La primavera de 2026 cierra muy cálida y seca en España
La primavera de 2026 ha terminado muy cálida y seca. Un abril excepcionalmente cálido y el episodio cálido de mayo marcaron la estación
Roberto Granda
La primavera de 2026, a nivel de meteorología y climatología, tocó a su fin el pasado 31 de mayo. Los datos arrojan que esta primavera ha sido, en el conjunto del país, cálida y seca. Los datos por regiones, no obstante, arrojan muchos matices.
Marzo fue un mes relativamente normal, pero abril destacó por ser excepcionalmente cálido. Mayo, a su vez, aunque comenzó frío, ha terminado siendo cálido debido al intenso y excepcional episodio cálido de su segunda mitad.
Una primavera muy cálida
La primavera de 2026 ha terminado, para variar una estación más, muy cálida en todo el país. Las anomalías de temperatura han superado los 1.5 ºC positivos en una gran parte del territorio.
En León, por ejemplo, la anomalía ha alcanzado los +2.5 ºC respecto al promedio 1991-2020. Esto supone una primavera excepcionalmente cálida, situándose en esta estación como la más cálida desde que hay datos (1938).
Zamora también destaca, con +2.3 ºC y su primavera más cálida. Fuera de las ciudades, el Puerto de Navacerrada ha registrado una temperatura media de 7.4 ºC, quedando sólo 0.1 ºC por detrás de 2017, la más cálida.
En términos generales se aprecia cómo las anomalías cálidas han sido excepcionales en todo el interior y norte del país. Las zonas más «frescas», por el contrario, se han situado en el sur, destacando Córdoba, con una anomalía neutra. También las islas Canarias han tenido una estación normal.
Anomalías de temperatura y récords pulverizados
Las anomalías diarias de temperatura, en numerosos lugares, han sido excepcionales, especialmente en el episodio cálido de mayo. Por ejemplo, en Zamora se han llegado a dar anomalías en las máximas de hasta 12 ºC sobre el valor que tocaría en determinados días.

En las medias, se puede apreciar cómo ese inicio de mayo «frío», si bien lo fue, al lado de las anomalías cálidas es prácticamente irrelevante. La magnitud de las anomalías frías frente a las cálidas, como suele ser habitual, es muy inferior. Abril y mayo han tenido episodios cálidos de récord, y esto se refleja tanto en estos datos como en otros índices.
Por ejemplo, de acuerdo al índice EHF, que es un cálculo que permite saber si un episodio puede considerarse un episodio cálido extremo en su época, ha reportado valores superiores a 30 ºC. Si la magnitud del EHF excede los 5 ºC ya se puede considerar ola de calor intensa.
Este calor anómalo también se ha visto reflejado en los récords: se han batido más de 300 récords de máximas y mínimas altas en todo el país. Muchos de ellos en estaciones con períodos más cortos (mínimo 15 años), pero hay récords históricos pulverizados.
Santander – Aeropuerto, por ejemplo, con 37.1 ºC superó los 36.8 ºC del 17-05-1964. Zamora, estación centenaria, batió en varios días el récord de mayo, que eran 35.1 ºC… y que fijó el año pasado, el 29 de mayo de 2025.
En Oviedo, el récord de máxima de mayo se ha batido más de 5 días. Y en lo que respecta a las mínimas, destaca entre otros el de Barcelona – Fabra. La estación centenaria registró 23.4 ºC de mínima, superando el récord de 22.9 ºC el 29-05-1947.
En precipitaciones, una primavera seca o, con suerte, normal
En la mayor parte del país, esta primavera ha pasado sin pena ni gloria en lo que a lluvias se refiere. Marzo y abril no destacaron en la mayor parte del territorio, y aunque mayo sí fue más húmedo en algunas zonas, el balance general es una estación entre ligeramente seca y normal.
En el suroeste, especialmente, tras un invierno excepcionalmente húmedo, esta primavera ha sido muy distinta.
Las anomalías de precipitación han rondado desde el -50 % hasta el -60 % en muchas zonas. Cáceres, por ejemplo, apenas ha recogido 77.6 mm cuando lo normal serían 149.4 mm. También en el noroeste la anomalía negativa es más marcada.
En la franja central del país las anomalías han sido, por lo general, neutras, con diferencias de entre el -25 % y el +25 %.
Las anomalías positivas se han dado de forma puntual en zonas del Ebro, del este y en las islas Canarias. En Gran Canaria han alcanzado el 358 % de anomalía positiva, registrando casi 81 mm frente a los 18 mm de media.