Geólogos publican un mapa con paisajes, valles y canales cubiertos por el hielo en la Antártida
La investigación, que ha sido realizada por científicos de varias universidades y dirigida en concreto por la Universidad de Edimburgo, ha utilizado datos satelitales de alta resolución y modelos físicos de flujo de hielo.
Sergio Delgado Martorell
Una nueva vida se abre en la Antártida bajo kilómetros de hielo. Un secreto que hasta hace nada era inaccesible incluso para la ciencia.
Y es que, con datos de satélites y modelos físicos, un equipo internacional de geólogos ha logrado reconstruir por primera vez y con gran exactitud el relieve oculto bajo la mayor capa de hielo de la Tierra.
El resultado ha sido increíble. Un mapa verde que revela montañas, valles y antiguos canales fluviales enterrados hace millones de años.
Un gran avance para entender cómo se comporta la capa de hielo antártica y cómo la Antártida podría transformarse con el calentamiento global.
El conocimiento del lecho subglacial es fundamental para descifrar cómo fluye el hielo y cómo puede éste contribuir a la elevación del nivel del mar, uno de los grandes desafíos climáticos del siglo XXI.
Un paisaje oculto bajo kilómetros de hielo
Debajo del hielo antártico hay escondido un mundo rico y variado, modelado por la geología de antes de que se formara la capa de hielo actual.
La sorpresa ha sido mayúscula. Rocas, montañas, valles, depresiones y antiguos sistemas fluviales enterrados bajo kilómetros de hielo que influyen, cómo no, en su movimiento y estabilidad.

Hasta ahora, el acceso a estas estructuras era muy poco habitual. Las campañas terrestres y aéreas solo habían logrado muy poca información. La Antártida es aún a día de hoy una de las áreas menos mapeadas del mundo. Por lo que este descubrimiento, transforma el conocimiento actual al revelar de manera unificada y precisa el relieve oculto y poder así contribuir a los modelos climáticos actuales.
Un mapa construido a partir del movimiento del hielo
La investigación, que ha sido realizada por científicos de varias universidades y dirigida en concreto por la Universidad de Edimburgo, ha utilizado datos satelitales de alta resolución y modelos físicos de flujo de hielo.
En su metodología, se han analizado cambios sutiles en la superficie del hielo y el papel de la dependencia del movimiento del hielo con la topografía de fondo.
O lo que es lo mismo: cuando el hielo se mueve sobre un valle o una colina, su superficie copia fielmente esas irregularidades. Aunque los cambios son de pocos metros en una capa de hielo de kilómetros de espesor, son suficientes para reconstruir el relieve con exactitud.
Valles, canales y huellas de antiguos glaciares
El nuevo mapa deja ver estructuras de tamaño mediano que antes no se habían notado. Se han reconocido cañones, canales fluviales y grandes áreas erosionadas que abarcan cientos de kilómetros. Algunas de ellas pueden haberse formado antes de que la Antártida se cubriera de hielo permanentemente.
Los científicos aseguran que las marcas en las rocas, muestran cómo era el continente en el pasado y cómo cambió su capa de hielo.
Conocer esa historia es fundamental para anticipar cómo responderá el hielo antártico al cambio climático actual y futuro en términos de estabilidad y velocidad de flujo hacia el océano.
Claves para mejorar las predicciones climáticas
Uno de los objetivos es mejorar los modelos que predicen la pérdida de hielo. Al comprender mejor el relieve, los investigadores pueden modelar mejor cómo fluye el hielo, dónde lo hace más rápido y dónde es más vulnerable al derretimiento.
Una información exacta para conocer más acerca de las proyecciones de elevación del nivel del mar, y una información vital para las costas de todo el planeta.
Cómo el hielo interactúa con el lecho rocoso de abajo es determinante para entender por qué algunas áreas de la Antártida son estables y otras se están acelerando.
Un avance clave, aunque no definitivo
Aun así, la comunidad científica considera este trabajo un referente para estudiar el continente blanco. Poder observar con detalle un paisaje enterrado bajo kilómetros de hielo abre nuevas líneas de investigación y prepara el terreno para futuras investigaciones sobre el pasado climático de la Tierra.