La atmósfera como una «pistola cargada»: el disparo que desató la granizada en el centro de España

Una combinación explosiva de aire cálido y húmedo, divergencia en altura y potentes corrientes ascendentes activó tormentas severas con granizo en el centro peninsular.

Redacción

La tarde del miércoles 11 de junio dejó estampas insólitas en varias provincias del interior peninsular, especialmente en la Comunidad de Madrid y en otras zonas del centro peninsular como en Guadalajara o Ciudad Real.

Una intensa granizada sorprendió a la población con precipitaciones de hielo de gran tamaño, generando impactos en la circulación y obligando a refugiarse a quienes se encontraban en la vía pública.

El fenómeno no ha sido aislado ni inesperado desde el punto de vista meteorológico. La responsable ha sido una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que ha alcanzado su mayor grado de inestabilidad atmosférica precisamente sobre el centro peninsular, creando las condiciones necesarias para que se desencadenaran este tipo de tormentas extremas.

VÍDEO: IMPRESIONANTE GRANIZADA EN MADRID

La atmósfera, en situación de alto potencial

Tal como explica Roberto Granda, meteorólogo de Eltiempo.es, en este tipo de situaciones «en Estados Unidos lo llaman popularmente ‘la pistola cargada’: una atmósfera muy potencial hasta que se produce el disparo. Cuando ocurre, se generan estas tormentas violentas de forma repentina, como ha sucedido hoy».

Durante la tarde, se combinaron varios factores atmosféricos que favorecieron el desarrollo de tormentas severas. Las corrientes ascendentes muy potentes en el interior de nubes cumulonimbo permitieron que las gotas de agua fueran elevadas repetidamente a gran altura.

A ello se sumó una marcada divergencia en altura, que potenció aún más el crecimiento vertical de las nubes. En superficie, la presencia de aire cálido y húmedo actuó como combustible, mientras que las líneas de convergencia generaron las condiciones necesarias para disparar con rapidez el proceso convectivo.

Durante la tarde, se combinaron varios factores atmosféricos que favorecieron el desarrollo de tormentas severas. Las corrientes ascendentes muy potentes en el interior de nubes cumulonimbo permitieron que las gotas de agua fueran elevadas repetidamente a gran altura.

A ello se sumó una marcada divergencia en altura, que potenció aún más el crecimiento vertical de las nubes. En superficie, la presencia de aire cálido y húmedo actuó como combustible, mientras que las líneas de convergencia generaron las condiciones necesarias para disparar con rapidez el proceso convectivo.

La confluencia de estos elementos facilita el desarrollo de tormentas severas que pueden descargar con gran intensidad en un corto espacio de tiempo, acompañadas de granizo de gran tamaño y fuertes rachas de viento.

¿Qué determina el tamaño del granizo?

El granizo se forma en el interior de las nubes de tormenta cuando las gotas de agua son arrastradas por fuertes corrientes ascendentes a zonas de la atmósfera donde la temperatura está por debajo de los -15 ºC. Allí se congelan y, al subir y bajar repetidamente dentro de la nube, van acumulando capas sucesivas de hielo.

El número de veces que una piedra de granizo realiza este ciclo de ascenso y descenso determina su tamaño final. Cuando la corriente ascendente deja de sostenerla, el granizo cae con rapidez hacia el suelo. Si las corrientes internas son intensas y persistentes, puede alcanzar diámetros superiores a los 5 cm, como ha sucedido en algunos puntos de la Comunidad de Madrid.

Una forma de identificar este proceso es partir por la mitad una piedra de granizo: el hielo blanco indica los ascensos, con burbujas de aire atrapadas; el hielo transparente señala los descensos, cuando la congelación ocurre más lentamente y con mayor densidad.

El cambio climático y la frecuencia de eventos extremos

Aunque las DANAs son fenómenos propios del clima mediterráneo, los episodios de granizo de gran tamaño son cada vez más frecuentes y violentos en diversas regiones de Europa. Estudios recientes vinculan esta tendencia con los efectos del cambio climático, que está alterando la distribución de temperaturas y humedad a distintos niveles de la atmósfera.

Estas condiciones más propicias para la inestabilidad podrían traducirse en un aumento en la intensidad de las tormentas y la frecuencia de fenómenos asociados como granizadas severas, que afectan tanto al medio urbano como al rural.

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