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Nube

Las nubes forman parte del paisaje y, sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en cómo se forman o qué información nos ofrecen. Más allá de su valor estético, son piezas clave del sistema climático y meteorológico.

Determinan la cantidad de radiación solar que llega a la superficie, regulan la temperatura y son responsables directas de la mayor parte de las precipitaciones.

Desde un punto de vista científico, una nube es una acumulación visible de diminutas gotas de agua, cristales de hielo o una combinación de ambos, suspendidos en la atmósfera. Estas partículas son tan pequeñas que pueden permanecer flotando durante horas o incluso días, sostenidas por corrientes ascendentes y turbulencias del aire.

Cómo se forman las nubes

El papel del vapor de agua

El origen de todas las nubes está en el vapor de agua. El aire contiene siempre una cierta cantidad de humedad invisible. Esta humedad procede principalmente de la evaporación del agua de mares, ríos, lagos, suelos húmedos y vegetación.

Cuando el aire se calienta, puede contener más vapor. Por el contrario, cuando se enfría, su capacidad para retener humedad disminuye. Este principio es fundamental para entender la formación de nubes.

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El ascenso del aire

Para que se forme una nube, el aire húmedo debe ascender. Este ascenso puede producirse de varias formas:

  • Por calentamiento del suelo, cuando el Sol calienta la superficie y el aire cercano se vuelve más ligero y asciende.
  • Por efecto del relieve, cuando una masa de aire choca contra una montaña y se ve obligada a subir.
  • Por el encuentro entre masas de aire, cuando una masa cálida es empujada hacia arriba por una más fría.
  • En todos los casos, al ascender, el aire se expande y se enfría.

Condensación y nucleación

Al enfriarse, el aire llega a un punto en el que ya no puede retener todo el vapor de agua. Entonces comienza la condensación: el vapor pasa a estado líquido y forma diminutas gotas.

Este proceso no ocurre de forma espontánea. Necesita pequeñas partículas llamadas núcleos de condensación, como polvo, sal marina, cenizas o polen. Sobre ellas se agrupan las moléculas de agua, dando lugar a las gotas visibles de la nube.

Cuando la temperatura es muy baja, el vapor puede transformarse directamente en cristales de hielo, sin pasar por el estado líquido.

Clasificación general de las nubes

Criterios de clasificación

Las nubes se clasifican principalmente según tres criterios: su altura, su forma y su estructura. Esta clasificación permite a los meteorólogos interpretar el estado de la atmósfera y anticipar cambios en el tiempo. El sistema actual deriva del propuesto en el siglo XIX por Luke Howard y ha sido perfeccionado con el tiempo.

Nubes altas

Características generales

Las nubes altas se sitúan generalmente por encima de los seis mil metros. A estas alturas, las temperaturas son muy bajas, por lo que están formadas casi exclusivamente por cristales de hielo. Suelen tener un aspecto fino y blanquecino y rara vez producen precipitaciones directas en superficie.

Tipos principales

Los cirros son las más conocidas. Tienen forma de plumas, filamentos o cabellos. A menudo indican estabilidad, aunque también pueden anunciar cambios meteorológicos.

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Los cirrostratos forman velos blanquecinos que cubren el cielo y generan halos alrededor del Sol o la Luna. Los cirrocúmulos presentan un aspecto granulado, parecido a pequeñas escamas, y suelen aparecer en situaciones de inestabilidad en capas altas.

Nubes medias

Ubicación y composición

Las nubes medias se desarrollan entre los dos mil y seis mil metros de altura. Están formadas por gotas de agua, cristales de hielo o una mezcla de ambos, dependiendo de la temperatura. Suelen ser indicadoras de sistemas frontales y de cambios en el tiempo.

Tipos principales

  • Los altostratos cubren amplias zonas del cielo con una capa gris o azulada. A menudo preceden a lluvias persistentes.
  • Los altocúmulos aparecen como grupos de pequeñas nubes blancas o grisáceas. Su presencia puede anunciar tormentas en las horas siguientes, especialmente en verano.

Nubes bajas

Rasgos generales

Las nubes bajas se encuentran por debajo de los dos mil metros. Están formadas principalmente por gotas de agua líquida y tienen una gran influencia en el tiempo cotidiano. Son responsables de muchos días grises y cubiertos.

Tipos principales

  • Los estratos forman capas uniformes y densas que cubren el cielo. Suelen producir lloviznas débiles.
  • Los estratocúmulos presentan grandes masas redondeadas separadas por claros. Indican estabilidad en capas bajas. Los nimbostratos son nubes espesas y extensas asociadas a lluvias o nevadas persistentes.

Nubes de desarrollo vertical

El cúmulo: la nube inicial

El cúmulo es una nube blanca, brillante y con forma algodonosa. Aparece en días soleados cuando el aire asciende por calentamiento. Mientras las condiciones sean estables, el cúmulo no crece demasiado y no produce precipitaciones.

El cumulonimbo: la nube de tormenta

Si el ambiente es inestable, el cúmulo puede crecer en altura y transformarse en un cumulonimbo. Esta nube puede superar los diez kilómetros de altura.

Presenta una característica forma de yunque en su parte superior al llegar a la tropopausa y contiene fuertes corrientes ascendentes y descendentes. En su interior se generan tormentas, granizo, lluvias intensas, rachas de viento y descargas eléctricas.

Cómo se produce la precipitación

Crecimiento de las gotas

Aunque una nube esté formada por millones de gotas, estas son demasiado pequeñas para caer por su propio peso. Para que se produzca precipitación, deben crecer uniéndose entre ellas por coalescencia.

En las nubes cálidas, las gotas chocan entre sí y se fusionan hasta alcanzar un tamaño suficiente. En las nubes frías, los cristales de hielo crecen a costa del vapor y de las gotas líquidas, formando copos de nieve o granizo.

Tipos de precipitación

Dependiendo de la temperatura y de la estructura de la nube, pueden producirse lluvia, nieve, aguanieve o granizo. Estos procesos están directamente relacionados con la dinámica interna de la nube.

Importancia de las nubes en el clima

Las nubes regulan la energía del planeta. Reflejan parte de la radiación solar hacia el espacio y, al mismo tiempo, retienen calor emitido por la superficie.

Según su tipo y altura, pueden enfriar o calentar el clima. Por eso son uno de los factores más difíciles de representar en los modelos climáticos. Además, controlan el ciclo del agua, permitiendo la redistribución de la humedad entre océanos, continentes y atmósfera.

Observar las nubes como herramienta meteorológica

La observación de nubes sigue siendo una herramienta valiosa, incluso en la era de los satélites. Su forma, evolución y movimiento ofrecen pistas sobre lo que ocurrirá en las próximas horas. Por ejemplo, un cielo concirros puede indicar la llegada de un frente.

Altocúmulos en verano pueden anticipar tormentas o cúmulos en rápido crecimiento advierten de inestabilidad. Aprender a interpretarlas permite comprender mejor el comportamiento de la atmósfera.