Mar Gómez avisa: la canícula arrancará con fuerza y traerá más calor de lo normal
La segunda quincena del mes continuará con calor anomalo para estas fechas del año. Cerraremos julio con calor intenso.
Mar Gómez
España entra en la canícula, el periodo estadísticamente más cálido del año, con un escenario muy claro: el calor no solo va a continuar, sino que en muchas zonas seguirá por encima de lo habitual para estas fechas. La segunda quincena de julio apunta a un ambiente más cálido de lo normal en buena parte del país, con una señal especialmente marcada en el este peninsular, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y áreas del nordeste.
La precipitación, en cambio, no muestra grandes cambios respecto a lo normal. Los mapas para la segunda mitad de julio indican un escenario de lluvias dentro de lo habitual en la mayor parte de España, algo que en pleno verano no implica necesariamente muchas precipitaciones. Julio suele ser un mes seco en amplias zonas del país, por lo que “normalidad” pluviométrica puede traducirse en ausencia de lluvias significativas durante bastantes días.

¿Qué es la canícula y por qué llega ahora?
La canícula suele situarse aproximadamente entre mediados de julio y mediados de agosto. No coincide exactamente con el solsticio de verano, aunque pueda parecer lo lógico. El motivo es que la atmósfera, el suelo y el mar necesitan tiempo para acumular calor. Por eso, aunque el día más largo del año se produce alrededor del 21 de junio, las jornadas más calurosas suelen llegar varias semanas después.

El término procede del latín canicula, “perrita”, en referencia a la estrella Sirio, de la constelación del Can Mayor. En la Antigüedad, su aparición en el cielo matutino se asociaba con los días más abrasadores del año. Hoy sabemos que el calor de la canícula no depende de Sirio, sino del balance de radiación, la acumulación térmica y los patrones atmosféricos propios del verano.
Segunda quincena de julio: más calor de lo normal
El mapa de temperatura para la segunda quincena de julio muestra una señal cálida en prácticamente toda España. El calor será más acusado en el este peninsular y Baleares, donde la previsión apunta a temperaturas mucho más cálidas de lo normal. En el resto de la Península dominaría también un ambiente más cálido de lo habitual, aunque con una anomalía algo más moderada en el oeste.

Esto significa que, incluso aunque haya algún alivio puntual, el fondo térmico seguirá siendo alto. Las máximas podrán volver a superar con facilidad los 35 ºC en amplias zonas del interior y alcanzar o rondar los 40 ºC en los valles del Guadalquivir, Guadiana, Tajo, Ebro y puntos del sureste. Además, las noches seguirán siendo un factor importante, con mínimas elevadas en grandes ciudades, zonas del sur, valle del Ebro, litoral mediterráneo y Baleares.
Este arranque de canícula llega después de un comienzo de verano especialmente cálido en Europa occidental. Copernicus ha señalado que junio de 2026 fue el junio más cálido registrado en Europa occidental, con una temperatura media regional de 20,74 ºC, más de 3 ºC por encima de la media 1991-2020.
Pocas lluvias: normalidad en un mes ya seco
En cuanto a la precipitación, el mapa para la segunda quincena de julio no muestra una señal clara de lluvias abundantes. La mayor parte de España aparece dentro de lo normal, y en esta época del año eso suele significar pocas precipitaciones, salvo tormentas localizadas.
Los chubascos más probables, si aparecen, estarían asociados a nubosidad de evolución en zonas de montaña y a tormentas de tarde, especialmente en áreas del Sistema Ibérico, Pirineos, interior del nordeste y puntos del este peninsular. Como suele ocurrir en verano, podrían ser irregulares: dejar lluvia intensa en un punto y apenas nada a pocos kilómetros.

La ausencia de lluvias generalizadas, unida al calor persistente y a la vegetación seca, mantendrá elevado el riesgo de incendios forestales en muchas zonas. El calor no enciende por sí solo un incendio, pero seca el combustible fino y favorece que cualquier chispa pueda evolucionar con rapidez si aparece viento.
El Mediterráneo, un factor añadido
Uno de los elementos que más habrá que vigilar durante las próximas semanas será el Mediterráneo. El mar Balear está registrando niveles de calor excepcionales desde abril, con anomalías que en junio llegaron hasta +2,4 ºC respecto a la media, situando los últimos meses entre los más cálidos de la serie desde 1941.

Un Mediterráneo muy cálido no solo influye en la temperatura del aire en las zonas costeras. También favorece noches más cálidas y húmedas, aumenta la sensación de bochorno y puede alimentar episodios de tormentas intensas cuando, más adelante, llegue aire frío en altura o configuraciones favorables como DANAs o vaguadas.
Para la segunda quincena de julio no se puede hablar de un episodio concreto de lluvias torrenciales, pero sí de un mar que llega muy cargado de energía al tramo final del verano.
¿Puede haber otra ola de calor?
La segunda quincena de julio arranca con un patrón muy favorable al calor. Para hablar oficialmente de ola de calor deben cumplirse unos criterios concretos de duración, extensión e intensidad, pero los mapas sí apuntan a un periodo cálido persistente.
Durante los próximos días pueden alternarse pequeños descensos térmicos con nuevas subidas, especialmente si se refuerza la dorsal anticiclónica o entran masas de aire cálido desde el norte de África. En ese escenario, los avisos por calor podrían volver a activarse en varias comunidades, sobre todo en el interior sur, centro, valle del Ebro, este peninsular y Baleares.