Madrid despierta atrapada en la niebla: el invierno toma el control

La niebla protagoniza el amanecer en Madrid tras una noche estable y fría, antes de la llegada de lluvias y nieve en la Sierra.

María Rivas

La jornada ha comenzado con Madrid envuelta en niebla. No como un fenómeno puntual, sino como una presencia dominante, espesa por momentos, que ha reducido la visibilidad y ha definido el tono del amanecer en la capital y su entorno. Un paisaje invernal reconocible, silencioso, casi detenido.

Detrás de este episodio hay una atmósfera estable previa al paso de un frente, que ha favorecido un mayor descenso de las temperaturas durante la madrugada. Ese enfriamiento ha provocado la condensación del aire frío en capas bajas, dando lugar a nieblas densas que, en algunos puntos, podrán persistir a lo largo de la mañana.

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Con la retirada gradual de la niebla, el cielo irá cerrándose progresivamente. A partir del mediodía, las precipitaciones comenzarán a extenderse por la Comunidad de Madrid, inicialmente débiles y ganando entidad con el paso de las horas, sobre todo en el norte de la región.

La atención se trasladará entonces a la Sierra de Madrid, donde el escenario será distinto. El descenso térmico y la llegada de aire más húmedo favorecerán la nieve durante la tarde y la noche. Está activo un aviso amarillo por nevadas entre las 18:00 y las 24:00 horas, con acumulaciones que pueden alcanzar los 5 centímetros en cotas altas.

La cota de nieve se situará entre los 1.200 y 1.400 metros, con descensos puntuales al final del día. Además, se esperan heladas débiles en el tercio norte, más acusadas en cumbres.

Las temperaturas se moverán en valores plenamente invernales. Las mínimas bajarán ligeramente o se mantendrán estables, mientras que las máximas retrocederán, especialmente en zonas de montaña. En la capital, los termómetros oscilarán entre 2 y 7 ºC, en un día frío, húmedo y apagado.

El viento, flojo y variable, tenderá a sur y suroeste con el avance de la jornada, sin rachas destacables. Pero el mensaje ya ha quedado claro desde primera hora: la niebla ha sido el punto de partida, la señal de aviso de un día que irá ganando inestabilidad conforme avance el invierno madrileño.