Manoliño, el delfín que se acerca a la costa gallega desde 2019 y preocupa a los expertos

Barbara

Durante seis años, el delfín Manoliño ha sido mucho más que un animal visto de vez en cuando en la costa gallega. Lo peculiar de este animal es que aparecía junto a bañistas, seguía a embarcaciones, se acercaba a mariscadores y terminó convertido, en una presencia esencial en las rías.

Manoliño, presente en vídeos, y en boca de los paisanos, despertó cierta fascinación por su preferencia en cuanto a la elección humana se trataba.

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Fuente: Banco de imágenes Canva

Pero esta entrañable imagen ,esconde tras de sí una verdad que preocupa a los expertos. Esto se debe, a que el delfín Manoliño era un animal salvaje que había cruzado una frontera peligrosa: acostumbrarse demasiado a las personas.

Un estudio reciente ha vuelto a poner su caso sobre la mesa tras analizar el comportamiento de 17 delfines mulares solitarios sociales registrados en aguas españolas desde 1970.

La mayoría fueron localizados en Galicia, una zona donde estos encuentros han dejado nombres conocidos como Gaspar, Nina o el propio delfín Manoliño.

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Por qué el delfín Manoliño se acercaba tanto a las personas

Los investigadores sostienen a varias hipótesis. Algunos ejemplares pueden quedar separados de su grupo, otros buscan un territorio estable y también puede haber casos relacionados con problemas de salud o rechazo social.

Por tanto, lo que los humanos interpretamos como simpatía, podría ser en verdad, un comportamiento alterado por la soledad, la repetición del contacto y la respuesta humana.

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Fuente: Banco de imágenes Canva

En el caso del delfín Manoliño, visto por primera vez en 2019, la cercanía fue a más. Ya que durante más de cinco años frecuentó las rías de Muros-Noia y Ferrol, permitió caricias, interfirió en trabajos bajo el agua y se movió por espacios con mucho tráfico marítimo.

Ahí estaba el riesgo. Un delfín adulto puede pesar cientos de kilos, desplazarse con gran potencia y reaccionar de forma imprevisible. por no hablar del riesgo al que el animal se exponía cada vez que se acercaba a las costas o a los humanos: golpes, hélices, estrés y pérdida de conducta natural.

La CEMMA dio por desaparecido al delfín Manoliño en 2025 y vinculó su caso con un cadáver hallado en el muelle de Navantia, compatible con el ejemplar.

Su historia deja una advertencia sencilla, aunque difícil de asumir cuando un animal despierta ternura: no tocar, no alimentar, no perseguir y no convertir a la fauna salvaje en espectáculo.

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