El lince ibérico rompe medio siglo de ausencia y reaparece en Aragón
Sergio Delgado Martorell
Después de casi medio siglo sin presencia estable, el lince ibérico vuelve a habitar en Aragón.
La reintroducción del Gobierno regional ha comenzado con la liberación de dos ejemplares en una propiedad agrícola ubicada cerca de Torrecilla de Valmadrid, Zaragoza.
En realidad, se trata de todo un hito en la preservación de la biodiversidad en España. Y contribuye a revitalizar una de las especies más representativas del continente europeo y de nuestro país.
Se trata de Windtail y Winx, dos linces jóvenes de alrededor de un año. Los dos provienen de centros de reproducción especializados, uno en Portugal y el otro en Doñana.
Antes de ser liberados por completo, se quedarán, eso sí en un recinto amplio para aclimatarse al ambiente y aprender habilidades fundamentales como la caza de conejos.
El proceso de adaptación va a ser clave
Para asegurar la supervivencia de estos dos pequeños linces, va a ser esencial su periodo de adaptación.
Windtail y Winx ya viven en un ambiente totalmente controlado que simula las condiciones de su hábitat natural, y lo harán así durante varias semanas. Esto garantizará una adecuada adaptación al medio y mejorará las posibilidades de que el proyecto tenga éxito.
En la segunda fase, dentro de unos meses, se pretende que se sumen nuevas parejas de diversas áreas de conservación procedentes de Andalucía y Extremadura, especialmente ubicadas cerca del río Huerva.
La selección de cada ejemplar se realiza, eso sí, tras evaluaciones técnicas rigurosas, con el objetivo de garantizar la compatibilidad entre individuos y su capacidad de adaptación.
Aragón lo apuesta todo por el lince ibérico
La comunidad aragonesa se ha convertido en la primera de la región del noreste de la península ibérica en reintroducir el lince ibérico.
Su triste desaparición ocurrió a finales del siglo XX por varias razones, como por ejemplo la caza y la disminución drástica de sus presas.
La vuelta del lince ibérico es parte de una estrategia que tiene como objetivo cambiar esta situación crítica. De hecho, a principios de la década de los 2000, la población ni tan siquiera alcanza los 100 ejemplares.
Según datos más recientes, en el conjunto de la península ibérica ya viven más de 2.400. Un crecimiento sostenido gracias a programas concretos y el apoyo institucional, claro está.
Aunque eso sí, continúa siendo una especie vulnerable que necesita medidas de protección activas y la máxima vigilancia posible.
Un entorno estratégico para su expansión
La elección de Aragón no es casualidad. Se trata de una región con una gran cantidad de pinares, cultivos de secano y matorrales. Un hábitat que favorece la supervivencia del lince ibérico.
Además, una gran parte de esta comunidad autónoma está incluida en la Red Natura 2000, lo que les asegura un nivel elevado de protección medioambiental. Y cómo no, también de alimento. Aragón posee una alta concentración de conejos.
El propósito a medio plazo es establecer un núcleo estable que posibilite la expansión del lince ibérico hacia otras regiones del norte de la península. Y que Aragón sea un corredor natural de este animal hacia Navarra, el Prepirineo y el interior de Cataluña.
Una especie con futuro en España
Si las condiciones actuales se mantienen, los expertos aseguran que los pronósticos son más que favorables.
El lince ibérico llega a la madurez reproductiva alrededor de los tres años, por lo que se podrían ya crías iniciales en territorio aragonés en un corto espacio de tiempo.
Pero claro, la continuidad de estas políticas de conservación, la reducción de amenazas y la disponibilidad de alimento son algunos factores que determinarán el establecimiento seguro -o no- de esta población.