La NOAA anticipa una temporada de huracanes más activa de lo normal en 2025
Las temperaturas oceánicas inusualmente cálidas y condiciones atmosféricas favorables elevan el riesgo de ciclones intensos entre junio y noviembre
Redacción
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha dado a conocer su previsión oficial para la temporada de huracanes en el Atlántico 2025, que comienza el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre.
Según el comunicado emitido el 22 de mayo, existe una probabilidad del 60 % de que la temporada sea más activa de lo normal, mientras que la posibilidad de una temporada dentro de los parámetros medios es del 30 % y tan solo un 10 % de que sea menos activa.
La agencia prevé entre 13 y 19 tormentas con nombre (con vientos de al menos 62 km/h), de las cuales entre 6 y 10 podrían alcanzar la categoría de huracán, y hasta 5 llegar a convertirse en huracanes de categoría mayor (categoría 3 o superior). Estas estimaciones cuentan con un nivel de confianza del 70 %.
Hasta 19 tormentas con nombre y hasta 5 huracanes de categoría mayor
Las condiciones actuales en el Atlántico apuntan a un escenario especialmente favorable para la formación de ciclones tropicales intensos.

El océano presenta temperaturas superficiales más cálidas de lo habitual, lo que aporta más energía al sistema. Además, se mantienen condiciones neutras del fenómeno ENSO, sin influencia clara de El Niño o La Niña, y se prevé una cizalladura del viento más débil, que favorece la organización de tormentas.
A todo ello se suma una mayor actividad del monzón de África occidental, responsable del nacimiento de muchas de las ondas tropicales que acaban convirtiéndose en ciclones en el Atlántico.
Estos factores, combinados, refuerzan la posibilidad de una temporada especialmente activa, motivo por el cual la NOAA ha emitido un llamado a la preparación.
Nuevas herramientas y mejoras en la previsión
Para este año, la NOAA ha introducido mejoras significativas en sus sistemas de predicción y alerta.
El modelo HAFS de predicción de huracanes se ha actualizado, lo que permitirá una mayor precisión en las trayectorias e intensidades previstas.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC) podrá emitir alertas hasta 72 horas antes de la llegada de vientos intensos o marejadas, ofreciendo más tiempo a las comunidades para prepararse.
Además, se ha extendido la ventana del pronóstico de riesgos tropicales globales de dos a tres semanas, lo que permitirá anticiparse mejor a los posibles ciclones.
El NHC también ampliará sus productos informativos en español, y ofrecerá gráficos experimentales con avisos para zonas del interior continental, no solo para áreas costeras.
Entre las novedades tecnológicas destaca el radar ROARS, instalado en los aviones cazahuracanes, que permitirá obtener datos detallados sobre el viento y el oleaje desde el aire.
Se incluirán también mapas de riesgo de corrientes de resaca y acceso público a nuevas plataformas de predicción de precipitaciones extremas, como medida de prevención ante lluvias torrenciales como las provocadas por el huracán Helene el año pasado.
Recomendación de los expertos: hay que prepararse
Desde la NOAA recuerdan que esta previsión no indica dónde ni cuándo tocarán tierra los huracanes, sino que describe la actividad general esperada en la cuenca atlántica.
El director del Servicio Meteorológico Nacional, Ken Graham, ha señalado que esta previsión es una llamada a la acción e insta a la ciudadanía a revisar sus planes de emergencia, preparar suministros y mantenerse informada a través de fuentes oficiales.

(Crédito de la imagen: NOAA)
Graham ha recordado que todos los huracanes de categoría 5 que han afectado a Estados Unidos comenzaron siendo tormentas tropicales al menos tres días antes, lo que subraya la importancia de la anticipación.
Los huracanes Helene y Debby dejaron en 2024 intensas inundaciones en zonas interiores, lo que demuestra que el peligro no se limita a las áreas costeras.
La NOAA actualizará su previsión a comienzos de agosto, coincidiendo con el inicio del periodo de máxima actividad de huracanes en el Atlántico, que suele situarse entre agosto y octubre.