Inundaciones en Texas: 80 muertos y decenas de desaparecidos tras la crecida del río Guadalupe

Las lluvias torrenciales sorprendieron a miles de personas durante la madrugada del 4 de julio y desencadenaron una catástrofe sin precedentes en el sur de Texas.

Javier Diaz

Las inundaciones en Texas han dejado al menos 82 muertos, entre ellos 28 menores, y decenas de desaparecidos tras la crecida repentina del río Guadalupe.

Las lluvias torrenciales sorprendieron a miles de personas durante la madrugada del 4 de julio y provocaron una catástrofe sin precedentes en el sur del estado. La situación continúa siendo crítica y el pronóstico meteorológico no descarta nuevos episodios de precipitaciones intensas en las próximas horas.

Una tormenta intensa y difícil de prever

La tragedia comenzó a fraguarse el jueves, cuando los modelos meteorológicos empezaron a coincidir en una anomalía de lluvias intensas sobre la misma zona de Texas Hill Country. La presencia de humedad tropical procedente del Golfo de México y los remanentes de una tormenta previa en la península de Yucatán generaron un cóctel explosivo.

Durante la madrugada del viernes, el río Guadalupe se elevó más de seis metros en solo tres horas, superando los niveles históricos.

Las autoridades emitieron avisos de inundación a lo largo del jueves y, ya entrada la noche, activaron una alerta de «situación especialmente peligrosa» que advertía de un riesgo inminente para la vida en comunidades como Hunt, Kerrville y Center Point.

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El epicentro de las inundaciones en Texas: el campamento Mystic

Uno de los lugares más afectados fue el Campamento Mystic, un centro de verano cristiano para niñas situado en la ribera del río.

Allí, el agua cubrió las cabañas y arrastró pertenencias, muebles y vehículos. Once niñas y una monitora continúan desaparecidas, mientras equipos de búsqueda con drones, perros y helicópteros rastrean la zona.

Las historias de supervivencia y heroísmo se suceden. Algunas consejeras guiaron a las niñas a través de los rápidos, cambiándolas de mano en mano hasta llegar a zonas elevadas. Los testimonios recogen escenas de niñas rezando y cantando mientras esperaban ser rescatadas, empapadas y tiritando.

Un sistema de alertas cuestionado

El condado de Kerr había considerado instalar un sistema de sirenas desde 2017, pero el proyecto nunca se materializó por falta de presupuesto y voluntad política. Durante años se advirtieron los riesgos en una región conocida como «el callejón de las inundaciones repentinas».

A pesar de las advertencias del Servicio Meteorológico Nacional, muchas personas no recibieron las alertas o las ignoraron por la alta frecuencia de crecidas en la zona.

Las críticas también se dirigen a los recortes federales en agencias clave como el Servicio Meteorológico Nacional y FEMA.

Algunas oficinas regionales operaban con personal reducido. La falta de un meteorólogo coordinador de alertas en Austin-San Antonio limitó la capacidad de coordinación en las horas más críticas.

https://twitter.com/Yoda4ever/status/1941597970585223634

Respuesta de emergencia y solidaridad

El presidente Donald Trump declaró zona de desastre al condado de Kerr y activó a FEMA, que desplegó siete refugios y múltiples recursos para asistencia inmediata.

La Guardia Costera de EE.UU. ha participado en más de 850 rescates con helicópteros y aeronaves equipadas con cámaras térmicas. Drones militares MQ-9 Reaper colaboran en las labores de localización de desaparecidos.

La respuesta ciudadana ha sido ejemplar. Voluntarios con caballos, vecinos cocinando en la calle y donaciones espontáneas se multiplican. La Fundación NFL y los equipos de fútbol americano Dallas Cowboys y Houston Texans han aportado 1,5 millones de dólares para ayudar a los damnificados.

Una tragedia que reabre el debate climático

La intensidad y rapidez del evento ha reactivado el debate sobre el impacto del cambio climático en la frecuencia de lluvias extremas. Científicos de Climate Central señalan que el calentamiento global está aumentando la capacidad de la atmósfera para retener humedad, lo que deriva en precipitaciones más intensas en menos tiempo.

Texas Hill Country ya había experimentado inundaciones importantes, pero pocas con este nivel de destrucción. Expertos advierten que el país no está preparado para hacer frente a fenómenos de esta magnitud si no se refuerzan las infraestructuras y sistemas de alerta.

https://twitter.com/AlertaNews24/status/1941879372077527167

El dolor de una comunidad rota

Mientras las aguas del Guadalupe retroceden, el dolor persiste. Las calles de Kerrville, una ciudad de 25.000 habitantes, siguen cubiertas de lodo y escombros. Las labores de búsqueda se intensifican, especialmente en zonas como Louise Hays Park, donde se teme que aún haya víctimas bajo los árboles caídos.

El entrenador de fútbol de la secundaria local, Reece Zunker, y su esposa figuran entre los fallecidos. Sus dos hijos siguen desaparecidos. Muchos vecinos aseguran que nunca habían visto nada igual. La misa dominical, celebrada al aire libre, sirvió como espacio de consuelo para decenas de familias que han perdido todo.

El gobernador Greg Abbott visitó el lugar y lo calificó como «una devastación inimaginable», mientras prometía que las labores de búsqueda no se detendrán hasta localizar a todas las personas desaparecidas.