La lluvia y el viento, factores clave en las alergias de invierno

Las condiciones ambientales y la meteorología tienen una influencia directa en las alergias del invierno

Pablo Ramos

Pablo Ramos

La época más fría del año trae consigo algunas enfermedades propias del invierno, como la gripe o los resfriados que afectan principalmente al sistema respiratorio. Sin embargo, existen otra serie de cuadros que también pueden mermar la calidad de vida de las personas mucho menos conocidas pero muy presentes.

Este es el caso de las alergias del invierno causadas por proteínas procedentes de los pólenes, de ácaros e incluso de hongos. Todos ellos, unos agentes en los que la meteorología y las condiciones ambientales tienen una importante relación tanto en su incidencia como en los niveles registrados. 

Alergias y tipos de polen más comunes en invierno 

Las alergias del invierno más comunes vinculadas a los pólenes son las alergias a las plantas de la familia de las coníferas o cupresáceas. Estas plantas son:

  • Cipreses
  • Sabinas
  • Enegros
  • Arizónicas

Estas plantas tienen un periodo de polinización que se concentra desde finales del otoño hasta el mes de marzo.

“Cuando hablamos de alergias del invierno hablamos de polen del ciprés, de las cupresáceas aunque también está presente la alergia a ácaros y algún tipo de afección alergénica a las esporas de hongos”, señala a Eltiempo.es el doctor Joan Bartra, presidente de la Societat Catalana d’Al•lèrgia i Immunologia Clínica de l’Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya.

La lluvia y el viento y las alergias de invierno

En la incidencia de las alergias de invierno y los pólenes causantes existe una relación directa entre las condiciones ambientales y la meteorología. Por ejemplo, las lluvias de finales del verano y de principios del otoño otorgan una mayor fortaleza a los árboles. Una particularidad por la que posiblemente las cupresáceas produzcan más polen.

“Las lluvias previas al periodo de polinización aportan energía necesaria para poder polinizar. Es decir, hay que tener en cuenta lo que ha llovido y la humedad en los meses previos a la época del polen”, recalca este experto.

Sin embargo, una vez comenzado el periodo de polinización, en las últimas semanas del otoño e inicios del invierno, la lluvia también puede actuar como un limpiador del ambiente. De este modo, las precipitaciones arrastran los granos de polen del ambiente hacia el suelo, reduciendo así su incidencia para las personas. 

Otro factor a tener en cuenta en la incidencia del polen es el aire. “Cuando hay viento se levanta más cantidad de granos lo que genera que haya más polen en la atmósfera aumentando los niveles de alergia”, indica Bartra.

Relación entre polen y sequía

De la misma manera que la lluvia y el viento determinan la incidencia de las alergias de invierno, también lo hacen su ausencia. Así, los periodos prolongados de sequía, ausencia de aire en momentos clave del periodo de polinización pueden elevar los niveles de polen.

Este incremento de la presencia de polen en el aire se produce porque al no haber viento ni precipitaciones, el ambiente de la atmósfera es más difícil que se renueve. Y los agentes como los granos de polen permanecen durante más tiempo en un entorno concreto. 

Consejos para evitar los síntomas de la alergia invernal

La alergia de invierno a pólenes tiene los mismos síntomas que las alergias de primavera. De este modo los principales síntoma de la alergia de invierno son: 

  • Moqueo y congestión nasal
  • Picor de ojos, enrojecimiento y lagrimeo
  • Estornudos
  • Tos seca
  • Pitidos en el pecho y dificultades respiratorias

Para evitar los síntomas de la alergia invernal se pueden tomar diferentes acciones que ayudarán a minimizar los efectos en la salud de los pacientes alérgicos. El primer consejo es acudir a un profesional que diagnostique la alergia en el que caso de que haya sospecha de padecerla.

“Si ya se está diagnosticado, se deben seguir las pautas por el especialista sanitario ya que cada paciente tiene unas particularidades concretas”, recuerda este experto. 

Otra medida a tener en cuenta es evitar al máximo la exposición a los pólenes de invierno, en especial aquellas áreas en las que hay más plantas que generan ese polen.

“Gracias a la red de captadores aerobiológicos distribuidos en diferentes puntos del país, nos ayuda a veces ver dónde hay más este tipo de polen. Aunque el objetivo de cada tratamiento es que nuestros pacientes tengan una calidad de vida lo más óptima posible y que puedan ir allí donde les apetezca y que no les limite”, recalca Bartra.

Una de las terapias más efectivas para minimizar la incidencia de las alergias de invierno es la vacunación y el uso de mascarilla

Doctor Joan Bartra

En este sentido, una de las terapias más efectivas para minimizar la incidencia de las alergias de invierno es la vacunación. Y en los casos más graves, se recomienda también el uso de la mascarilla.

“Existen diferentes métodos para reducir el impacto de las alergias de invierno aunque todo depende de la evaluación que haga el médico especialista, de la intensidad y la frecuencia de los síntomas en cada paciente”, concluye este experto.

Consultar los niveles de alergia 

Actualmente, toda España está registrando unos niveles bajos de alergia, principalmente de polen de ciprés y cupresáceas. Solo la provincia de Sevilla tiene a principios del mes de diciembre niveles moderados de polen de ciprés. 

En la sección de Polen de ElTiempo.es está disponible actualizada de forma diaria la previsión meteorológica así como los niveles de polen y sus distintos tipos. Unos índices específicos para todas las provincias españolas.