La increíble sorpresa de la estrella Betelgeuse: tiene una compañera

Un grupo de investigadores, liderado por un científico de la NASA, ha anunciado la detección de una estrella compañera de Betelgeuse.

Alejandro Riveiro

Betelgeuse es una de las estrellas más brillantes y populares del firmamento que, ahora, se ha descubierto que tiene una compañera. Es un escenario que se planteó hace alrededor de un siglo y ahora parece confirmarse gracias a un grupo de investigadores.

Betelgeuse es una estrella muy conocida

Un grupo de investigadores liderado por un científico del Centro de Investigación Ames de NASA, ha descubierto que Betelgeuse tiene una estrella compañera a su alrededor que es mucho menos masiva y muy difícil de observar.

Betelgeuse es una estrella muy grande, con un tamaño unas 700 veces superior al del Sol y que solo tiene diez millones de años. A pesar de esa juventud, es una estrella tan masiva que ya está encarando la recta final de su vida.

En algún momento de los próximos cien mil años, Betelgeuse explotará como supernova. Hasta que eso suceda, es una estrella que podemos ver a simple vista en la constelación de Orión y que es conocida desde hace miles de años.

En algún momento de los próximos cien mil años, Betelgeuse explotará como supernova.

Esa familiaridad con la estrella ha permitido que se sepa que es una estrella variable. Tiene dos períodos de variabilidad (que afectan a su brillo). El primero tiene una duración de unos 400 días. El segundo es mucho más largo y dura unos seis años.

En 2019 y 2020, Betelgeuse sufrió una caída de brillo muy pronunciada, que provocó que se reavivase el interés en su estudio. Algunos plantearon que podía ser una señal de la inminente explosión como supernova de la estrella.

Otros, sugirieron que podía tratarse de un episodio de la actividad de la propia estrella. Se debió, como sabemos ahora, a una nube de material que la propia estrella expulsó y que provocó que pareciese mucho más tenue de lo habitual.

La sospechada compañera de Betelgeuse

Gracias a ese interés renovado, se decidió realizar un nuevo análisis de los datos archivados de la estrella. Un grupo de investigadores sugirió que el ciclo de seis años podía deberse a la presencia de una estrella compañera.

A pesar de los intentos por localizarla, los telescopios Hubble y Chandra no consiguieron captar señal alguna de su presencia. Todo ha cambiado con la ayuda del observatorio Gemini y un instrumento llamado ‘Alopeke (zorro, en hawaiano).

Gracias al telescopio Gemini North y ‘Alopeke, se ha logrado captar la luz de la estrella de manera directa. Esto ha permitido entender algunas de sus características. Es una estrella mucho más tenue y muy difícil de observar con la tecnología actual.

Betelgeuse
Betelgeuse (en el centro) y su estrella compañera (en azul). Crédito: Crédito: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA

El ciclo de seis años podía deberse a la presencia de una estrella compañera.

El estudio de la luz de la estrella ha permitido determinar que tiene alrededor de 1,5 masas solares (es decir, es un 50% más masiva que el Sol) y está en algo que se conoce como fase de pre-secuencia principal. Es decir, todavía no ha comenzado a fusionar hidrógeno.

Su tono es azul-blanco y está bastante cerca de la superficie de Betelgeuse. Aproximadamente, se calcula que está a unas cuatro veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Poca distancia en el contexto de una estrella tan masiva y grande como Betelgeuse.

Descubrir esta estrella compañera es toda una sorpresa porque no se creía que existiese la tecnología necesaria para poder captar su luz. Siguiendo la teoría, ambas estrellas debieron formarse al mismo tiempo, hace unos 10 millones de años.

Una estrella con poca vida por delante

Sin embargo, no pasará mucho tiempo hasta que desaparezca esta estrella compañera. La interacción gravitacional con Betelgeuse está haciendo que poco a poco se precipite hacia ella y, por tanto, se calcula que se desintegrará en algún momento de los próximos 10 000 años.

Según cuentan los investigadores, esta detección está en el límite de lo que los telescopios Gemini pueden llegar a observar. Habrá una nueva oportunidad de estudio de la estrella en noviembre de 2027 y habrá mucha atención puesta en ella.

En esa ocasión, se intentará profundizar en sus características y particularidades. La imagen general de Betelgeuse, sin embargo, sigue sin cambios. Su supernova es cuestión de tiempo y se mantiene que sucederá en los próximos 100 000 años.

Habrá una nueva oportunidad de estudio de la estrella en noviembre de 2027.

En cuanto a la estrella compañera, por ahora no tiene un nombre oficial, pero los investigadores han sugerido el de Siwarha (‘su brazalete’), manteniendo el origen árabe del nombre de Betelgeuse (que significa ‘la mano de al-Jawza’, una vieja leyenda árabe).

En noviembre de 2027, se espera que se den las mejores condiciones para estudiar la estrella con facilidad. Pero, mientras tanto, parece que se resuelve un misterio que existía desde hace décadas sobre la posibilidad de que Betelgeuse tuviese compañía.

Además, es una posible explicación para otras supergigantes rojas (estrellas del mismo tipo que Betelgeuse) que también muestran ciclos de variabilidad en una escala de años, y podrían estar regidas, también, por otras estrellas compañeras. El estudio se puede consultar en este enlace.