Leonardo nos devuelve el invierno más crudo: nieve persistente, heladas y carreteras en alerta
Leonardo reactiva el invierno más clásico con nevadas continuadas, puertos en alerta y riesgo de hielo tras el paso de los frentes.
Javier Castaño
El invierno ha vuelto a mostrar su cara más reconocible en buena parte de España con la llegada de la borrasca Leonardo. Un episodio que está dejando nieve consistente y continua, cotas relativamente bajas y problemas de movilidad en amplias zonas del centro y del norte peninsular. La nieve, más que la lluvia, se ha convertido en el elemento determinante del temporal.
Tras varias semanas de precipitaciones, el enfriamiento progresivo de la masa de aire y la entrada de frentes activos han favorecido un escenario plenamente invernal, con acumulaciones destacables en sistemas montañosos y mesetas próximas.
La nieve gana terreno en el centro peninsular
En la Comunidad de Madrid, la nieve ha sido protagonista especialmente en la Sierra de Guadarrama y en la mitad norte de la región. La cota se ha situado durante buena parte del episodio en torno a los 1.000–1.200 metros, permitiendo que las nevadas afecten a puertos de montaña y zonas habitualmente sensibles a estos episodios.
Durante la madrugada, la nieve ha llegado a cuajar con facilidad, obligando al uso de cadenas en puntos como Navacerrada, Cotos o la Morcuera. La situación ha requerido la activación de los planes de vialidad invernal, con quitanieves y sal trabajando desde primeras horas para evitar el aislamiento de núcleos de montaña.
Aunque en zonas urbanas no se han registrado incidencias graves, la nieve sí ha condicionado la movilidad y ha obligado a extremar la precaución en carreteras secundarias.
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Castilla y León, bajo un manto invernal más extenso
El episodio ha sido aún más amplio en Castilla y León, donde la nieve ha afectado a varias provincias de forma simultánea. En áreas de León, Burgos, Segovia, Ávila o Palencia, las nevadas han sido persistentes, especialmente en cotas medias y altas.
La acumulación de nieve y la formación de placas de hielo han provocado restricciones de tráfico en numerosos tramos, con varios puertos en nivel amarillo y prohibiciones temporales para vehículos pesados. En algunos puntos, la situación ha ido mejorando conforme remitían las precipitaciones, pero el riesgo se mantiene debido a las heladas posteriores.
Aquí, la clave no ha sido solo la nieve caída, sino lo que ocurre después: temperaturas bajas, escasa insolación y un terreno ya muy húmedo que favorece el rehielo nocturno.
Cota de nieve variable, pero siempre presente
Uno de los rasgos más característicos de este episodio es la variación de la cota de nieve. A lo largo del día, esta ha tendido a ascender de suroeste a nordeste, superando puntualmente los 1.800–2.000 metros en algunas áreas. Sin embargo, durante las horas nocturnas y de madrugada, el descenso térmico ha permitido que la nieve vuelva a aparecer en cotas más bajas.
Este vaivén ha generado un patrón muy reconocible del invierno peninsular: nieve húmeda en cotas intermedias, nieve más seca en cumbres y una transición constante entre lluvia, aguanieve y nieve en función de la altitud y la hora.
Sierra Nevada: nieve arriba, lluvia abajo
En el sur, el contraste térmico ha sido muy evidente. En Sierra Nevada, la nieve ha quedado restringida a las zonas más altas, como el entorno del Veleta, mientras que en cotas medias y en Pradollano han predominado la lluvia y la aguanieve.
El viento fuerte y la elevada cota de nieve han obligado al cierre de la estación, ya que las condiciones no permitían garantizar la seguridad. Además, la lluvia sobre la nieve existente ha acelerado el proceso de fusión, un factor clave a vigilar de cara a la evolución hidrológica de los próximos días.
Nieve, deshielo y ríos bajo vigilancia
La nieve acumulada en sistemas montañosos añade un elemento más a este episodio: el deshielo. A medida que las temperaturas ascienden ligeramente y las precipitaciones cambian de fase, el agua procedente de la fusión nival se suma a ríos y embalses ya cargados.
En comunidades como Madrid, se han activado protocolos de vigilancia y desembalses preventivos para mantener la seguridad de las infraestructuras. El riesgo no está solo en la nevada en sí, sino en su evolución posterior, especialmente cuando coincide con nuevas precipitaciones.
Un temporal que sabe a pleno invierno
La borrasca Leonardo está dejando una estampa inequívocamente invernal: carreteras blancas, puertos cerrados, máquinas quitanieves trabajando de madrugada, heladas persistentes y una nieve que condiciona el día a día en amplias zonas del país.
El episodio aún puede prolongarse, con nuevas nevadas en áreas de montaña y riesgo de hielo en cotas medias. El mensaje es claro: prudencia, seguimiento de la información oficial y respeto a un invierno que, por fin, ha decidido comportarse como invierno.