. En amplias zonas de Andalucía, el terreno ha alcanzado prácticamente su capacidad máxima de retención, lo que reduce de forma drástica la infiltración.
Este escenario explica por qué incluso lluvias no extremas pueden generar impactos severos, al producirse una respuesta hidrológica casi inmediata.
Cuando el suelo está saturado, cualquier nueva precipitación no puede ser absorbida de manera eficiente y se transforma rápidamente en escorrentía superficial, es decir, agua que circula por la superficie hacia arroyos, cauces y zonas bajas. Este proceso acelera la respuesta de los ríos, favoreciendo crecidas bruscas incluso con lluvias que no son extremas.
Parte de ese volumen termina alimentando cauces como el río Guadalete, cuya cabecera responde con rapidez cuando la sierra descarga grandes cantidades de agua en poco tiempo, desplazando el riesgo aguas abajo.
A esto se suma el ascenso del nivel freático, correspondiente al agua subterránea almacenada en los acuíferos. Su incremento implica que el terreno permanece húmedo durante más tiempo, aparecen encharcamientos persistentes y se reduce aún más la capacidad de absorción del suelo.
En este contexto hidrológico tan cargado, incluso episodios de lluvia moderada pueden desencadenar desbordamientos, inundaciones localizadas y problemas en zonas urbanas y rurales, manteniendo elevado el riesgo hidrometeorológico en los próximos días.