La contaminación afecta a flores e insectos y reduce la polinización

La contaminacion está reduciendo el aroma de las flores dificultando el proceso de polinización de los insectos

Mario Picazo

La contaminación que generamos los humanos está afectando el aroma de las flores, dificultando el que los insectos las localicen con la facilidad habitual. Este creciente problema cada vez se estudia más, es lo que los expertos llaman «contaminación sensorial».

Una forma de contaminación relacionada con la actividad humana que está cambiando cómo se comporta la vida silvestre ante la presencia de nuevos estímulos. 

Hasta ahora se han llevado a cabo numerosos estudios que relacionan algunos tipos de contaminación y su impacto sobre determinadas especies.

Por ejemplo, algunos investigan como la contaminación acústica afecta el canto de los pájaros o hace más frecuente los varamientos de las ballenas en zonas costeras. 

La contaminación lumínica también afecta a muchos animales, desorientando a aves migratorias o tortugas marinas.

Sin embargo, estudiar el impacto de la actividad humana sobre el olfato de los animales, es algo más reciente y un grupo de científicos liderados por Jeff Rifell se han puesto manos a la obra en la Universidad de Washington, Seattle. 

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La contaminación del aire está afectando cada vez más a las flores y los aromas que producen. Foto: Unsplash

La importancia de los aromas de las flores para los polinizadores

El punto de partida del estudio era descubrir como los contaminantes de origen humano afectan a los polinizadores de plantas. Hay que tener en cuenta que los aromas de las flores, sus fragancias juegan un papel fundamental a la hora de atraer a polinizadores como las abejas, mariposas y otros insectos

Estos aromas llegan vía compuestos orgánicos volátiles emitidos por las mismas flores. Hay un abanico de ellos y varían dependiendo de su composición química e intensidad. Los aromas son algo así como las señales químicas que guían a los polinizadores hacia el néctar y el polen que necesitan para su sustento y reproducción.

La contaminación altera los aromas que desprenden las flores

Hay múltiples fuentes de contaminantes, pero la que generan los vehículos, la industria y la agricultura suponen una importante y variada inyección de contaminación en la atmósfera. Destacan los óxidos de nitrógeno, el ozono y los compuestos orgánicos volátiles. Los tres pueden tener un impacto directo en la composición química de los aromas florales. 

Por ejemplo, con niveles elevados de ozono, el gas puede reaccionar con los Compuestos Orgánicos Volátiles emitidos por las flores. Esa reacción química altera su composición y además reduce la distancia que pueden recorrer los aromas. 

Por otra parte, los óxidos de nitrógeno pueden influir indirectamente en los aromas florales al alterar la química del suelo. Cuando eso ocurre se modifica la química de las plantas y la emisión de determinados aromas. 

La investigación llevada a cabo por Riffel y su equipo se ha centrado principalmente en el impacto que genera el ozono y los radicales nitrato. Son contaminantes creados por la interacción de las emisiones de los vehículos con los gases de la atmósfera. Se sabe que ambos reaccionan con los compuestos que desprenden las flores, alterando su olor.

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Algunos contaminates como el ozono o los óxidos de nitrógenos alterar la química de las plantas y la capacidad de que sus flores generen los aromas habitiuales. Foto: Unsplash

A menor aroma floral menor es la polinización  

Como parte del estudio se recopilaron los compuestos liberados por la Onagra Pálida, una flor del desierto que se encuentra con frecuencia en América del Norte. Ambos contaminantes descompusieron los elementos aromáticos de la flor, pero los radicales nitrato lo hicieron de forma más contundente.

Para entender si ese cambio de aromas afectaba a determinadas especies polinizadoras, pusieron a prueba a la polilla halcón. Primero con flores que emitían el aroma floral natural y posteriormente con flores manipuladas para liberar un aroma degradado.

Las prímulas que liberaban aromas degradados por el impacto de los contaminantes recibieron un 70% menos de vistas que las flores que liberaban aromas naturales. El descenso implica por una parte, que la salud de la polilla puede deteriorarse, pero en general también puede afectar al ecosistema en el que se mueve.

Las conclusiones presentadas por el equipo de investigadores muestran una relación directa entre las visitas a las flores y el grado de polinización. Ese 70% menos de visitas podría reducir un 28% la cantidad de frutos que producen las plantas.

También es llamativo el dato de la distancia a la que ciertas especies polinizadoras detectan los aromas y como se ha reducido. En el estudio se muestra como desde la revolución industrial, la distancia a la que las polillas halcón pueden detectar las flores se ha reducido de unos 2 kilómetros, a sólo unos pocos cientos de metros.

La urgencia de reducir emisiones de ciertos contaminantes 

En respuesta a los desafíos que plantea la contaminación del aire, algunas especies de plantas pueden ser capaces de adaptar sus aromas florales con el tiempo, mitigando potencialmente los efectos negativos sobre los polinizadores. 

A pesar de la capacidad de adaptación de algunas especies hay que actuar con cierta urgencia para mitigar el impacto que está teniendo la contaminación en las flores y sus visitantes.

Es fundamental promover medidas como la reducción de emisiones de vehículos y fuentes industriales, la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y la protección de los hábitats naturales.

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