La primavera también les revuelve el estómago: así cambian las digestiones de perros y gatos

El cambio de estación también afecta al sistema digestivo de perros y gatos, provocando alteraciones en el apetito y digestiones más sensibles.

Barbara

Con la llegada de la primavera, no solo cambian las temperaturas o las horas de luz. También lo hacen muchos de los hábitos fisiológicos de perros y gatos. Veterinarios y especialistas afirman haber recibido un mayor número de consultas relacionadas con temas como: digestiones más sensibles, cambios en el apetito, vómitos ocasionales o alteraciones intestinales leves durante esta época del año.

Aunque muchas veces pasa desapercibido, el cambio de estación también afecta al organismo de las mascotas. Y uno de los sistemas que más puede notarlo es el digestivo.

Fuente: Banco de imágenes Canva

Y es que, con el aumento de temperaturas, normalmente las rutinas de las mascotas se ven afectadas por una mayor actividad al aire libre, algo que influye directamente sobre su metabolismo. En primavera, muchos animales pasan más tiempo fuera de casa haciendo ejercicio, jugando y paseando.

Lo que supone la exposición de las mascotas a nuevos estímulos ambientales. Es precisamente todo esto lo que puede alterar sus horarios de comida, la hidratación o incluso su tolerancia digestiva.

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Más actividad, más sensibilidad digestiva

Los expertos explican que durante esta época también es habitual que algunos perros y gatos coman más hierba, beban agua de charcos o entren en contacto con alérgenos ambientales como son el polen y los ácaros. Factores que, en determinados animales, pueden desencadenar molestias gastrointestinales o digestiones más pesadas.

A esto se suma otro aspecto importante: la muda de pelo. Llegada la primavera, especialmente en gatos, aumenta la ingesta de pelo durante el acicalamiento, lo que puede favorecer la aparición de bolas de pelo, estreñimiento o vómitos.

Fuente: Banco de imágenes Canva

Algunas mascotas, además, muestran cambios en el apetito. Mientras unos animales comen menos debido al ascenso térmico, otros incrementan la ansiedad o modifican sus horarios habituales de alimentación. Los veterinarios recomiendan mantener rutinas estables y evitar cambios bruscos de dieta durante el periodo primaveral.

Por otro lado, la hidratación también juega un papel esencial. Con temperaturas más suaves y mayor actividad física, las necesidades de agua aumentan. Una hidratación insuficiente puede afectar al tránsito intestinal y favorecer problemas digestivos leves.

Aunque la mayoría de estos cambios son normales y transitorios, los especialistas recuerdan que si hay síntomas persistentes como diarrea continuada, apatía, pérdida acusada de apetito o vómitos frecuentes, deben consultarse con un veterinario.

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