La Guardia Civil rescata dos tortugas boba atrapadas en redes a la deriva frente a Tenerife
Una patrulla marítima de la Guardia Civil halló dos tortugas boba atrapadas en redes frente a Santa Cruz de Tenerife: solo una logró sobrevivir.
María Rivas
La calma habitual en la costa de Santa Cruz de Tenerife se vio alterada este martes por un hallazgo inesperado. Una patrulla de la Guardia Civil, en pleno servicio marítimo, detectó unas redes abandonadas flotando a media milla del puerto. No eran simples restos de faena pesquera. Dentro había dos tortugas boba atrapadas.
Una de ellas ya no mostraba signos de vida. La otra, en cambio, se movía con dificultad entre los nudos de nailon. Los agentes se acercaron, lograron cortar las mallas y la liberaron en el mismo instante. La escena, breve pero significativa, terminó con un animal regresando al mar y otro trasladado a tierra.
Entrega a La Tahonilla
El conjunto de redes, de unos diez metros cuadrados, fue retirado de la superficie. Su tamaño, además de representar un riesgo para la fauna marina, podía haber supuesto un peligro para la navegación de pequeñas embarcaciones.
El ejemplar muerto, así como los restos del aparejo, fueron entregados al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Tahonilla, dependiente del Cabildo de Tenerife. Allí se encargan de analizar las causas del fallecimiento y, al mismo tiempo, recopilan información útil para futuros programas de conservación.
Mientras tanto, las redes permanecen bajo custodia de la Guardia Civil, que mantiene abierta una investigación para tratar de localizar a su propietario.
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Una amenaza constante en Canarias
El caso no es aislado. La tortuga boba, especie protegida y habitual en aguas del Atlántico oriental, se enfrenta con frecuencia a un enemigo silencioso: las redes fantasma. Aparejos perdidos o abandonados que continúan flotando durante meses, incluso años, atrapando a cualquier animal que cruce su camino.
Organizaciones ambientales recuerdan que este tipo de residuos pesqueros provocan cada año la muerte de numerosas tortugas, aves y cetáceos. En Canarias, además, los centros de recuperación reciben regularmente ejemplares afectados por plásticos o por colisiones con embarcaciones.
El trabajo de instalaciones como La Tahonilla ha permitido devolver al mar a centenares de animales recuperados. Muchos de ellos participan después en sueltas públicas en playas como Las Teresitas, un recordatorio de que la lucha contra la contaminación marina sigue siendo necesaria.
