El cielo se rompe esta noche: las Líridas desatan su lluvia de fuego hoy martes 22 de abril
La lluvia de estrellas Líridas alcanza hoy su máximo en España, con mejores condiciones antes de medianoche y diferencias según la nubosidad.
Alejandro Riveiro
La lluvia de estrellas Líridas entra hoy en su momento más esperado, con el máximo previsto en torno a las 21:40 horas de este 22 de abril (hora peninsular española). Este fenómeno, uno de los más antiguos documentados, marca una de las citas astronómicas más destacadas de la primavera.
Activas entre el 16 y el 25 de abril, las Líridas presentan una tasa media de unos 20 meteoros por hora, aunque su comportamiento es notablemente irregular. En algunos años, la actividad puede superar los 100 meteoros por hora, aunque estos episodios son difíciles de anticipar.
Líridas 2026: condiciones muy desiguales según la zona de España
Las Lluvia de estrellas Líridas alcanzan su máximo esta noche, del 22 al 23 de abril de 2026, con una particularidad poco habitual este año: el pico de actividad se produce en las primeras horas de la noche, lo que cambia el patrón clásico de observación.
Según el Observatorio Astronómico Nacional, este adelanto hace que las mejores condiciones se den antes de la medianoche, a diferencia de otras lluvias de estrellas que suelen intensificarse de madrugada.
El radiante, situado en la constelación de Lyra, será visible aproximadamente una hora después del anochecer y permanecerá sobre el horizonte hasta el amanecer, lo que amplía la ventana de observación.
En cuanto a las condiciones meteorológicas en España, el escenario será relativamente favorable, aunque con matices según la zona. La calima estará presente pero con concentraciones bajas, por lo que no será el principal obstáculo. Aun así, será algo más apreciable en el sur y el este peninsular, donde podría restar algo de transparencia al cielo.

El factor más determinante será la nubosidad. Se esperan cielos más cubiertos en el entorno de la cordillera Cantábrica, así como en Girona y en la desembocadura del valle del Ebro, donde la observación será más complicada.
En la mitad oeste peninsular, en cambio, predominarán las nubes altas. Este tipo de nubosidad puede velar el cielo, pero no lo bloquea completamente, por lo que todavía podrían observarse meteoros en momentos puntuales.
Las condiciones más favorables se darán en zonas del centro peninsular, como Madrid, Castilla-La Mancha o áreas del interior, donde la nubosidad será más irregular y la calima menos relevante. En estos puntos, si se abren claros, la primera mitad de la noche será clave para intentar ver las Líridas.
Por último, la Luna en cuarto creciente, prevista para el 24 de abril, no supondrá un impedimento significativo. Al situarse en una zona opuesta del cielo, permitirá localizar áreas más oscuras desde las que seguir el fenómeno.
En conjunto, las Líridas podrán observarse en España con cierta desigualdad, pero con un aspecto destacado este año: las mejores oportunidades llegan hoy antes de medianoche, siempre que la nubosidad lo permita.
Cómo observar las Líridas con las mejores condiciones
Para observar esta lluvia de estrellas no es necesario utilizar telescopios ni prismáticos. De hecho, el uso de estos instrumentos puede limitar el campo de visión. Lo más recomendable es buscar un lugar con cielos oscuros, alejado de la contaminación lumínica y con un horizonte despejado.
Aunque el radiante se sitúa en la constelación de Lyra, los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo. Por ello, conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, especialmente en la dirección opuesta a la Luna.
Los expertos recomiendan tumbarse y esperar unos minutos hasta que la vista se adapte completamente a la oscuridad. La paciencia es clave: los meteoros aparecen de forma irregular, en intervalos impredecibles.
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Qué hace especiales a las Líridas
El origen de esta lluvia de meteoros se encuentra en el cometa C/1861 G1 (Thatcher), un objeto de largo periodo que orbita alrededor del Sol cada 415 años. Cada abril, la Tierra atraviesa el rastro de partículas que este cometa ha ido dejando en su trayectoria.
Al entrar en la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 49 kilómetros por segundo, estos fragmentos se desintegran por fricción, generando los característicos destellos luminosos que conocemos como estrellas fugaces.
Aunque muchas de estas partículas son diminutas, en ocasiones pueden producirse meteoros más brillantes, conocidos como bólidos, capaces de dejar estelas persistentes durante varios segundos.
Además, las Líridas cuentan con un importante valor histórico: existen registros de su observación desde el año 687 a.C., lo que las convierte en una de las lluvias de meteoros más antiguas documentadas.
Calendario de lluvias de estrellas en 2026
| Lluvia de meteoros | Máximo aproximado | Actividad (meteoros/hora) | Velocidad | Características |
|---|---|---|---|---|
| Cuadrántidas | 3 de enero | 80–200 | ~41 km/s | Muy intensas pero con pico muy breve |
| Líridas | 22 de abril | ~20 (variable) | ~49 km/s | Irregulares, con posibles picos superiores a 100 |
| Eta Acuáridas | 6 de mayo | hasta 50 | ~66 km/s | Rápidas, mejor antes del amanecer |
| Delta Acuáridas | 31 de julio | ~25 | ~41 km/s | Actividad sostenida, meteoros débiles |
| Perseidas | 13 de agosto | hasta 100 | ~59 km/s | Las más populares del verano |
| Dracónidas | 9 de octubre | variable | ~20 km/s | Muy imprevisibles |
| Oriónidas | 21 de octubre | ~20 | ~66 km/s | Asociadas al cometa Halley |
| Leónidas | 17 de noviembre | ~15 (variable) | ~71 km/s | Ciclos de gran actividad |
| Gemínidas | 14 de diciembre | hasta 150 | ~35 km/s | Las más fiables del año |
| Úrsidas | 22 de diciembre | ~10 | ~33 km/s | Actividad moderada |
Un fenómeno que abre la temporada astronómica
Las Líridas marcan el inicio de una etapa del año en la que el cielo nocturno gana protagonismo. Tras el invierno, las condiciones comienzan a ser más favorables para la observación y se suceden fenómenos como las Eta Acuáridas o, más adelante, las Perseidas.
Sin embargo, esta lluvia mantiene un rasgo distintivo: su imprevisibilidad. No hay una garantía clara sobre lo que se verá, lo que convierte cada observación en una experiencia distinta.
En una noche aparentemente tranquila, un solo destello fugaz puede cruzar el cielo y justificar la espera.