¿Ha sido realmente un “minihuracán”? Así funcionó el sistema convectivo mesoescalar que inundó Catal

El Govern llegó a advertir de la posible formación de un “minihuracán mediterráneo”, pero¿qué es realmente lo que se ha producido en Cataluña?

Mar Gómez

Las imágenes de satélite de la noche del sábado al domingo mostraban una enorme masa nubosa cubriendo buena parte del litoral catalán. Bajo aquella estructura se estaban formando y regenerando continuamente tormentas que terminaron dejando acumulados excepcionales y numerosas inundaciones.

— Àlex Van der Laan (@alexmegapc) October 3, 2026

La situación había llevado horas antes al Servei Meteorològic de Catalunya y a Protección Civil a hablar de un episodio potencialmente “excepcional”. Santi Segalà, responsable del área de predicción de Meteocat, explicó que los modelos apuntaban a la posible formación de un sistema convectivo de mesoescala, mientras que desde el Govern se utilizó también la expresión “minihuracán mediterráneo” para describir uno de los escenarios posibles.

Pero conviene separar y explicar ambos conceptos.

¿Qué es realmente un sistema convectivo mesoescalar?

Un sistema convectivo mesoescalar, conocido por sus siglas SCM, es una agrupación de numerosas tormentas que dejan de funcionar de manera independiente y comienzan a organizarse como una gran estructura.

Puede extenderse durante decenas o centenares de kilómetros y mantenerse activo durante muchas horas.

Desde el satélite suele verse como una enorme masa compacta de nubes con topes extremadamente fríos. Esto ocurre porque los cumulonimbos alcanzan gran altura y forman una gran cubierta nubosa común.

Pero lo más importante está debajo. En uno de estos sistemas las tormentas pueden regenerarse continuamente. Una célula descarga, empieza a debilitarse y, mientras tanto, otra nueva se forma en una zona próxima.

Si el flujo atmosférico mantiene la entrada de aire húmedo desde una dirección similar, las nuevas células pueden pasar repetidamente sobre las mismas áreas.

Es lo que se conoce como efecto training: varias tormentas recorriendo prácticamente el mismo camino como los vagones de un tren que pueden provocar graves inundaciones.

Por qué ha afectado con tanta fuerza a Cataluña

Para que un sistema de este tipo alcance tanta intensidad necesita disponer continuamente de humedad e inestabilidad.

En este episodio había aire frío en niveles medios y altos de la atmósfera, mientras desde el Mediterráneo llegaba aire mucho más cálido y cargado de humedad. Estos dos ingredientes son fundamentales para las lluvias intensas previstas durante el fin de semana.

El Mediterráneo actuó, además, como una enorme fuente de vapor de agua.

Meteocat explicó durante la tarde del sábado que el foco del sistema estaba situado sobre el mar, donde se estaba “retroalimentando”. Es decir, las tormentas seguían recibiendo aire húmedo y energía desde el Mediterráneo y podían generar nuevas células convectivas.

A esto se aha añadido una circulación ciclónica de pequeña escala en torno al sistema. Ese giro favoreció la convergencia: aire húmedo entrando hacia una misma región, ascendiendo rápidamente y alimentando nuevas tormentas.

Por eso no se produjo simplemente una tormenta intensa que atravesó Barcelona y desapareció. Se desarrolló una fábrica de tormentas capaz de mantenerse durante horas.

Barcelona, debajo de la zona de regeneración

El resultado fue extraordinario. Hasta la medianoche, Meteocat había registrado 190,8 l/m² en Barcelona-El Raval, 170,3 l/m² en Zona Universitària y 152 l/m² en Badalona-Museu. En el Raval llegaron a caer 3,4 litros por metro cuadrado en un solo minuto y 36,1 en media hora.

Son datos que permiten entender la diferencia entre una jornada simplemente lluviosa y un episodio convectivo extremo.

El problema no era únicamente la cantidad total de agua, sino la velocidad a la que estaba llegando al suelo. Cuando caen decenas de litros por metro cuadrado en pocos minutos, alcantarillado, terreno y cauces pequeños pueden verse superados casi inmediatamente.

Y cuando esas precipitaciones se repiten durante horas, aparecen inundaciones urbanas, crecidas de rieras y aumentos rapidísimos de los caudales de los ríos.

Entonces, ¿fue un “mini-huracán”?

Un sistema convectivo mesoescalar no es, por definición, un huracán ni un medicán. Son dos estructuras meteorológicas diferentes.

Un SCM es fundamentalmente una gran organización de tormentas.

Un medicán —abreviatura de Mediterranean hurricane— es una depresión mediterránea que llega a adquirir algunas características similares a las de un ciclón tropical: una circulación cerrada alrededor de un centro, una estructura relativamente simétrica y, en determinados casos, un núcleo cálido y bandas nubosas que giran alrededor del centro.

Durante el sábado, algunos modelos sugerían que la circulación asociada al SCM podría organizarse todavía más y desarrollar características de ese tipo. De ahí surgió la expresión “minihuracán mediterráneo”.

El propio presidente de la Generalitat, Salvador Illa, utilizó ese término al advertir de la gravedad de la situación y pidió seguir las recomendaciones de las autoridades.

Sin embargo, desde el punto de vista meteorológico había una importante incertidumbre sobre hasta dónde llegaría esa organización.

Durante la madrugada, los análisis observacionales apuntaban a que no se estaban desarrollando claramente todas las características necesarias para hablar de un verdadero medicán. El escenario más evidente era el de un SCM muy potente, posiblemente acompañado por un mesovórtice o pequeña circulación ciclónica asociada.

Por tanto, llamar directamente al fenómeno que afectó Cataluña “huracán” sería demasiado simplificador.

Un enorme sistema de tormentas con circulación propia

Lo que sí ocurrió es igualmente relevante desde el punto de vista meteorológico. Un SCM suficientemente desarrollado puede generar su propia circulación interna. Dentro de la enorme masa tormentosa pueden aparecer mesovórtices, pequeños centros de rotación asociados a la propia convección.

Eso explica por qué en algunas imágenes y modelos el sistema podía presentar un aspecto ciclónico.

Pero el origen de la lluvia torrencial seguía estando fundamentalmente en la convección organizada y regenerativa.

El enorme aporte de humedad desde el Mediterráneo permitía que nuevas células nacieran continuamente mientras el conjunto se desplazaba lentamente.

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