Médicos alerta de los riesgos para la salud de los incendios y las temperaturas extremas
La Sociedad Española de Epidemiología advierte de que estos fenómenos, agravados por el cambio climático, aumentan la mortalidad y afectan también a la salud mental
Javier Castaño
La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha expresado su preocupación por la actual ola de incendios forestales y las prolongadas temperaturas elevadas que atraviesa España, fenómenos que ya han calcinado más de 300.000 hectáreas en el país. La situación no es exclusiva del territorio español, ya que Portugal y otros países europeos también registran numerosos fuegos en estas semanas.
La SEE recuerda que, más allá de los daños materiales, pérdidas humanas, desalojos y pérdida de biodiversidad, los incendios forestales representan un grave riesgo para la salud pública.
El humo y las partículas contaminantes liberadas durante los fuegos están perjudicando notablemente la calidad del aire, y esto se asocia a un aumento de la mortalidad por causas respiratorias y cardiovasculares, además de provocar otros problemas sanitarios como ingresos hospitalarios, partos prematuros y bajo peso al nacer.
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Consecuencias que van más allá de lo físico
La organización advierte de que la exposición a incendios y olas de calor también repercute en la salud mental de la población, generando episodios de ansiedad, estrés y desarraigo en quienes sufren evacuaciones o pérdidas.
En este contexto, recuerdan la reciente ola de calor de 16 días consecutivos, una de las más largas de la historia en España, que afectó especialmente a las personas mayores, menores y pacientes con enfermedades crónicas.
Otro de los efectos destacados por la SEE es el impacto en la despoblación rural. Los grandes incendios provocan desplazamientos, pérdida de vínculos sociales y menor acceso a servicios asistenciales en zonas ya castigadas por la pérdida de habitantes, lo que agrava la vulnerabilidad de quienes permanecen en estos territorios.
El humo y las partículas tóxicas que se liberan en los incendios se vinculan con un incremento de la mortalidad por enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Incendios en aumento por el cambio climático
Los expertos subrayan que la combinación de incendios de gran magnitud, deforestación y cambio climático constituye una amenaza creciente para la salud pública mundial. Según estimaciones del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la frecuencia de los incendios forestales podría aumentar un 30% para 2050 y hasta un 50% a finales de siglo, impulsada por la crisis climática, que intensifica la virulencia de los fuegos y dificulta su extinción.

En este sentido, la SEE recalca que la emergencia climática “no afecta solo a un bosque, a una comarca o a una región de un país, sino que constituye un reto global que debe ser abordado con visión de futuro y pensando en las generaciones venideras”.
Planificación y salud pública como ejes de respuesta
Ante este escenario, la SEE insiste en la necesidad de planes de actuación que integren la perspectiva de salud pública, con especial atención a los colectivos más vulnerables: personas mayores, menores de edad, personas sin hogar o en riesgo habitacional y quienes padecen enfermedades crónicas.
La prioridad, según la sociedad científica, debe ser garantizar el acceso a medicamentos, alimentación adecuada y apoyo psicológico durante y después de las emergencias.
Los incendios forestales y las olas de calor no son fenómenos aislados, sino parte de una crisis climática global
La SEE reclama inversión en prevención, profesionalización de los equipos de intervención, educación y sensibilización ciudadana como herramientas esenciales para reducir el impacto de incendios y olas de calor. Asimismo, hacen hincapié en la necesidad de reforzar la monitorización, planificación y gestión de recursos, con el objetivo de garantizar una adecuada prevención y una recuperación eficaz tras cada emergencia.
“Los incendios forestales y las olas de calor no son fenómenos aislados, sino parte de una crisis climática global que exige respuestas coordinadas y sostenidas en el tiempo”, concluye la sociedad científica.