Hemos descubierto que las estaciones están desincronizadas
Con la ayuda de satélites un equipo de cientificos ha descubierto que la naturaleza no sigue el mismo calendario de estaciones
Mario Picazo
Durante los últimos años se ha escrito y hablado mucho sobre cómo el cambio climático puede influir en las estaciones. Los veranos que comienzan antes y terminan más tarde, o los inviernos cada vez menos fríos, condicionan la biodiversidad del planeta.
Con la ayuda de satélites de todo tipo, las últimas décadas han sido un aprendizaje constante sobre la asimetría de nuestro mundo en lo que a su calendario estacional se refiere. Un estudio reciente de expertos de la Universidad de California, Berkeley, ha hecho un sorprendente descubrimiento.
En muchos lugares del mundo, la naturaleza no sigue el mismo calendario de estaciones, aunque las regiones estén muy cerca entre sí. A este fenómeno lo llaman “asincronía estacional”, y está revelando secretos importantes sobre la biodiversidad, la agricultura e incluso la pesca.
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Satélites que detectan asincronía en la biodiversidad del planeta
El equipo de expertos ha analizado dos décadas de imágenes satelitales para comprobar cómo varía la vegetación a lo largo del año. Esta exhaustiva información les ha permitido construir un mapa global que muestra dónde los ciclos de productividad, floración y brotación de las plantas se encuentran desfasados.
El resultado es claro, ya que muestra cómo hoy en día existen puntos críticos de asincronía que se concentran en dos grandes cinturones. El primero aparece en zonas mediterráneas y áridas como California y el desierto de Sonora, Chile central, Sudáfrica, Australia o la cuenca del Mediterráneo.
Allí, bosques, matorrales y áreas semiáridas tienen picos de actividad en meses diferentes, creando un mosaico de estaciones a pequeña escala.
El segundo cinturón se encuentra en las montañas tropicales del planeta. Los Andes, África oriental y el sudeste asiático son lugares habituales donde la altitud y los microclimas generan calendarios desfasados, incluso entre lugares con condiciones ambientales parecidas.

Mundos cercanos pero asíncronos en estacionalidad
Entre los casos más destacados cabe resaltar el del desierto de Sonora, donde algunas zonas dependen de las lluvias invernales, mientras otras florecen con el monzón de verano. En Colombia, las plantaciones de café muestran temporadas de floración y cosecha que no coinciden, aun estando a pocas horas de distancia.
Estos desfases, que se producen en prácticamente las mismas zonas, tienen repercusiones importantes. Por ejemplo, influyen en la logística agrícola, en la economía local y en la manera en que se planifican las cosechas. Pero la asincronía no solo afecta a la productividad.
Los expertos creen que puede ser un motor de biodiversidad. Si dos poblaciones de plantas o animales se reproducen en momentos distintos, aunque vivan cerca, tenderán a aislarse genéticamente. Con el tiempo, esta separación puede favorecer la aparición de nuevas especies, algo que explicaría por qué las montañas tropicales son tan diversas.
La vida en mares y océanos también presenta un desfase
Más allá de lo que sucede en tierra firme, el estudio también revela que una situación similar se produce en nuestros mares y océanos. Ya se había mostrado anteriormente que el fitoplancton, la base de la cadena alimenticia marina, presenta desfases de hasta 50 días entre zonas cercanas, sobre todo en regiones de transición entre corrientes.
Dada la importancia que tiene el fitoplancton a la hora de alimentar a numerosas especies marinas, el desajuste puede influir en la pesca. También en la salud de los ecosistemas marinos y en la capacidad del océano de absorber carbono.
En un mundo que se calienta rápidamente, comprender estos calendarios desincronizados será clave. Es necesario para diseñar áreas protegidas que incluyan distintos tiempos ecológicos, para planificar cosechas o para prever la respuesta de los ecosistemas a sequías y olas de calor.
EN VÍDEO: ¿Por qué se producen las estaciones del año en el mundo?
La asincronía se complica con el cambio climático
La conexión con el cambio climático es evidente, aunque el calentamiento global no afecta por igual a todas las regiones. Las montañas, las zonas áridas y las latitudes altas cambian más rápidamente que otras, lo que intensifica los desfases entre áreas próximas.
Muchas especies dependen de señales estacionales como la temperatura o las precipitaciones, y cuando esas señales cambian de forma desigual, aparecen desajustes entre poblaciones vecinas e incluso entre plantas y sus polinizadores.
En la agricultura, este fenómeno ya se refleja en temporadas de siembra y cosecha cada vez más inestables, mayor incertidumbre climática y diferencias de calendario entre fincas que antes estaban sincronizadas.
En algunos casos, la asincronía puede ofrecer resiliencia, porque diversifica las respuestas frente a sequías o plagas. En otras situaciones, aumenta la vulnerabilidad y complica la planificación de mercados y cadenas de suministro de alimentos.
Los científicos advierten que los puntos críticos de asincronía no son estáticos. A medida que el clima cambia, estos focos pueden desplazarse hacia nuevas regiones e incluso intensificarse en zonas ya sensibles. En este sentido, la asincronía estacional se convierte en un indicador temprano de la reorganización ecológica que provoca el cambio climático.