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Frente polar


¿Qué es el frente polar?

Es un frente atmosférico casi permanente de gran extensión que se da en latitudes medias. Este frente supone una separación entre el aire frío polar y el aire cálido subtropical, y está vinculado a la existencia de la corriente en chorro o jet stream.

En primer lugar, desde el punto de vista meteorológico, un frente es una zona limítrofe entre dos masas de aire con distintas propiedades. El frente polar se distribuye así a lo largo de toda la frontera entre las masas polares y subtropicales. Las borrascas polares y sus frentes asociados (cálidos y fríos) surgen a partir del frente polar.

Por tanto, es el estado y a la evolución del frente polar lo que determina en gran medida, las condiciones atmosféricas en las latitudes medias, por ejemplo en España.

Las ondulaciones que adquiere el frente polar son debidas a las configuraciones que adquiere la corriente en chorro. En el caso de que el aire cálido subtropical ascienda de latitud se forma una dorsal (zona convexa). Sin embargo, si es el aire frío el que desciende de latitud se forma una vaguada (zona cóncava).

Otra forma de definir el frente polar es como la zona donde confluyen la célula de Ferrel y la célula Polar.

¿Dónde aparece el frente polar?

Como se ha mencionado, delimita el aire frío polar. Sin embargo, además de las ondulaciones comentadas, su posición varía también en función de la época: en invierno tiende a desplazarse hacia el sur y en verano, hacia el norte. La posición de éste puede variar entre los 35° y los 60°, aproximadamente.

Su posición depende directamente de la corriente en chorro, que es una circulación intensa del oeste en niveles altos (unos 9.000-10.000 metros) y que determina la circulación general de las borrascas hacia el este en el hemisferio norte. Por tanto, ambos conceptos están directamente relacionados.

¿Qué efectos tiene su posición en el tiempo?

El frente polar desempeña un papel fundamental en la meteorología de Europa y de España en particular. La mayoría de las borrascas que nos afectan se derivan del frente polar.

En condiciones normales, el frente polar se sitúa al norte de la Península, por lo que las borrascas (y las lluvias, por tanto) se quedan al norte. Sin embargo, de forma más o menos frecuente (excepto en verano), su posición es más meridional y las precipitaciones barren la Península.