La NASA supera su prueba: Artemisa II regresa intacta y despeja el camino hacia la Luna en 2027
Artemisa II completa su regreso sin fallos y confirma los avances clave de la NASA para futuras misiones tripuladas rumbo a la Luna.
Alejandro Riveiro
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En la madrugada del pasado viernes al sábado, la misión Artemisa II regresó a la Tierra. Ha sido el colofón de una misión de prueba que se ha desarrollado sin grandes sobresaltos. Ahora, la NASA ya está pensando en Artemisa III, que llegará en 2027 (si no hay sobresaltos).
La reentrada de Artemisa II en la atmósfera fue «de manual»
En las últimas semanas, algunas voces habían sembrado dudas sobre si el escudo térmico de la cápsula Orión se comportaría correctamente. Tras los problemas observados en la misión Artemisa I, la NASA decidió cambiar el perfil de reentrada.
Tras seis minutos sin posibilidad de comunicaciones (por la acumulación de plasma alrededor de la cápsula), se pudo ver que todo estaba transcurriendo sin problemas.
El motivo es que, en aquel entonces, se optó por una trayectoria que llevaba a la cápsula Orión a entrar en la atmósfera, salir y entrar de nuevo. Este proceso provocó que el escudo se calentase, enfriase y calentase de nuevo.
Algo que provocó que se formasen pequeñas bolsas de gas, en el interior del escudo, que provocaron la ruptura de algunas losetas. Así que, para evitar sobresaltos, se optó por un perfil de reentrada mucho más directo: entrando en la atmósfera y descendiendo directamente.
De esta manera, se evitaba repetir las circunstancias que provocaron los daños en Artemisa I. De cara a Artemisa III, además, ya se había decidido trabajar en un escudo térmico nuevo, porque la NASA prefiere utilizar el perfil de reentrada de la primera misión.
Finalmente, una vez comenzado el descenso, la cápsula Orión se comportó perfectamente. Tras seis minutos sin posibilidad de comunicaciones (por la acumulación de plasma alrededor de la cápsula), se pudo ver que todo estaba transcurriendo sin problemas.
El resto de la secuencia salió a pedir de boca. Apenas unos instantes después de terminar la parte más complicada del aterrizaje, se desplegaban los paracaídas de frenado y, posteriormente, los paracaídas principales para el amerizaje en el océano.
La tripulación ya está en sus hogares
La mejor demostración de que el regreso fue de lo más tranquilo es que, en realidad, la mayor dificultad fue establecer contacto entre la tripulación de la cápsula y el equipo de rescate. Algo que obligó a retrasar la operación de extracción.
La NASA establece que, antes de apagar la cápsula, es necesario que la tripulación de una misión esté en contacto con el equipo de rescate. El sistema no funcionó correctamente durante unos minutos y esto obligó a retrasar el rescate casi una hora.
Pero, una vez solucionado, el resto de maniobras se desarrollaron sin inconvenientes. Apenas unos minutos después, los cuatro astronautas se encontraban a bordo del USS John P. Murtha, sin ningún tipo de contratiempo ni problema de salud aparente.
La Tierra poniéndose tras la Luna, vista desde la cápsula Orión en la misión Artemisa II. Crédito: NASA
Ya en la embarcación, los cuatro fueron revisados por el equipo médico una vez más. Después, fueron trasladados al Centro Espacial Johnson, en Houston. Fue allí, en la jornada del sábado, cuando se dio por concluida la misión, una vez que los astronautas ya estaban con sus familias.
La mejor demostración de que el regreso fue de lo más tranquilo es que, en realidad, la mayor dificultad fue establecer contacto entre la tripulación de la cápsula y el equipo de rescate.
Aunque la misión ha terminado, queda mucho trabajo por delante. Artemisa II ha aportado multitud de datos y fotografías que todavía están siendo estudiados por diferentes equipos. A fin de cuentas, es una misión de prueba en la que había que comprobar muchas cosas.
La cápsula ha demostrado ser capaz de mantener a una tripulación durante una misión. Hay que corregir diferentes incidentes, como los problemas observados en el aseo, solo por destacar un aspecto en el que habrá que trabajar de cara a Artemisa III.
¿Y ahora qué?
Una de las grandes preguntas, por supuesto, es qué pasa ahora. Tras Artemisa II, la NASA ha explicado que ya está trabajando en Artemisa III. De hecho, el cohete (SLS) ya está en pleno proceso de preparación, según explicaba Jared Isaacman.
La agencia espacial estadounidense ya está trabajando en la fase principal del cohete. Hay mucho trabajo por delante hasta que se lance la misión, que podría suceder en verano de 2027. La tripulación también se anunciará próximamente.
Pero será una misión, en comparación, mucho más modesta. Aunque será tripulada, viajará a la órbita baja de la Tierra. Es el nombre que se le da a una región entre 200 y 2000 kilómetros de nuestro planeta. Allí está, por ejemplo, la Estación Espacial Internacional.
Una vez en órbita, Artemisa III comprobará que la cápsula Orión y los vehículos Starship o Blue Moon se acoplan correctamente. Algo imprescindible para que, en Artemisa IV, uno de los dos lleve a la tripulación desde la órbita lunar a la superficie.
Hay mucho trabajo por delante hasta que se lance la misión Artemisa III, que podría suceder en verano de 2027.
Una de las mayores dudas, sin embargo, es qué vehículo estará preparado. Starship tiene previsto un lanzamiento de prueba en este mismo mes o en mayo, mientras que Blue Moon podría volar (en una versión en miniatura) a la Luna en este mismo año.
Lo más importante es que, mientras la NASA se prepara para su próxima gran misión, la tripulación de Artemisa II ya ha entrado en los libros de historia. Ahora solo queda armarnos de paciencia para ver qué sucede en 2027 y, por supuesto, en 2028 con la misión Artemisa IV.
Orion's main parachute has deployed. The spacecraft has a system of 11 chutes that will slow it down from around 300 mph to 20 mph for splashdown.