La vida en la Tierra tiene fecha de muerte y no es tan lejana como creíamos
Un estudio reciente, con participación de la NASA, advierte que la Tierra dejará de ser habitable mucho antes de que el Sol muera.
Javier Castaño
Hoy, la atmósfera terrestre contiene aproximadamente un 21 % de oxígeno. Ese equilibrio, indispensable para la vida compleja, no será permanente. Investigadores de la Universidad de Toho, el Instituto Tecnológico de Georgia y la NASA han estimado cuánto tiempo más podrá mantenerse esa proporción.
El resultado es claro: el oxígeno desaparecerá en unos 1.080 millones de años. A medida que el Sol aumente su brillo, el dióxido de carbono —clave en la fotosíntesis— caerá, y con él, los mecanismos que permiten generar oxígeno. Cuando esto suceda, la atmósfera se volverá letal para los seres vivos.
Un planeta sin aire: así será la atmósfera futura
Los científicos han simulado cómo evolucionará la composición del aire. El escenario previsto se parece más a la Tierra de hace 2.400 millones de años: predominarán el vapor de agua, el dióxido de carbono y el sulfuro de hidrógeno. Muy poco oxígeno. Muy poca esperanza.
Este cambio marcará el fin de la vida tal y como la conocemos, mucho antes del colapso final del Sol. Los océanos se evaporarán, la atmósfera se descompondrá y el planeta se volverá inhabitable.
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No será la muerte del Sol lo que nos extinga primero
Aunque la desaparición total del Sol llegará en unos 5.000 millones de años, su transformación en gigante roja no será lo que acabe con la vida terrestre. El deterioro progresivo de la atmósfera será anterior y más inmediato.
Cuando el hidrógeno del núcleo solar se agote, el astro se expandirá. Mercurio y Venus serán engullidos. La Tierra podría correr la misma suerte. Pero, incluso si sobrevive físicamente, ya no quedará nada que salvar en la superficie.
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