El estrés térmico es fisiológico y ocurre cuando nuestro cuerpo no es capaz de disipar el calor de forma eficiente debido a diferentes factores ambientales como pueden ser: larga exposición a temperaturas muy altas (por encima de los 36ºC corporales), humedades elevadas o la mezcla de estos junto a una actividad física de alta intensidad.
Causas del estrés térmico
Hay diferentes causas que pueden causar estrés térmico. Por una parte las ambientales, la combinación de altas temperaturas con altas humedades, pero por otra parte, intervienen también las actividades físicas o laborales que hacemos durante las horas de máximo calor.
También afecta la condición física personal, como puede ser: problemas de salud (sobrepreso, ingesta de medicamentos…), deshidratación (si no bebemos suficiente agua) y por último, la edad. Los niños y los jovenes siempre tienen una mayor facilidad para regular su temperatura.
Tipos de estrés térmico
Estrés térmico por calor
Es un tipo de estrés que ocurre cuando nuestro cuerpo se ve sobrecargado por excesiva exposición al calor intenso y no puede refrigerarse ni llegar a regular su temperatura interna adecuadamente.
Lo más habitual es que el cuerpo regule su temperatura con el sudor, puesto que la evaporación del sudor luego enfriará el cuerpo regulando su temperatura.

Aun así, hay situaciones límite donde por mucho que se sude, no se puede enfriar el cuerpo. Es en ese punto donde podemos sufrir agotamiento, calambres e incluso un golpe de calor y perder el conocimiento.
Estrés térmico por frío
Igual que con el estrés por calor, en el caso del estrés por frío también es una descompensación térmica del cuerpo, pero en este caso, por situarse con temperaturas muy inferiores a los 36ºC que estamos habitualmente y las consecuencias pueden ser también muy graves si no se subsana este desequilibrio térmico.

Tanto un exceso de calor como de frío afecta directamente al funcionamiento del cuerpo. Para protegerse del frío, nuestro cuerpo reduce el flujo sanguíneo en la piel más superficial para conservar el calor interno y genera temblores para augmentar su temperatura corporal.
Si estos síntomas se incrementan y persisten durante horas, es cuando se puede entrar en hipotermia (temperaturas corporales por debajo de los 35ºC) y también se puede llegar a perder el conocimiento, como ocurre con los golpes de calor.
Síntomas y consecuencias del estrés térmico para la salud
En lo que se refiere a los síntomas de estrés por calor, hay que darle cierta importancia a los iniciales para poder subsanarlos lo antes posible y no llegar a situaciones más críticas o de riesgo.
En un principio, los síntomas más leves e iniciales serán los siguientes: sudoración excesiva, piel enrojecida, fatiga y dolor de cabeza. Una vez llegado a este punto, si conseguimos hidratarnos y ponernos en la sombra, seguramente no habrá más consecuencias y estos síntomas desaparecerán durante las horas siguientes.
Si no prestamos atención a los primeros síntomas más leves, la situación se puede complicar y mucho. Se puede entrar en una deshidratación severa donde nuestro cuerpo dejará de sudar para protegerse más, la temperatura corporal aumentará mucho y podemos tener los primeros mareos e incluso pérdidas de conocimiento que podrían dejar secuelas.
Factores de riesgo y grupos vulnerables
Las altas temperaturas, las humedades elevadas y muchas horas de exposición a la radiación solar directa con ropa inadecuada y la falta de hidratación son los principales factores de riesgo para sufrir estrés por calor.
Por otra parte, tanto los niños muy pequeños como las personas más mayores son los grupos más vulnerables y los que tienen más dificultades para adaptarse al calor.
En el caso de los niños, ocurre que su sistema está en desarrollo y aún no perciben bien el calor ni el frío, mientras que las personas mayores pierden capacidad para sudar y por ello, les cuesta más regular su temperatura.
Estrés térmico en el ámbito laboral
Este estrés ocurre en los trabajadores que están expuestos al calor todo el día y encima realizando tareas donde se realiza ejercicio físico constantemente. Es un riesgo laboral importante en muchos sectores y puede afectar tanto a la salud del trabajador como a la productividad de la empresa en cuestión.
Los principales ámbitos laborales que se ven afectados directamente son: la construcción, la agricultura, la ganadería, la industria pesada, cocinas industriales y minería, entre otros.
Prevención y recomendaciones
En episodios de calor extremo
En períodos de temperaturas extremas o muy altas es necesario tener en cuenta una serie de consejos que nos ayudarán a pasar mejor el calor. Entre ellos, destacan:
- Mantenerse bien hidratado (beber mucha agua preferiblemente, es lo que más hidrata)
- Llevar ropa ligera y adecuada
- Permanecer en lugares frescos o fuera de la radiación solar directa
- Evitar comidas pesadas y comer mucha fruta.
En ambientes fríos
Igual que ocurre con el calor, del frío también debemos protegernos, pero las recomendaciones en este sentido son diferentes. Entre ellas, destacan:
- Vestimenta adecuada con varias capas de ropa
- Mantener los espacios cerrados con calefacción
- Dieta de alimentos con alto poder calorífico
- Tomar líquidos calientes
¿Qué hacer si se detectan síntomas?
Si los síntomas son leves y se toman las precauciones necesarias con una buena hidratación y evitando más horas expuesto a la radiación solar directa, el estrés por calor debería subsanarse con el paso de las horas y quedar en una anecdóta.
Aun así, si los síntomas son más severos o incluso se ha sufrido un golpe de calor, hay que llamar de inmediato a emergencias (112) y trasladar la persona a un lugar fresco y enfriar el cuerpo rápidamente con agua y paños húmedos. Además, no se podrá dejar la persona sola hasta que no lleguen los servicios de emergencias.
El estrés térmico y el cambio climático
Son dos conceptos que van completamente ligados. El cambio climático está generando una transformación global que, entre otros efectos, intensifica la incidencia del estrés térmico sobre los humanos debido a las altas temperaturas y a las cada vez más recurrentes olas de calor, que son más persistentes e intensas.