Llega el primer calor intenso: la señal que revela si tu mascota está sufriendo más de la cuenta
Perros y gatos también sufren con las altas temperaturas. Detectar a tiempo un golpe de calor puede evitar una urgencia grave.
Barbara
Como ya es sabido, las altas temperaturas no afectan solo a las personas. Perros y gatos también pueden sufrir un golpe de calor. Una urgencia veterinaria que aparece cuando el organismo del animal ya no consigue regular su temperatura corporal.
Estos episodios pueden darse cuando: las jornadas son muy calurosas, los espacios están mal ventilados, durante paseos en las horas centrales del día o tras permanecer dentro de un coche, aunque sea por pocos minutos.

Las señales que pueden alertar de un golpe de calor
En los perros, las primeras señales suelen ser bastante visibles. Jadeo intenso, salivación excesiva, respiración acelerada, debilidad, tambaleo o encías muy rojas o azuladas pueden indicar que el animal está teniendo dificultades para enfriarse.
También pueden aparecer vómitos, diarrea, temblores, desorientación o, en los casos más graves, colapso y convulsiones.
En los gatos, el golpe de calor puede pasar más desapercibido al principio. Algunos muestran inquietud, buscan zonas frescas, respiran con la boca abierta, babean o se lamen de forma insistente para intentar bajar su temperatura.

Letargo, dificultad respiratoria, encías alteradas o pérdida de coordinación son señales de alarma que requieren atención inmediata.
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Ante una sospecha, lo primero es trasladar al animal a un lugar fresco, ventilado y a la sombra. Después, puede humedecerse su cuerpo con agua fresca, nunca helada, especialmente en patas, abdomen, cuello y axilas. El enfriamiento debe ser progresivo.
También se puede favorecer la circulación de aire con un ventilador, sin forzar al animal a beber si no quiere.
La prevención, como siempre, es la medida y el mejor medicamento. Y se puede llevar a cabo evitando: paseos largos en las horas puntas de calor, ofrecer siempre agua limpia y fresca cuando se está fuera de casa, no dejar nunca a los animales encerrados en vehículos y garantizar zonas de sombra o habitaciones ventiladas en los hogares.
Un golpe de calor puede evolucionar muy rápido, por lo que a la mínima sospecha de cualquier posible síntoma, debe tratarse como una urgencia veterinaria rápida.