Madrigueras (Albacete), bajo el agua tras caer 142 l/m²: una fallecida, rescates y graves daños
La localidad albaceteña sufrió el viernes una de las riadas más importantes que se recuerdan desde mediados del siglo pasado.
Mar Gómez
Madrigueras, en Albacete, amaneció este sábado cubierta de barro, con vehículos desplazados y amontonados, viviendas y comercios anegados y numerosos daños materiales después de una violenta riada que sorprendió a la localidad durante la tarde del viernes 2 de octubre.
El episodio dejó 142 litros por metro cuadrado en unas dos horas y media, según los datos difundidos por la Junta de Castilla-La Mancha. Una mujer de 102 años falleció en su vivienda después de que el agua superara el metro de altura y los servicios de emergencia tuvieron que efectuar alrededor de 90 rescates.
Pero una de las preguntas que deja el episodio es evidente: ¿cómo puede producirse una riada de esta magnitud en un pueblo relativamente llano y sin que el desencadenante sea el desbordamiento de un gran río?
No fue solo el agua que cayó sobre Madrigueras
La primera explicación está en la enorme cantidad de precipitación caída en muy poco tiempo. Cuando se registran más de 140 litros por metro cuadrado en apenas unas horas, una parte importante del agua deja de infiltrarse en el terreno y comienza a desplazarse por la superficie. En un episodio tan intenso, calles, caminos y campos pueden convertirse rápidamente en vías de circulación del agua.
Pero en Madrigueras ocurrió además algo especialmente importante: el agua no procedía únicamente de la tormenta que descargó directamente sobre el pueblo.
La localidad está situada a una cota inferior a buena parte de las zonas que la rodean. Tras las precipitaciones, grandes cantidades de agua comenzaron a descender desde el entorno a través de cañadas, ramblas y zonas naturales de drenaje, concentrándose posteriormente sobre el casco urbano. Es decir, aunque la lluvia sobre Madrigueras disminuyera, seguía llegando agua desde terrenos situados a mayor altitud.
Ese proceso de escorrentía concentrada es fundamental para entender las imágenes de auténticos ríos atravesando algunas calles.
Una riada no necesita un gran río
Cuando hablamos de inundaciones solemos pensar en un río que aumenta de caudal hasta salirse de su cauce. Pero existen otros tipos de inundación.
Una tormenta extremadamente intensa puede generar una inundación pluvial o una avenida súbita: cae tanta agua en tan poco tiempo que el suelo, los sistemas de drenaje y las pequeñas vaguadas naturales no son capaces de evacuarla al mismo ritmo.
El agua entonces busca las cotas más bajas. Los pequeños desniveles del terreno, que en condiciones normales apenas percibimos, adquieren una enorme importancia. Cañadas, vaguadas, caminos agrícolas y calles pueden canalizar grandes volúmenes de agua y aumentar localmente su velocidad y profundidad.
Eso parece haber sido determinante en Madrigueras: la corriente llegó con enorme fuerza por calles como Tarazona y alcanzó la iglesia de San Pedro y San Pablo, donde superó el metro de altura y llegó a arrancar una puerta.
¿Madrigueras no estaba considerada una zona inundable?
La información de Protección Ciudadana de Castilla-La Mancha, basada en el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables, incluye a Madrigueras entre los municipios de Albacete con riesgo de inundación elevado porque parte de su término está afectado por una Área de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI).
Sin embargo, en esa misma clasificación Madrigueras no aparece marcada por el criterio Q50, que identifica municipios situados en zonas inundables para un periodo de retorno de 50 años.
Y ambas cosas pueden ser compatibles. Que una vivienda o una calle concreta no aparezca dentro de una mancha clásica de inundabilidad fluvial no significa que no pueda inundarse durante una tormenta excepcional. Los mapas de inundabilidad representan determinados escenarios y cauces, pero no pueden anticipar con exactitud todas las posibles inundaciones provocadas por precipitaciones extraordinarias, escorrentía superficial o pequeñas vías naturales de drenaje.
Además, que un municipio esté incluido en una ARPSI tampoco significa que todo su casco urbano esté dentro de una zona inundable.
Una tormenta mucho más intensa de lo esperado inicialmente
La violencia del episodio también sorprendió por su magnitud. Durante buena parte de la jornada la zona había estado bajo aviso amarillo, con umbrales previstos inicialmente de alrededor de 20 l/m² en una hora. Posteriormente el aviso se elevó, pero el episodio terminó dejando unos 142 l/m² y generando fuertes corrientes por ramblas y cañadas. E
Esto refleja una de las grandes dificultades de la predicción convectiva: podemos anticipar que existe un entorno favorable para tormentas intensas, pero determinar con horas de antelación qué municipio concreto recibirá el máximo de precipitación y cuánto descargará una célula tormentosa estacionaria sigue siendo mucho más complicado.
Ese viernes había además una atmósfera muy inestable, con aire frío en niveles altos y medios y abundante humedad, dentro de un episodio de tormentas que estaba afectando a numerosas zonas del país.