La Niña débil reordenará el invierno 2025-26 con un planeta sometido a contrastes inesperados
Este invierno La Niña revolucionará el tiempo en medio planeta, aunque la señal será más evidente en las regiones bañadas por el Pacífico.
Mario Picazo
Este invierno 2025-26 va a estar marcado por un episodio débil de La Niña, un fenómeno climático natural capaz de modificar los patrones meteorológicos a escala planetaria.
Aunque no se espera que sea especialmente intenso, sí va a favorecer la presencia de un patrón atmosférico bastante clásico. De seguir los patrones de otros años, será uno con importantes cambios en el tiempo de América, Europa, Asia y Oceanía.
Además, al tratarse de una Niña débil, su impacto directo se verá reforzado o modulado por otros mecanismos atmosféricos destacables. Un escenario que aumentará la probabilidad de contrastes extremos y episodios meteorológicos llamativos.

Gráfico: NOAA
¿Qué es La Niña y por qué cambia el clima del planeta?
La Niña es la fase fría del conocido ciclo ENSO y se caracteriza por un enfriamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Este enfriamiento altera la circulación atmosférica global, desplazando el chorro polar hacia latitudes más septentrionales y reorganizando la distribución de las borrascas, las masas de aire frío, las lluvias y las sequías.
Como consecuencia, regiones enteras del planeta pueden experimentar inviernos más húmedos, más secos, más fríos o cálidos de lo habitual.

mapa: NOAA
Un invierno dividido entre norte y sur en norteamérica
Las regiones cercanas al lugar del fenómeno de La Niña suelen tener un impacto mejor definido. Por eso en Estados Unidos y Canadá el patrón de La Niña suele ser bastante claro en cuanto a los cambios meteorológicos que se producen.
En el norte del país, incluyendo el Pacífico Noroeste, las Grandes Llanuras del norte, la región de los Grandes Lagos y el valle del Ohio, se esperan temperaturas inferiores a la media y precipitaciones por encima de lo normal, con numerosas nevadas.
Será más frecuente la llegada de las llamadas Alberta Clippers, borrascas rápidas que provocan descensos bruscos de temperatura y episodios de intensas nevadas pero de corta duración.
Estados Unidos es uno de los países del mundo que más impacto recibe del fenómeno de La Niña y en invierno es especialmente notable
Por el contrario, en el sur de Estados Unidos, en California, el suroeste, el sureste y la franja del Golfo de México domina un invierno más cálido y seco de lo habitual. Esta situación suele ayudar a agravar la sequía existente en muchas zonas y a elevar considerablemente el riesgo de incendios forestales.
En la costa este y el Atlántico medio la predicción es menos clara que en otras zonas del país. Aquí entran en juego otros factores como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y la Oscilación Madden-Julian (MJO). Estos dos patrones pueden alterar por completo el patrón habitual.
Aunque el invierno podría ser, en términos generales, más templado, no se descartan irrupciones muy frías de origen ártico ni temporales de nieve intensos en momentos puntuales.

Impacto global de La Niña en 2025-26
En Europa, la influencia de La Niña es más indirecta, pero puede favorecer un invierno de fuertes contrastes. Es probable que se produzcan entradas de aire frío en el norte y el centro del continente, mientras que el sur, especialmente el área mediterránea, tendería a disfrutar de condiciones más suaves y estables.
El resultado podría ser una alternancia entre periodos anticiclónicos templados y descargas frías repentinas, con episodios invernales marcados. A pesar del posible impacto de La Niña, en Europa la influencia de la NAO suele tener bastante peso regulando el clima del continente.
En Asia y Oceanía, La Niña suele reforzar la actividad de los monzones y la convección tropical. Regiones como Indonesia y el norte de Australia podrían registrar lluvias muy abundantes, aumentando de forma notable el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos, deslizamientos de tierra e incluso ciclones tropicales más activos.
Para Sudamérica, el patrón típico apunta a un norte del continente más lluvioso de lo normal, mientras que el sur tendería a un tiempo más seco. Este reparto desigual de las precipitaciones puede tener consecuencias importantes en sectores como la agricultura, la gestión del agua y la generación hidroeléctrica.

En España el impacto invernal suele ser menor
En el caso de España, la influencia de La Niña es siempre indirecta. Nuestro clima depende en mayor medida del comportamiento del Atlántico, del anticiclón de las Azores y de los bloqueos atmosféricos en latitudes altas. Aun así, el invierno 2025-26 podría venir marcado por una elevada variabilidad, con alternancia de periodos templados y episodios fríos más contundentes de lo habitual.
Las previsiones estacionales apuntan a que podrían repetirse situaciones de bloqueo anticiclónico en el entorno del Mediterráneo. Ese escenario favorecería fases secas y estables, sobre todo en el este peninsular, Baleares y el sur. En estas zonas existe riesgo de que el invierno vuelva a ser más seco de lo normal, algo especialmente preocupante tras varios años con déficit de precipitaciones.
Sin embargo, en el norte y noroeste peninsular la situación podría ser otra. En Galicia, la cornisa Cantábrica y los Pirineos se pueden registrar entradas más frecuentes de aire frío y frentes atlánticos, con episodios de lluvias abundantes y nevadas en montaña.
No se descartan irrupciones de aire polar o ártico, capaces de provocar temporales invernales intensos, especialmente si se produce algún evento de calentamiento súbito estratosférico durante el corazón del invierno.
En España, La Niña podría generar un invierno más seco y templado en zonas del sur y este y más húmedo en el noroeste peninsular.
¿Hará frío?
En cuanto a las temperaturas, el escenario más probable apunta a un invierno con fuertes contrastes térmicos. No se espera un frío persistente durante meses, pero si olas de frío puntuales, heladas intensas en el interior y nevadas destacables en cotas medias en momentos concretos de la temporada.
Desde el punto de vista climatológico, el invierno 2025-26 en España podría convertirse en una estación muy interesante a nivel meteorológico, con posibles temporales de lluvia, episodios de nieve relevantes y fases anticiclónicas prolongadas, todo ello condicionado por la interacción entre La Niña, el Atlántico Norte y el comportamiento del vórtice polar.

gráfico: NOAA
Factores que pueden cambiarlo todo
Uno de los elementos más importantes del invierno 2025-26 será la interacción de La Niña con otros grandes patrones atmosféricos. Al tratarse de un episodio débil, estos factores secundarios podrían adquirir un protagonismo decisivo.
Entre ellos destacan los posibles episodios de calentamiento súbito de la estratosfera. Esta situación puede debilitar el vórtice polar y provocar descargas de aire ártico hacia latitudes medias. Si se produce uno a comienzos del invierno, podría desencadenar olas de frío intensas tanto en Norteamérica como en Europa.
También será clave la evolución de la MJO, una onda de actividad tropical que se desplaza alrededor del planeta e influye en la sucesión de semanas frías, templadas, secas o lluviosas.
A todo ello se suman las olas de calor marinas en el océano Pacífico Norte. Son enormes bolsas de agua anormalmente cálida capaces de modificar el recorrido de las borrascas y alterar el régimen de frentes en la costa occidental de América.