Menos contaminación pero más calor: el nuevo dilema climático de China
China y otras zonas del este de Asia han ido mejorando la calidad del aire que respiran. A cambio la ausencia de aerosoles está aumentando la temperatura global
Mario Picazo
La mejora de la calidad del aire en China y otras zonas del este de Asia es beneficiosa para la salud pública, pero podría estar contribuyendo al calentamiento global. Sabemos que desde 2010 el calentamiento del planeta se ha ido acelerando, pero este fenómeno conocido como “desenmascaramiento” del efecto refrigerante de los aerosoles parece estar amplificándolo aún más.
Durante décadas, ciertos contaminantes del aire como los sulfatos han reflejado parte de la radiación solar hacia el espacio, ayudando a enfriar la superficie terrestre. Sin embargo, en los últimos años, China ha logrado una drástica reducción en las emisiones de dióxido de azufre (SO₂), lo que ha disminuido este efecto protector.
Eso ha permitido que el calentamiento causado por los gases de efecto invernadero se amplifique.

El calentamiento aumenta cuando disminuyen los aerosoles
Estudios recientes, como uno publicado en Communications Earth and Environment, estiman que la reducción de aerosoles en Asia Oriental ha contribuido con aproximadamente 0,05 °C por década al calentamiento global desde 2010.
Otro análisis anteriormente publicado por Carbon Brief calculaba que entre 2007 y 2025 la caída en las emisiones de SO₂ en China ha sumado cerca de 0,06 °C al calentamiento global observado, lo cual representa alrededor del 12 % del incremento registrado en ese período.
Además, estos cambios han tenido impactos regionales significativos. Por ejemplo, entre 2013 y 2017, se ha estimado que las reducciones de aerosoles y el aumento del ozono troposférico en el Este de China generaron un calentamiento combinado de unos 0,16 °C.
Gran parte de la aceleración térmica se ha registrado en los últimos 15 años. El cambio ha llegado impulsado por programas de control de contaminación que redujeron las emisiones de dióxido de azufre en China cerca del 75 %. De ahí ha llegado esa disminución del “escudo frío” que estos aerosoles proporcionaban.

Modelos numéricos para entender la proporción del cambio
Los modelos climáticos también muestran que esta reducción de contaminantes ha incrementado el desequilibrio energético de la Tierra, acelerando el ritmo del calentamiento global. Lo que antes actuaba como una barrera parcial contra el calentamiento ahora ha desaparecido y los cálculos lo muestran claramente.
Según el equipo de expertos liderado por Bjorn Samset del centro para la investigación del Clima (CICERO) en Noruega, este efecto de “desenmascaramiento” del calentamiento se ha convertido en un motor clave del calentamiento acelerado que hemos observado desde mediados de la década de 2010.
El estudio realizado por Samset y su equipo, incluye simulaciones de ocho modelos diferentes. Los resultados concuerdan y muestran claramente cómo estos cambios regionales tienen impacto global, alterando patrones de temperatura incluso en el Pacífico.
Aunque esta dinámica puede parecer contraproducente desde una perspectiva climática, es precisamente el “precio temporal” por los enormes beneficios sanitarios asociados con la reducción de la contaminación.

Mejorar la calidad del aire para salvar millones de vidas
La transformación que están viviendo en muchas zonas del sudeste asiático implica un claro dilema desde el punto de vista climático. Por un lado, sabemos que la mejora de la calidad del aire ha evitado millones de muertes prematuras. Por otro, ha eliminado un escudo atmosférico que temporalmente mitigaba el calentamiento global.
Aunque hará falta dedicar más tiempo a investigar el impacto de este cambio, se estima que el efecto será transitorio y que se estabilizará a medida que los niveles de aerosoles se mantengan bajos. Para mitigar esta aceleración, se sugiere reducir otros contaminantes como el carbono negro y, sobre todo, intensificar la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.
Limpiar el aire ha sido muy positivo para la salud pública de millones que respiraban aire con niveles de contaminación elevados. Lo ideal es que sigamos limpiando el aire de aerosoles perjudiciales para la salud humana y simultáneamente mitiguemos el calentamiento global de muchas otras maneras.
Lo vivido en China y otras zonas del sudeste asiático cambio pone de relieve la urgencia de avanzar en la descarbonización global para enfrentar el calentamiento climático con una atmósfera más limpia y saludable.