La gripe se adelanta en Europa y fuerza a España a entrar en fase epidémica antes de Navidad

La variante K acelera la ola gripal. Madrid y Cataluña lideran la incidencia, con pediatría al límite y medidas en sanitarios.

Natalia Marqués

No ha hecho falta esperar a enero. La gripe se ha colado en diciembre con fuerza y lo ha hecho antes de lo previsto. España ha entrado ya en fase epidémica, dentro de una ola que se extiende por buena parte de Europa y que los organismos sanitarios describen como temprana e intensa.

La Organización Mundial de la Salud lleva días alertando de una circunstancia poco habitual: la circulación del virus se ha activado hasta cuatro semanas antes de lo normal en la región europea. El patrón se repite en países muy distintos entre sí. Reino Unido, Francia, Alemania, Italia o Portugal muestran curvas ascendentes similares.

En el centro de esta expansión aparece una variante de la gripe A, conocida como subtipo K, que se propaga con mayor facilidad que la gripe estacional clásica.

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Presión creciente sobre las urgencias

En España, el impacto ya se nota en los hospitales. Las urgencias de grandes ciudades han comenzado a saturarse, con especial tensión en los servicios de pediatría. En algunos centros, las camillas vuelven a ocupar pasillos y las esperas se alargan durante horas.

Los datos del sistema de vigilancia SiVIRA reflejan un salto brusco en la incidencia. A finales de noviembre se superaban los 75 casos de síndrome gripal por cada 100.000 habitantes, tras un incremento cercano al 80 % en apenas una semana. En comunidades como Madrid, la cifra es muy superior y ya rebasa los 275 casos por 100.000.

Cataluña afronta una situación similar, con hospitales operando al límite, mientras que en el norte peninsular algunos centros registran dificultades para absorber el aumento de ingresos.

A escala nacional, la intensidad todavía se clasifica como baja, pero la velocidad de crecimiento preocupa. El sistema MoMo ha detectado ya un ligero exceso de mortalidad, un indicador que los epidemiólogos siguen con atención.

Una variante más contagiosa, no más grave

La variante K no provoca cuadros más severos que la gripe habitual. El problema es otro. Su capacidad de transmisión es mayor y presenta mutaciones que le permiten sortear parcialmente la inmunidad adquirida en temporadas anteriores o mediante vacunaciones pasadas.

Eso explica por qué el virus se ha extendido con tanta rapidez, incluso entre personas vacunadas.

Los síntomas más frecuentes siguen siendo los conocidos: fiebre alta de inicio repentino, dolores musculares, cansancio intenso, tos seca y dolor de garganta. A ellos se suman cefalea, pérdida de apetito, molestias digestivas y alteraciones del sueño. En niños, no es raro observar dolor de oído y un descenso notable de la actividad habitual.

VÍDEO: ¿Cómo diferenciar una gripe de un resfriado?

Europa, en plena ola de gripe

El escenario español no es una excepción. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades confirma que la mayoría de países de la UE y del Espacio Económico Europeo se encuentran ya en fase epidémica.

Reino Unido es el caso más extremo. El NHS habla abiertamente de una presión invernal sin precedentes para estas fechas, con alrededor de 1.700 ingresos diarios relacionados con la gripe. En Francia, doce de sus trece regiones están en nivel epidémico. Italia y Portugal avanzan por la misma senda, con previsiones que sitúan el pico tras las fiestas.

En todos los países se repite el mismo patrón: mayor impacto en mayores de 65 años, niños pequeños y personas con patologías crónicas, aunque la transmisión entre jóvenes también es elevada.

Vacunación y precaución ante un diciembre decisivo

Con la Navidad a la vuelta de la esquina, las autoridades sanitarias insisten en que aún hay margen para vacunarse, especialmente entre los grupos de riesgo y el personal sanitario. Los estudios disponibles muestran que la vacunación reduce de forma significativa el riesgo de hospitalización, incluso en temporadas dominadas por variantes muy transmisibles.

Algunas comunidades autónomas han reintroducido el uso obligatorio de mascarilla en centros sanitarios y residencias, mientras que el Ministerio de Sanidad descarta, por ahora, confinamientos o restricciones generales.

Las recomendaciones se repiten, aunque el contexto las vuelve más urgentes: ventilar espacios cerrados, extremar la higiene de manos, usar mascarilla si hay síntomas y limitar contactos innecesarios en los días de mayor transmisión.

Los modelos epidemiológicos contemplan incluso una segunda ola tras las fiestas, impulsada por la movilidad y las reuniones familiares. Las próximas semanas serán clave para comprobar si esta gripe adelantada se estabiliza o sigue ganando terreno.