Los árboles no mienten: 500 años de clima en el Mediterráneo revelan un cambio sin precedentes
La reconstruccion climática usando datos de los pinos del Mediterráneo muestra como estas últimas décadas el clima de la region se ha hecho más extremo.
Mario Picazo
Sabemos que el clima de la región del Mediterráneo ha cambiado mucho en poco tiempo. Hace más calor, los veranos son más húmedos y la frecuencia e intensidad de las precipitaciones torrenciales ha ido en aumento. El clima se ha ido transformando en uno más extremo, afectando tanto a la población como al entorno.
En un nuevo estudio realizado por un equipo de expertos de varios centros de investigación españoles se ha investigado si realmente el clima ha variado tanto respecto al pasado.
Han obtenido información de los anillos de crecimiento de pinos centenarios en las montañas del este de España para reconstruir más de cinco siglos de historia de precipitaciones en la región del Mediterráneo occidental.
Realizando un exhaustivo análisis, el equipo de investigadores ha podido comparar los patrones de lluvia y sequía del pasado con los de las últimas décadas.
La técnica empleada permite tener una visión única del comportamiento del clima en esta región afectada por el calentamiento global. De hecho, el mar Mediterráneo se está calentando a un ritmo bastante superior al de la mayoría de los mares y océanos del planeta.

La naturaleza es el gran archivo del cambio climático
Cada árbol crea anualmente un nuevo anillo de crecimiento. El tamaño que adquiere ese anillo depende esencialmente de las condiciones ambientales. Durante los años con lluvia abundante, los anillos suelen ser más anchos, mientras que los periodos de precipitaciones escasas generan anillos más estrechos.
Cuando se miden los anillos en pinos longevos, los expertos pueden reconstruir cómo ha variado la lluvia. En el caso del estudio realizado, se ha reconstruido desde principios del siglo XVI hasta la actualidad.
Ese dato permite obtener información del clima de una región mucho más allá del alcance de los registros meteorológicos instrumentales. Volver atrás en el tiempo varios siglos permite obtener una comparativa sólida de las variaciones del clima.
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Extremos climáticos en progresivo aumento
En el Mediterráneo siempre se han observado oscilaciones entre los periodos secos y los más húmedos, y así lo muestran los datos obtenidos. Es una de las características del clima de la región, pero durante las últimas décadas y, sobre todo, este siglo, se ha medido un aumento en la frecuencia e intensidad de eventos extremos.
Las grandes tormentas de precipitaciones torrenciales y las prolongadas sequías con devastadoras consecuencias, sobre todo para el campo, son habituales.
Los datos no mienten y hoy ocurren con mayor regularidad que en gran parte del registro climático de los últimos 500 años. Hay una clara señal en estas variaciones que los expertos atribuyen al calentamiento global y a los cambios en la dinámica atmosférica.
Hay también un efecto regional debido al calentamiento de la región. Solo mirando al agua, desde la década de 1980, la temperatura del Mediterráneo ha aumentado aproximadamente entre 0,3 y 0,4 grados por década, bien por encima de la media global de los océanos, que ronda los 0,15 a 0,2 grados por década.
VÍDEO: Por qué plantar árboles podría detener el cambio climático
Implicaciones para el clima en España
Si el Mediterráneo se calienta entre un 20 % y un 50 % más rápido que el conjunto de los océanos del mundo, también está acumulando más energía disponible para amplificar los fenómenos climáticos.
Es uno de los mares más vulnerables del mundo frente al cambio climático y se calienta más debido a que es un mar casi cerrado, con menor intercambio de agua con el Atlántico. También cuenta con largas horas de insolación y una capacidad limitada para deshacerse del calor acumulado.
Los mares y océanos regulan mucho el clima y, por eso, a mayor temperatura del mar, mayores son las variaciones climáticas.
En el caso del Mediterráneo se ha observado un incremento de la evaporación y, por lo tanto, del aporte de energía a la atmósfera. Es un escenario que favorece la formación de tormentas intensas, pero que también afecta a los ecosistemas de la región.
Al problema de las lluvias intensas se suma el del urbanismo descontrolado, sobre todo en zonas costeras. Con lluvias más intensas y frecuentes se ha notado un aumento de las inundaciones repentinas y la erosión del suelo.
Por otra parte, las sequías persistentes ponen presión sobre los recursos hídricos, la agricultura y los ecosistemas locales.