Los océanos baten récord en un contexto de un El Niño excepcional: ¿qué puede ocurrir ahora?

Son dos señales diferentes, pero están conectadas. Y su coincidencia nos sitúa ante un escenario climático que tendremos que seguir muy de cerca durante los próximos meses.

Mar Gómez

El océano acaba de superar una barrera histórica. El pasado 22 de agosto de 2026, la temperatura media diaria de la superficie oceánica entre los 60ºS y 60ºN alcanzó los 21,1 ºC, el valor más alto de toda la serie ERA5, que comienza en 1979.

Anomalías de la temperatura superficial del mar el 22 de agosto de 2026 respecto al periodo de referencia 1991-2020.

El récord anterior, establecido en marzo de 2024, era de 21,09 ºC. Puede parecer una diferencia mínima, pero cuando hablamos de la temperatura promedio de una superficie oceánica gigantesca, una centésima de grado tiene un significado completamente diferente al que tendría en el termómetro de nuestra ciudad.

Además, no es un dato aislado. Julio de 2026 ya había sido el julio con las aguas superficiales oceánicas más cálidas registrado en estas latitudes.

La comparación con años anteriores permite observar lo excepcional del calentamiento oceánico registrado durante 2026. Fuente: Copernicus Climate Change Service (C3S)/ECMWF, ERA5.

Y mientras los océanos baten récords, en el Pacífico tropical está ocurriendo otra cosa extraordinaria.

El Niño se está intensificando rápidamente

El Niño de 2026 continúa ganando fuerza. Uno de los indicadores más utilizados para seguirlo es la temperatura de la región Niño 3.4, una enorme zona del Pacífico ecuatorial central y oriental.

El valor semanal centrado en el 12 de agosto alcanzó una anomalía de aproximadamente +2,7 ºC, mientras que el promedio mensual de julio llegó a +2,03 ºC según el índice tradicional utilizado por el IRI. Son valores propios de un episodio extremadamente intenso.

Pero aquí es importante distinguir entre lo que ya ha ocurrido y lo que pronostican los modelos. Todavía no podemos afirmar simplemente que este sea ya “el mayor El Niño de la historia” utilizando cualquier indicador.

Evolución histórica de las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 del Pacífico tropical.

Lo que sí podemos decir es que está alcanzando valores excepcionales para estas fechas y que las previsiones apuntan a una intensificación adicional.

La NOAA estima una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno boreales de 2026-27. Y hay un dato todavía más extraordinario: para el trimestre octubre-noviembre-diciembre calcula un 69 % de probabilidad de alcanzar un episodio histórico, definido mediante su índice RONI como un valor igual o superior a +2,5 ºC y capaz de superar los eventos registrados desde 1950 bajo esa métrica.

Las previsiones del International Research Institute for Climate and Society muestran una señal igualmente potente. De los 26 modelos considerados en agosto, 25 sitúan El Niño en categoría “muy fuerte” para el trimestre octubre-noviembre-diciembre. Y 15 de ellos proyectan anomalías Niño 3.4 iguales o superiores a +3 ºC.

Probabilidad de las distintas fases de ENSO para los próximos meses según la actualización de agosto de 2026.Fuente: NOAA Climate Prediction Center (CPC).

¿Qué es realmente El Niño?

El Niño forma parte del fenómeno ENSO, El Niño-Oscilación del Sur, una interacción entre el océano y la atmósfera del Pacífico tropical capaz de modificar la circulación atmosférica a escala planetaria.

En condiciones normales, los vientos alisios empujan las aguas superficiales cálidas hacia el oeste del Pacífico. Durante El Niño esos vientos se debilitan y el agua caliente se desplaza hacia el centro y este del océano.

Fenómeno de El Niño y La Niña. Fuente: NOAA

Una superficie de miles de kilómetros cambia su distribución de temperatura. Cambia la convección tropical, cambia la circulación de Walker y cambian también las zonas donde el aire asciende y desciende.

Y esas modificaciones pueden propagarse por la atmósfera y alterar patrones meteorológicos a enorme distancia.

La NOAA observa ya una clara respuesta atmosférica compatible con El Niño: anomalías de viento, cambios en la convección y una circulación de Walker debilitada.

Entonces, ¿El Niño está provocando el récord de los océanos?

El Niño calienta una extensa superficie del Pacífico tropical y, cuando es intenso, puede elevar temporalmente la temperatura media del océano y posteriormente contribuir a elevar también la temperatura global del planeta.

Copernicus señala precisamente que el nuevo récord oceánico se produce en el contexto tanto del calentamiento sostenido de los océanos como del desarrollo de un El Niño extremo.

Pero El Niño es una variabilidad natural que aparece y desaparece. La tendencia de calentamiento del océano lleva décadas.

Podemos imaginarlo como una escalera: el calentamiento global va elevando progresivamente el escalón desde el que partimos y El Niño añade temporalmente otro impulso hacia arriba.

Por eso dos episodios de El Niño de intensidad similar no necesariamente producen exactamente las mismas temperaturas globales si ocurren en décadas diferentes.

El océano de fondo sobre el que actúa hoy El Niño es más cálido que el de hace varias décadas.

El enorme papel de los océanos

Los océanos son el gran amortiguador térmico del sistema climático. Su enorme capacidad calorífica les permite absorber la mayor parte del exceso de energía que se acumula en el sistema terrestre debido al aumento de gases de efecto invernadero.

Pero ese servicio climático tiene consecuencias. Un océano más caliente favorece olas de calor marinas, modifica ecosistemas y puede aumentar la pérdida de oxígeno o el estrés térmico sobre organismos especialmente sensibles.

fondo oceano atlantico

Y tiene consecuencias también sobre la atmósfera. Cuanto más caliente está la superficie del mar, mayor puede ser la evaporación.

Una atmósfera más cálida, además, puede contener aproximadamente un 7 % más de vapor de agua por cada grado de calentamiento, siguiendo la relación de Clausius-Clapeyron.

Esto no significa que un océano caliente vaya automáticamente a producir tormentas o inundaciones. Hace falta una configuración atmosférica capaz de aprovechar esa humedad.

Pero cuando aparecen los ingredientes adecuados, disponer de más vapor de agua puede contribuir a precipitaciones más intensas.

¿Qué consecuencias puede tener?

Los efectos de El Niño no son iguales en todo el planeta. En algunas regiones sus teleconexiones son bastante conocidas: puede aumentar el riesgo de sequía en determinadas zonas y de lluvias extremas en otras, modificar las temporadas de ciclones tropicales y alterar temperaturas y patrones atmosféricos durante meses.

La relación entre ENSO y el tiempo europeo existe, pero es mucho más indirecta que en regiones próximas al Pacífico tropical. Intervienen además la NAO, la circulación del Atlántico, el vórtice polar, la posición del chorro y muchos otros patrones.

Impactos de El Niño a nivel global. Fuente: NOAA

Por tanto, sería incorrecto afirmar que un El Niño récord significa automáticamente un invierno concreto en España.

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