Calabobos

Es uno de esos términos que poco a poco van cayendo en desuso que se emplean en castellano para referirse a fenómenos meteorológicos. Pertenece a las expresiones populares que se usaban sobre todo en el ámbito rural o por personas mayores y que se están perdiendo con el paso de las nuevas generaciones. 

De todos los tipos de precipitación en forma líquida, existen distintos términos, según su intensidad, duración, etc. Uno de ellos, en concreto es el conocido como Calabobos.

¿Qué es el calabobos?

Se denomina así a un tipo de precipitación en forma líquida de intensidad débil y formado por gotitas de agua muy pequeñas, que en ocasiones, son prácticamente inapreciables. Es similar a la llovizna, pero aún presenta una menor intensidad.

 La Real Academia Española lo denomina también como «Llovizna Pertinaz”.

En definitiva, es una llovizna constante, de esas que en poco tiempo y apena sin ser consciente de ello, puedes acabar empapado de agua. 

En el lenguaje popular también es habitual referirse a este tipo de precipitación líquida con otras acepciones como con chirimiri, mollina, orvallo o también mollizna. El uso de un término u otro suele depender de la región en la que nos encontremos.

El término calabobos, suele estar relacionado a zonas del interior peninsular, pero también se usa en la provincia de Burgos y además también en zonas de Cantabria se suele oír.

¿Por qué recibe este nombre?

Esta forma coloquial, que cada vez se usa menos, de referirse a este tipo de llovizna tiene su origen en la “cara de bobo” que se le puede quedar a uno cuando, al cabo de un tiempo bajo esta llovizna, se percata de que se ha calado sin apenas haber percibido su presencia. La intensidad de la lluvia es tan débil, que tras un tiempo sin apenas sentirla, la persona puede acabar empapada fácilmente.