La previsión de otoño de 2025 en España se inclina hacia el calor y la falta de lluvia
El trimestre otoñal de 2025 estará marcado por un ambiente más cálido de lo habitual y lluvias irregulares en amplias zonas de España.
Mar Gómez
El otoño de 2025 en España ya ha quedado inaugurado y lo ha hecho con una señal inequívoca desde el punto de vista meteorológico: la previsión apunta a temperaturas superiores a lo normal en gran parte del territorio y un déficit de lluvias que afecta a amplias zonas peninsulares.
Entre octubre y diciembre, el panorama estará dominado por un ambiente más cálido de lo habitual y precipitaciones desiguales. Mientras que en el norte, el este y Canarias se esperan acumulados próximos a los valores habituales, en el centro, sur y oeste de la península las precipitaciones podrían quedarse claramente por debajo.

Tradicionalmente, esta estación en la península ibérica marca un descenso paulatino de los termómetros, acompañado de un repunte en las lluvias que anuncia la transición hacia el invierno.
Además, es la estación donde las lluvias se incrementan respecto al verano, siendo más frecuentes en el noroeste y más limitadas en el sureste. También es un periodo propenso a episodios de inestabilidad, como la aparición de DANAs y tormentas intensas, sobre todo en el área mediterránea.
Esta es la previsión para el otoño de 2025
Según las previsiones, este otoño las temperaturas estarán por encima de la media en todo el país, con un escenario especialmente cálido en el centro, norte y Mediterráneo.

Las lluvias se comportarán de manera desigual: se esperan acumulados dentro de lo normal en el norte, este, Baleares y Canarias, mientras que en el resto de la península predominará un carácter más seco de lo habitual.

Sin embargo, esto no quiere decir que se descarte la aparición de episodios de inestabilidad asociados a vaguadas y DANAs, lo que podría dar lugar a fenómenos adversos puntuales, sobre todo en el área mediterránea.
El pronóstico para el trimestre octubre-noviembre-diciembre
Las previsiones apuntan a que este otoño las temperaturas estarán por encima de lo habitual en toda España, con una señal más marcada en el noreste peninsular y el Mediterráneo. El resto del país también presentará valores superiores a lo normal, aunque de forma más moderada.
En Canarias se espera un trimestre ligeramente más cálido en las islas más occidentales, mientras que en Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura la situación se mantendría en torno a la media.

En cuanto a las lluvias, la previsión muestra un patrón desigual. Se esperan acumulados por debajo de la media en el oeste, centro y sur peninsular, mientras que en el este, Baleares y Canarias las precipitaciones estarán más cerca de lo normal.

Esto no significa que se descarten episodios de lluvias intensas: como suele ocurrir en otoño, las DANAs y las vaguadas pueden provocar fenómenos adversos localizados, especialmente en el Mediterráneo.
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Otoño 2024: un precedente muy cálido y húmedo
El otoño de 2024 tuvo un carácter muy cálido, con una temperatura media de 15,5 ºC en la España peninsular, lo que supuso 1,1 ºC más de lo normal. Fue el séptimo otoño más cálido desde 1961 y el sexto del siglo XXI.
En cuanto a las precipitaciones, resultó un otoño húmedo, con un promedio de 236,5 mm, equivalente al 118 % de lo normal.
Sin embargo, lo más recordado fue la DANA de octubre, que dejó cifras históricas como los 772 litros por metro cuadrado en 24 horas en Turís (Valencia). En apenas una hora se llegaron a registrar 185 litros, el valor más alto documentado en España para ese intervalo de tiempo.
Tendencia en las últimas décadas
El otoño en España refleja un cambio progresivo. En el periodo 1981-2010 la media fue de 15,4 ºC y unos 195 mm de lluvia, con un reparto desigual: septiembre concentraba tormentas intensas en el Mediterráneo, mientras que octubre y noviembre solían ser los meses más lluviosos en el noroeste peninsular.
La estación también estaba marcada por la presencia de DANAs y la llegada de frentes atlánticos, que aportaban precipitaciones más generosas en el oeste y norte.
En el plano térmico, septiembre mantenía aún rasgos veraniegos, octubre actuaba como mes de transición y noviembre solía traer las primeras heladas y nevadas.
Hoy, sin embargo, los otoños del siglo XXI muestran anomalías cálidas cada vez más constantes y un régimen de lluvias más irregular, con un claro déficit en amplias zonas y episodios extremos cada vez más localizados.
