Junio de 2026 deja una Europa occidental que vivió el junio más caluroso jamás registrado

Copernicus confirma que junio de 2026 fue el mes de junio más cálido de la historia en Europa occidental y el segundo más cálido a escala mundial. La combinación de una ola de calor extrema, sequía persistente y océanos excepcionalmente cálidos dibuja un escenario climático cada vez más preocupante.

Mar Gómez

Junio de 2026 pasará a los registros climáticos por un dato contundente: fue el mes de junio más cálido jamás observado en Europa occidental.

Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, C3S, implementado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, ECMWF, la región registró una temperatura media de 20,74 ºC, es decir, algo más de 3 ºC por encima de la media de junio del periodo 1991-2020.

El valor supera los anteriores registros extremos de junio de 2025 y 2003, dos años que ya habían quedado marcados por episodios de calor muy relevantes en Europa.

La anomalía no fue solo regional. A escala global, junio de 2026 fue el segundo junio más cálido del conjunto de datos ERA5, con una temperatura media del aire en superficie de 16,54 ºC, solo por detrás de junio de 2024.

En términos climáticos, el mes se situó 1,39 ºC por encima de la media preindustrial estimada, tomando como referencia el periodo 1850-1900.

Una ola de calor intensa, persistente y muy extensa

El episodio más destacado llegó durante la segunda mitad del mes, cuando una masa de aire muy cálida, unida a una configuración atmosférica favorable a la estabilidad, impulsó una ola de calor de gran intensidad sobre buena parte de Europa occidental y central.

En este tipo de situaciones, la presencia de altas presiones y una dorsal cálida en altura favorece el descenso del aire, su compresión y calentamiento. Ese proceso reduce la humedad relativa, dificulta la formación de nubosidad y permite que la radiación solar caliente con mayor eficacia la superficie.

Si el patrón se mantiene durante varios días, el calor se acumula y las temperaturas pueden dispararse.

Eso fue precisamentelo que ocurrió en junio: la ola de calor batió numerosos récords mensuales de temperatura y, en algunos países, también registros absolutos de temperatura máxima diaria.

Reuters recoge que Copernicus situó a Europa occidental ante su junio más caluroso desde que hay datos, con una anomalía regional superior a 3 ºC respecto a la media reciente.

El océano también batió récords este junio cálido

El calor no se limitó a tierra firme. La temperatura media de la superficie del mar en los océanos extrapolares, entre 60º S y 60º N, alcanzó en junio los 20,86 ºC, el valor más alto registrado para este mes. Superó por apenas 0,01 ºC el anterior récord, establecido en junio de 2024.

Copernicus señala que las temperaturas superficiales del mar se mantuvieron excepcionalmente elevadas en una amplia zona del Pacífico tropical, en un contexto de desarrollo de condiciones de El Niño, que podrían intensificarse en los próximos meses. En paralelo, el Mediterráneo occidental y varias zonas del Atlántico próximas a Europa también sufrieron olas de calor marinas.

Este calentamiento oceánico tiene consecuencias importantes: aporta más energía al sistema climático, puede intensificar episodios extremos y afecta a ecosistemas marinos, pesquerías y zonas costeras.

Sequía, incendios y ríos por debajo de la media

El calor llegó además sobre un continente que ya mostraba señales de estrés hídrico. En junio, gran parte de Europa occidental, Italia, zonas de Europa central y oriental y el sur del Reino Unido registraron condiciones más secas de lo habitual.

La combinación de temperaturas extremas, suelos secos y escasez de precipitaciones incrementó el riesgo de sequía y favoreció la propagación de incendios forestales, especialmente en la Península Ibérica y el sur de Francia.

También se observaron caudales fluviales por debajo de la media en amplias zonas de Francia, Europa central, Europa oriental y parte del noreste europeo.

Incendios España

Frente a este patrón seco, algunas regiones quedaron al margen de la anomalía principal. Islandia, Irlanda, buena parte del Reino Unido, áreas de Fennoscandia, los Estados bálticos, Grecia y zonas al norte del mar Caspio registraron precipitaciones superiores a la media, con inundaciones localizadas en algunos puntos.

Europa, en primera línea del calentamiento

El dato de junio no puede interpretarse como un episodio aislado. La ola de calor llegó pocas semanas después de otro episodio muy intenso en mayo y antes de una nueva situación cálida a comienzos de julio.

Esta sucesión de eventos encaja con una tendencia bien documentada: las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y persistentes en un clima más cálido.

Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del ECMWF, resumió el alcance del episodio al señalar que junio de 2026 muestra hasta qué punto está cambiando el clima: Europa occidental batió su récord de calor para este mes mientras los océanos mantenían temperaturas récord a escala global.

La consecuencia es un sistema climático que sigue acumulando calor y que aumenta los riesgos para la salud, los ecosistemas y las infraestructuras.

Hielo marino por debajo de la media

El informe mensual de Copernicus también apunta a anomalías relevantes en las regiones polares. En el Ártico, la extensión media del hielo marino en junio se situó aproximadamente un 5 % por debajo de la media, lo que supone el sexto valor más bajo registrado para este mes.

Las anomalías negativas fueron especialmente marcadas en sectores como el norte del mar de Barents, Svalbard y Tierra de Francisco José.

Fuente de la imagen: Pixabay

En la Antártida, la extensión del hielo marino fue alrededor de un 8 % inferior a la media, también el sexto valor más bajo para un mes de junio. El déficit fue notable en el mar de Bellingshausen, aunque algunas zonas, como el mar de Amundsen y el este del mar de Ross, presentaron valores superiores a la media.

Un junio extremo en un planeta que sigue acumulando calor

Junio de 2026 deja una fotografía clara: una Europa occidental sometida a una ola de calor histórica, un océano global en niveles récord para el mes, sequía extendida e impactos crecientes sobre incendios, recursos hídricos y salud.

El episodio no demuestra por sí solo el cambio climático, pero sí encaja plenamente en lo que la ciencia viene anticipando desde hace décadas: en un planeta más cálido, los extremos de calor se vuelven más probables, más intensos y más peligrosos.

La atmósfera y los océanos siguen acumulando energía. Y junio de 2026 ha sido una nueva muestra de hasta qué punto ese exceso de calor ya está modificando los límites de lo que consideramos normal.

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