La muerte de un caballo en Nueva York vuelve a poner en jaque los carruajes turísticos

La muerte de un caballo en Nueva York vuelve a poner el foco en los carruajes turísticos y en el bienestar animal.

Barbara

La muerte de un caballo en Nueva York ha reabierto el debate sobre los carruajes turísticos en Central Park.

Aunque este caso, se podría haber dado también en Sevilla u otras zonas de España donde se ofrecen este tipo de servicios. Dejando este suceso, una de las imágenes más cuestionadas por las organizaciones animalistas.

El animal, identificado como Deniz, tenía 16 años y se desplomó el 9 de junio mientras tiraba de un carruaje con pasajeros en el interior del parque. Esto se produjo cerca de la zona de la calle 72, en pleno recorrido turístico.

Ha sido después, gracias a las imágenes difundidas por colectivos defensores de los animales, cuando se h intensificado la presión sobre el Ayuntamiento.

Muerte-caballo

Según las primeras informaciones, Deniz habría sufrido un episodio médico repentino.

La causa exacta de la muerte todavía no se ha determinado, aunque el caso ha vuelto a abrir una discusión que Nueva York arrastra desde hace años: el uso de caballos en una ciudad marcada por el tráfico, el asfalto, el ruido y las altas temperaturas en determinados momentos del año.

La presión para prohibir los carruajes vuelve al Ayuntamiento

La organización NYCLASS ha convocado una protesta frente al Ayuntamiento para reclamar la aprobación de una norma que ponga fin a los carruajes tirados por caballos en la ciudad.

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El colectivo considera que la muerte de Deniz no es un hecho puntual ni aislado, sino que es un nuevo episodio dentro de una actividad que, a su juicio, expone a los animales a un esfuerzo innecesario, sin tener en cuenta las condiciones en las que estos se encuentren.

El debate político también se ha reactivado. El concejal demócrata Christopher Marte prevé volver a presentar la conocida como Ryder’s Law.

Que es una propuesta que busca la prohibición de estos carruajes en Nueva York. sustituyéndolos por alternativas sin tracción animal.

La ley toma su nombre de Ryder, otro caballo que colapsó en Manhattan en 2022 y cuya muerte provocó una fuerte reacción pública.

Desde entonces, los defensores de los animales han mantenido la presión, mientras el sector de los carruajes sostiene que cumple con la normativa vigente y que los caballos reciben controles veterinarios.

La muerte de Deniz, pone sobre la mesa una cuestión incómoda para Nueva York. Y la pregunta más frecuentes es: si una tradición turística puede mantenerse a lo largo del tiempo cuando pone en riesgo el bienestar de los animales.

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