La AMOC se debilita más rápido de lo previsto y afectaría al equilibrio climático de Europa

La AMOC se debilita pero ahora un nuevo estudio muestra como ese debilitamiento se ha subestimado y podría ser hasta un 50% mayor

Mario Picazo

Los expertos que siguen de cerca la evolución del sistema de corrientes del Atlántico, conocido como circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC), coinciden en que su debilitamiento está ocurriendo más rápidamente de lo que se pensaba hasta ahora. Para poder entender mejor cómo este sistema tan importante de corrientes está evolucionando, un equipo de expertos ha usado datos de observaciones reales y modelos climáticos.

Llevamos ya años siguiendo de cerca un sistema de corrientes que transporta calor desde los trópicos hacia el norte, ayudando a regular el clima en diferentes regiones del viejo continente al actuar como un termostato. Dado que regula sus temperaturas y afecta de diferentes formas a los ecosistemas marinos de la región, es de vital importancia saber cómo evolucionará en el tiempo.

Mapa: NOAA

Un error de cálculo que revela nuevos datos inquietantes

Al parecer, los modelos climáticos tradicionales que se han estado usando para hacer simulaciones de la evolución de la AMOC podrían haber estado subestimando el ritmo de debilitamiento en una proporción significativa.

Los datos de observaciones del océano han aportado un valor añadido al cálculo que, según el equipo de expertos, modifica la magnitud del debilitamiento inicialmente calculado. En algunas simulaciones, la reducción de la fuerza de esta circulación podría ser hasta un 60% mayor de lo estimado previamente solo con modelos. La más fiable de esas simulaciones también arroja un dato contundente, con una disminución que ronda el 50% para finales de este siglo.

Aunque para muchos ese dato parece lejano, los cambios se irán produciendo paulatinamente y eso se irá notando de diferentes maneras en la transformación del clima a escala regional, pero también global.

Mapa: Copernicus

¿Qué hay detrás de este debilitamiento?

Hay que tener en cuenta que la AMOC funciona como una gran “cinta transportadora” que redistribuye el calor y, por eso, su ralentización puede alterar patrones climáticos. Entre ellos destacan anomalías en las precipitaciones, en las temperaturas de Europa y un aumento del nivel del mar en algunas zonas costeras bañadas por el Atlántico.

La mayoría de los estudios realizados coinciden en que la causa principal de este debilitamiento está relacionada con el calentamiento global. Además, la región del Ártico es la que está viviendo una transformación más intensa, calentándose entre 3 y 4 veces más que la media global.

Por una parte, sabemos que el océano se calienta a la vez que recibe más agua dulce procedente del deshielo de masas de tierra próximas, como Groenlandia. Con esos ingredientes presentes, el agua superficial se vuelve menos densa y tiene más dificultad para hundirse en el Atlántico Norte. Ese mecanismo de hundimiento de agua es clave para mantener activa la circulación, pero al alterarse hace que la AMOC, en su conjunto, pierda fuerza.

Gráfico: NOAA

¿Qué implica una AMOC más débil para Europa?

Dado que la AMOC es un sistema de corrientes que lleva calor desde las zonas tropicales hacia el Atlántico Norte, contribuye a que el sector occidental del continente tenga un clima más templado de lo que le correspondería por latitud.

Al reducir ese flujo de calor, el efecto más notable sería una menor llegada de aire templado al continente. Los escenarios de futuro apuntarían a inviernos algo más fríos o con mayor variabilidad en el norte de Europa.

¿Cómo afectaría a España?

En el sur, donde se encuentra España, el impacto sería más complejo y menos uniforme que el que correspondería, por ejemplo, a los países escandinavos.

La península Ibérica no tendría tanto el cambio térmico, pero sí un patrón marcado más por los contrastes y la irregularidad. La atmósfera responde a los cambios oceánicos modificando los patrones de presión y circulación habituales.

Es un escenario que puede favorecer bloqueos más persistentes, cambios en la trayectoria de las borrascas atlánticas y una distribución distinta de las precipitaciones.

Fuente foto: Unsplash

Con esos nuevos patrones podríamos experimentar periodos más largos de sequía alternados con episodios de lluvias intensas, algo que ya encaja con la tendencia observada en el clima mediterráneo. A eso habría que sumar que el debilitamiento de este sistema también puede influir en la posición de la corriente en chorro.

Es algo que ya estamos experimentando y que hace más frecuentes determinadas configuraciones atmosféricas que favorecen la llegada de DANAs o situaciones de lluvias torrenciales en el este peninsular.

Por otra parte, con la AMOC más débil, se puede llegar a acumular más agua en algunas zonas del Atlántico. Eso, combinado con la expansión térmica del océano, contribuye a un aumento del nivel del mar que afecta a las costas europeas. España seguramente se enfrentaría a un escenario de mayor riesgo de erosión costera, retroceso de playas y episodios de inundación durante temporales marítimos, especialmente en zonas bajas y deltas.