La surrealista imagen de un gorila de Japón que demuestra que no somos tan diferentes
Kiyomasa, un gorila en Japón, ha sorprendido en redes por un gesto pensativo que muchos han comparado con una reacción humana.
Barbara
El vídeo grabado en Higashiyama Zoo de Japón ha convertido a Kiyomasa en uno de los animales más trending en lo que llevamos de mes.
Este gorila de Japón, de unos 13 años, ha llamado la atención en redes por una escena breve, pero muy expresiva que fue captada después de un supuesto altercado con una hembra de su grupo.
Las imágenes dejan ver perfectamente, como el animal aparece sentado en unas escaleras, apartado del movimiento del recinto y con una actitud que podríamos definir como pensativa.
La postura, con la mirada baja y una mano cerca del rostro, ha generado numerosos comentarios por su similitud con las reacción humana tras una discusión entre parejas.
El gesto del gorila de Japón que ha sorprendido en redes
La escena muestra a Kiyomasa inmóvil durante varios segundos, como si estuviera procesando lo ocurrido. Un gesto natural del gorila que ha incendiado las redes por su parecido a las reacciones humanas en este tipo de casos.
La reacción a esta secuencia cotidiana donde la tensión, el silencio o la reflexión quedan impregnados en la cara del gorila, dan qué pensar en cuanto a esta especie.

Kiyomasa vive en el Higashiyama Zoo and Botanical Gardens, en Nagoya, uno de los recintos zoológicos más conocidos de Japón. Además, pertenece a una familia ya popular entre los visitantes: es hijo de Shabani, otro gorila que alcanzó fama internacional por sus expresiones y su presencia ante las cámaras.
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Aunque las imágenes hayan generado sorpresa comparaciones ante el comportamiento, los especialistas suelen pedir cautela ante este tipo de escenas. Ya que, al igual que los humanos, los gorilas tienen estructuras sociales complejas.
Por lo que pueden mostrar conductas asociadas al estrés, la tensión o la resolución de conflictos dentro del grupo. Sin embargo, interpretar sus gestos como si respondieran exactamente a emociones humanas puede resultar irreal, como si de una falacia se tratara.
La fuerza de estas imágenes reside en esa frontera. El gorila de Japón no habla, no explica lo sucedido y no permite saber qué ocurre realmente en su comportamiento.
Pero su postura, captada en el instante justo, ha bastado para que miles de personas vean en Kiyomasa una imagen que al humano resulta cotidiana. La del silencio que queda después de una discusión.